Arenas eternas: abundancia de imágenes para el arte

El peso de la arena

Cayó derrotado en un instante seco de todo. Las horas que llevaba caminando por ese desierto se adherían a sus huesos, ahora de arena, y le estacaban las piernas.

No era la distancia que había recorrido sino la carga que sus pies ampollados habían recorrido y que irremediablemente lo obligaban a detenerse en ese segundo difuso.

La lejanía dorada que se expandía ante sus ojos se le aparecía como una imagen fantástica en la que sus piernas quietas recorrían un camino inexistente que se perdía en miles de dunas a las que él nunca podría llegar.

Un espejo de agua se reflejaba en su mente sedienta, y segundos después se desvanecía en torbellinos de arena que se movían por debajo de su cuerpo inerte.

Su alma se deshacía bajo un sol que no tenía otra intención que quemarlo todo. Era fuego que ese suelo hostil atrapaba para hacerlo parte de su esencia.

Se removió entregado a los brazos de esa arena que lo contenía. Estiró su mano buscando encontrar el alivio que necesitaba. Tomó con desesperación el último trago de agua que albergaba su cantimplora.

Miles de partículas se escapaban entre sus pestañas adormecidas. En el laberinto de su mente confundida le pareció encontrar la frescura que necesitaba.

En el último minuto sintió frío y el peso de aquel desierto se aplastó contra él.

Los pájaros acompañaron su vuelo, después el viento disipó en el olvido su cuerpo convertido en arena, ahora liviana.

Andrea Viveca Sanz

Simbología de la arena

Si nos detenemos a observar la arena de una playa o de un desierto veremos que se trata de un conjunto de partículas muy pequeñas que provienen de la desintegración de las rocas.

Existen diferentes tipos de arenas según los minerales que las componen, en función de la zona a la que pertenecen. El agua y el viento son los agentes que colaboran en el proceso de formación de los suelos arenosos.

Es quizás esa innumerable cantidad de fragmentos que la constituyen la que permite asociar a las arenas con lo incontable, lo múltiple, lo vasto o la abundancia.

La textura de la arena genera una superficie difícil de atravesar, por lo cual también se la suele asociar con las situaciones de inestabilidad o con la falta de firmeza, como así también con lo efímero de las cosas.

De hecho, los relojes de arena representan el paso del tiempo, que fluye sin pausa y se detiene una y otra vez concluyendo y reiniciando ciclos en los que la vida se desarrolla. Lo nuevo y lo viejo confluyen en esa circulación de la arena y todo pasa, transformándose de la misma manera que las rocas se convierten en las minúsculas partículas que conformarán las playas arenosas.

En algunos pueblos existe la tradición de casarse siguiendo un ritual en el cual los novios toman de sus lugares de procedencia un poco arena para luego mezclarlo en un recipiente común que simboliza aquello que es imposible de separar.

Atracción de los artistas

Pintores, escultores, escritores y directores de cine, entre otros tantos, han puesto el ojo en este material que forma parte de numerosos ambientes naturales.

Playas y desiertos fueron utilizados como símbolo de las diversas manifestaciones artísticas.

En literatura no podemos dejar de mencionar a Jorge Luis Borges con su cuento “El libro de arena”, donde el autor la compara con los libros y les imprime a ambos la particularidad de ser infinitos.

—“Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin”…

El escritor Oliverio Girondo dedica a la arena un poema que lleva ese nombre:

Arena,
y más arena,
y nada más que arena.

De arena el horizonte.
El destino de arena.
De arena los caminos.
El cansancio de arena.
De arena las palabras.
El silencio de arena.

Arena de los ojos con pupilas de arena.
Arena de las bocas con los labios de arena.
Arena de la sangre de las venas de arena.

Arena de la muerte…
De la muerte de arena.

¡Nada más que de arena!

Algunos artistas han decidido utilizar a la arena como lienzo para sus pinturas, tal es el caso de Andrés Amador, quien decidió dejar de pintar cuadros de paisajes para hacerlo sobre el propio paisaje, utilizando un rastrillo como pincel. En varias playas de California se pueden ver sus obras, cargadas de formas geométricas y patrones que se repiten.

 

En la Argentina, la artista Marina López utiliza la arena como medio de expresión en tiempo real:

También algunos artistas utilizan la arena para construir sus esculturas, como el caso de Alejandro Arce:

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Poesía y música se juntaron para seguir los pasos de la poetisa Alfonsina Storni en el poema del escritor Felix Luna musicalizado por Ariel Ramírez, que fue presentado por primera vez en el disco de Mercedes Sosa “Mujeres argentinas” en 1969.

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma

Sabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado

Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido

Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

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