Presentan “Alanis”, en el festival de San Sebastián

''Alanis'', está protagonizado por Sofía Gala y su hijo Dante

La realizadora argentina Anahí Berneri presenta este sábado en San Sebastián “Alanis”, un filme protagonizado por Sofía Gala y su hijo Dante, que narra las situaciones que atraviesa “una mujer que elige la prostitución como una forma de sobrevivir entre elecciones muy limitadas”.

Conocedora de la bella ciudad vasca sobre el mar Cantábrico, se trata de la tercera vez que Berneri llega al Festival de San Sebastián, que arrancó este viernes, ya que anteriormente estuvo con sus filmes “Encarnación” (2007) y “Aire libre” (2014) y el año pasado fue jurado de la Selección Oficial, de la que ahora participa.

El filme de Berneri es la primera de las cintas argentinas que entra en competencia por la Concha de Oro, esperando el ingreso en el certamen de “Una especie de familia”, la película de Diego Lerman, que tendrá su gala el lunes próximo.

“El trabajo con esta película fue un proceso muy especial, en principio porque partimos de un cortometraje que había surgido de un concurso de guión y que Sagai me propuso filmar a partir de una invitación que realizó al Proyecto Cine Independiente (PCI) que integro”, cuenta Berneri en charla con la agencia de noticias Télam.

El corto llegaba hasta la primera escena del filme, donde la policía irrumpe en el privado donde trabajan dos prostitutas y lo clausura, pero Berneri cuenta que luego de los dos días de rodaje se dio cuenta que allí había material para investigar y entonces le propone a Sofía Gala continuar el trabajo y se ponen a trabajar de manera urgente en esta cinta que ayer se estrenó en Buenos Aires y que describe la manera de sortear ciertos obstáculos y la forma de moverse de una mujer que trabaja como prostituta y que tiene un hijo.

La realizadora argentina Anahí Berneri.

—¿Te generó dudas meterte con un tema fuerte como la prostitución?
—En principio me dio miedo porque el tema prostitución divide aguas hasta en el feminismo, lo primero que me dio ganas fue trabajar la diferencia entre prostitución y trata y empecé a ver cómo las últimas políticas de la Argentina confundían las dos situaciones; de modo que nos pusimos a trabajar con distintas asociaciones y escuchar distintas campanas, porque hay asociaciones que hablan de abolir la prostitución y otras de legalizarla como un trabajo.

—¿Y cuál fue tu idea?
—Mi idea fue, sin juzgarla, hablar de una mujer que elige la prostitución como forma de sobrevivir entre opciones muy limitadas y plantear que si hay tratante de alguna forma puede ser el Estado porque le da pocas posibilidades a ciertas mujeres; otra de las cuestiones centrales fue correr al personaje del lugar de víctima y mostrarla como una mujer que toma elecciones muy limitadas para sobrevivir con su hijo. La situación de la prostitución en Argentina es paradojal porque por un lado ninguna persona puede ser perseguida por ejercerla pero, al mismo tiempo, no hay ningún lugar donde pueda ser ejercida legalmente.

—Luego está la elección de la actriz y de hacerla trabajar con su hijo.
—Sofía se comprometió enseguida con el tema y a trabajar con su hijo, lo que era determinante porque yo quería trabajar con una mujer que fuera madre, porque me pareció que además de que el peor insulto es ser un hijo de puta, ese lugar de exposición del cuerpo de la mujer como objeto sexual y también como madre era un tema muy rico.

—¿Es difícil trabajar con niños, porque ya lo hiciste en “Por tu culpa”, tu tercer largometraje?
—Me encanta trabajar con niños, lo hice en mis películas anteriores, siento que le dan mucha verdad a lo que uno está contando, que todo el set cambia su dinámica, que algo de lo imprevisto y la verdad cinematográfica aparece con ellos en el rodaje.

—Da la impresión que “Alanis” es una película naturalista.
—Esta es una película que no buscaba la representación de la verdad sino la verdad de la representación, cuando uno hace una película está buscando un verosímil, buscando que sea creíble y otras muchas veces lo que hace es salir a la calle, busca filmar en lugares como Plaza Miserere, busca ciertas verdades que existen e investiga mucho la problemática. Quizás la película es naturalista por el universo que cuenta aunque en realidad creo que es un melodrama. Sí es cierto que planteamos la cámara fija en toda la película, queríamos que no hubiese movimiento de cámara con un personaje que no se detiene nunca, que siempre está en acción, que no se detiene a reflexionar qué le está pasando, el desafío era mostrar la acción del personaje sin mover la cámara y componiendo con el cuerpo de Sofía, corriéndonos del lugar del primer plano. Me gusta que el espectador se concentre en los personajes y no esté pensando en la gramática de la puesta.

—¿Y cómo trabajar en ese límite difícil en un tema tan controversial?
—Lo primero era sostener la dignidad del personaje, por otro lado, creo que estamos lejos de que desaparezca la prostitución y la demanda de la prostitución y en ese sentido me ubico en el lugar de la protección, no puede ser que haya una persecución, me parece que las mujeres tienen que tener alternativas, que tiene que existir la libre voluntad de la persona que decide.

—¿Cómo fue la participación de Sofía Gala en la construcción del personaje?
—Ella aportó algo muy importante en cuanto a los tiempos y saber esperar el momento en relación con su hijo y además le aportó al personaje algo muy interesante porque ella lo planteó como un personaje desde lo picaresco en el sentido de que no fuera un personaje inmaculado sino alguien que hace lo que sea para salir de determinadas situaciones, alguien que puede mentir, ser tramposa o infiel, un personaje que tiene recursos, digno pero no inmaculado.

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