“Avengers: Infinity War”, otra millonaria apuesta de Marvel

“Avengers: Infinity War”, el gran estreno del año de la saga de superhéroes de Marvel y (el comienzo de la) conclusión de una década de películas basadas en los cómics de Capitán América, Iron Man, Hulk, Thor y compañía, llega este jueves a los cines argentinos con la adrenalina, la épica y hasta cierta oscuridad a la altura de las expectativas de sus fans.

El “tanque” no sólo aparece como una apuesta segura para recuperar los más de 300 millones de dólares invertidos en su producción, la mayor inversión hasta ahora en 19 películas de la redituable saga de los “Avengers” y una de las más costosas de la historia del cine, sino también para convertirse con probabilidad en la cinta más vista de 2018.

Con casi 15.000 millones recaudados en todo el mundo, cada nueva película de la franquicia es esperada con los brazos abiertos también en Argentina; en especial luego de un muy mal comienzo de año para los cines locales en el que se registró un fuerte descenso en la venta de entradas, que promedia apenas entre 370.000 y 400.000 entradas semanales, cerca de 40% menos que en el mismo período de 2017.

Inspirada en la saga de cómics “El guantelete del infinito” o “The Infinity Gauntlet” escrita por Jim Starlin para Marvel en 1991, la trama de esta película se viene gestando desde el puntapié inicial del denominado Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) en 2008, con “Iron Man”.

Todas las cintas del universo narrativo de los “Avengers” fueron diseñadas por el productor Kevin Feige como las piezas de una historia más grande y trascendental que empieza su desenlace con “Infinity War”: el villano intergaláctico Thanos busca reunir una serie de seis gemas que le darán el poder para destruir mundos con un simple chasquido de sus dedos.

En una época en la que las series de televisión aumentaron su calidad y son concebidas como películas de larga duración, Marvel/Disney produce sus películas como series, con dos o tres estrenos por año que funcionan de forma independiente sólo hasta cierto límite.

Cada película fue incluyendo más y más conexiones con las otras, cruzando tramas y personajes, hasta llegar al punto en el que los espectadores no pueden perderse ninguna si quieren comprender de manera cabal todo el “cuadro general”.

Tal como ocurre con las series, en las que el director de un episodio tiene muy restringidas sus funciones y la responsabilidad creativa pasa por el “showrunner”, o sea el productor/guionista que lleva las riendas del programa, el éxito o fracaso de “Infinity War” estará más influido por el diseño de Feige que por la anecdótica participación detrás de cámara de los directores Anthony y Joe Russo.

Y aunque no esté exenta de algún fallo, como la precipitación en algunos eventos de la trama, la decimonovena película del UCM acierta en dos puntos clave: La dosificación balanceada de un reparto demasiado poblado y la creación de un gran villano.

Las dos cuestiones eran a priori las mayores preocupaciones para Feige y el resto de los responsables de los estudios Marvel (entre los que se encuentra la argentina Victoria Alonso); sobre todo con el llamado de atención que significó para el género superhéroe el desastre de la competencia el año pasado, “La liga de la Justicia” de Warner y DC.

“Infinity War” tendría pantalla para prácticamente todos los héroes de la saga, por lo que la administración de los minutos, la diversificación de las locaciones para evitar el “rejunte”, la química con los hasta ahora aislados “Guardianes de la Galaxia” y la creación de un propósito para cada uno más allá del de sumar poder de fuego al equipo de los “Avengers” resultaban aspectos fundamentales a tener en cuenta y que fueron resueltos satisfactoriamente.

En tanto, se dice que una película de superhéroes es tan buena como lo sea su villano, y aquí radica el logro más importante de la película: Thanos (Josh Brolin) no sólo es tridimensional, con motivaciones y emociones con los que supera aquel arquetipo de “es-malo-porque-es-malo”, sino que es el protagonista excluyente de la historia.

Su presencia en pantalla -de una apariencia más que bien lograda para un personaje íntegramente creado por computadora en base a captura de movimiento- y la impresión de que es el primer desafío verdaderamente mortal con el que se encuentran, consigue dejar en un segundo plano a toda la galería de viejas estrellas ya conocidas.

Robert Downey Jr. (Iron Man), Chris Evans (Capitán América), Chris Hemsworth (Thor), Chris Pratt (Starlord), Scarlett Johansson (Viuda Negra), Tom Hiddleston (Loki), Zoe Saldana (Gamora), Benedict Cumberbatch (Dr. Strange), Tom Holland (Spider-Man), Paul Bettany (Visión) y hasta el recién llegado Chadwick Boseman (Pantera Negra), entre muchos otros, asumen de forma inevitable su rol secundario ante Thanos.

El descomunal villano es capaz de derrotar sin esfuerzo a Hulk, vencer con una sola mano a Capitán América y reducir el invulnerable traje de Iron Man a poco menos que hojalata, todo ello antes de conseguir el poder de las Piedras del Infinito.

Los 149 minutos de metraje -otro récord para la franquicia- transcurren con un ritmo imparable, combates de alto impacto visual filmados como desde el punto de vista de un corresponsal de guerra y las ya clásicas dosis de humor con las que Marvel matiza la tensión (y que DC tanto quisiera poder imitar).

El final de la película, se sabe, no es definitivo: la saga de Thanos, que marcará un antes y un después para el UCM, y del que se especula que no todos los héroes saldrán vivos, concluirá recién en mayo de 2019.

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