Los sentidos en el arte (3ra. Parte-Percepción olfativa)

Fotos viejas

Irina hamacaba sus años en la mecedora de mimbre. En esa silla también sentaron sus sueños su abuela y su madre. En un vaivén de colores se soltaron sus recuerdos, gastados, añejos, sabrosos de aromas antiguos.

Las fotos se desenrollaron en su mente, descansada y serena.

Ida y vuelta. Pasado y presente.

De pronto su abuela María la envolvió con fragancias lejanas, tan presentes. Las ramitas de lavanda, el aceite de coco y los jazmines del patio la transportaron a otros tiempos, a otros espacios.

Ida y vuelta. Pasado y Presente.

El aroma a mermelada de naranja de su tía Enriqueta despertó su alma. Su mamá acarició sus trenzas otra vez y las sábanas almidonadas que llevaba en las manos la llenaron de nostalgia. Saboreó las tostadas tibias y los canelones de los domingos, todo junto, desde el rincón de sus afectos.

Ida y vuelta. Pasado y presente.

Se vio joven, con la certeza de que sería eterna. Entre sus manos el ramo de violetas que llevaba el día de su casamiento perfumó el instante y se sintió plena.

Ida y Vuelta. Pasado y presente.

El olor a hospital llenó por completo su foto más querida. ¡Había nacido su hija!

Y la dulzura de esos aromas recién estrenados la llenó por completo. Aromas de ayer, de hoy y de siempre.

Ida y vuelta. Pasado y presente.

En blanco y negro las voces del recuerdo. De lo que fue, con gusto a todo y de lo que podría haber sido, con sabor a nada. Pisadas sin rumbo cargadas de barro, pisadas certeras, cargadas de sol.

Olores de ayer guardados en su memoria y olores de hoy, tan efímeros, forman un hilo invisible de experiencias entrelazadas por el tiempo.

Imágenes que se desvanecen entre sus ojos cerrados. Tan sólo queda el aroma.

La noche está cerca y la noche tiene el suyo propio. Olores del tiempo.

Ida y vuelta. Pasado y presente.

Ya ha vivido mucho. Ya ha vivido todo. La quietud recorre su cuerpo y eleva su alma. Con ella se elevan cada una de las fotos viejas perfumadas por el tiempo.

Andrea Viveca Sanz

Percepción olfativa

Nos rodean por todas partes y forman parte de nosotros. Son diminutas partículas que envuelven nuestras narices dejando sus huellas. Se enredan con nuestras emociones y van a la esencia de las cosas. Los olores nos acompañan desde que llegamos a este mundo y se relacionan directamente con cada una de las experiencias vividas. Cada olor evoca situaciones tanto tristes como alegres.

El ser humano puede recordar más lo que huele que lo que observa. El olfato lo conecta con el medio y con sus semejantes, le permite comunicarse, percibir su territorio y detectar el peligro. Sin embargo, cada persona tiene una manera diferente de reaccionar frente a los diversos estímulos olfativos y eso tiene que ver con la relación que existe entre el olfato y la memoria emocional.

El perfume es la forma más intensa del recuerdo”

Jean Paul Sartre

El arte de perfumar en la historia

En un día cualquiera de los ecosistemas prehistóricos alguien avivó el fuego y se produjo un milagro. No se sabe exactamente si fue la madera que arrojaron, las resinas que desprendía, o tal vez alguna hierba que se entremezcló con aquellos fuegos primitivos lo que elevó a los cielos un humo aromático que se convirtió en ritual. Aquellos humanos, sorprendidos, alabaron a sus dioses envueltos en olores y cantos. Cuentan que en esas ceremonias en las que rendían culto a través del humo se encuentra escondido el origen de la palabra perfume (producir humo).

Con el tiempo las distintas civilizaciones fueron identificando diversas sustancias aromáticas que comenzaron a utilizar y comercializar con fines terapéuticos o cosméticos. Grandes caravanas recorrieron la Mesopotamia llevando especias, resinas y plantas que se fueron convirtiendo en codiciados tesoros.

Fue en Egipto donde perfumarse se convirtió en hábito. Así, sacerdotes y sacerdotisas ungían sus cuerpos y sus ropas con fórmulas mágicas que también usaban para cubrir sus estatuas y para dar sepultura a sus muertos.

Clavo, mirra, incienso y otros aromas envolvían a hombres y mujeres de aquellos días. También los griegos y los romanos adquirieron la costumbre de perfumar sus viviendas y sus ropas, como también la de purificar sus cuerpos en baños aromáticos.

Fueron los árabes los que lograron obtener perfumes de una manera más sencilla a través del proceso de destilación, lo que produjo un crecimiento en la producción.

Hubo un tiempo, en la Edad Media, en que los perfumes quedaron un poco relegados porque se asociaban a prácticas que incentivaban la sensualidad y no eran bien vistas por la iglesia de aquellos días.

Sin embargo, la costumbre de perfumarse no fue abandonada por completo y a fines del siglo XV su uso se extendió aún más, siendo las aguas de olor muy codiciadas por aquellos que tenían acceso a ellas.

Con el tiempo la perfumería se convirtió en un verdadero arte. Crear aromas implica conectarse con la esencia de la naturaleza que los ofrece, requiere cuidadosos procedimientos de recolección, envasado y conservación y sobre todo conocimientos acerca de las distintas notas olfativas que jugarán en nuestras narices, acariciarán nuestras pieles y nos llenarán el alma.

Experiencias olfativas en el arte

Dado que los olores no se olvidan, el sentido del olfato está siendo revalorizado por las distintas ramas del arte. Las partículas aromáticas que llegan por el aire pueden asociarse con un color, un sonido o un sabor, por lo que muchos artistas están experimentando en diversas muestras, exposiciones o conciertos, con el sentido del olfato. La estimulación olfativa y la expresión artística pueden fundirse como un acto de la naturaleza humana.

Es así que la aromatización de pinturas en diversas muestras ha permitido llegar al público de otra manera. Ya en 1978, en la fundación Joan Miró, se realizó la muestra “Sugestiones olfativas” que inspiraron a otros como Ernesto Ventós, reconocido perfumista y coleccionista de arte, a realizar una exposición en la que cada artista mostraba sus cuadros con notas olfativas que los caracterizaban.

Se trata de educar en la percepción olfativa para aumentar nuestra capacidad de percibir cada vez más aromas.

Eduardo Kac, Aromapoetry (2011)

El artista Eduardo Kac realizó en 2011 una obra llamada “Aromapoetry” en la cual se podían pasar las páginas de un libro percibiendo el aroma que desprendía cada una de ellas. Cada aromapoema tenía su propio olor.

También en la música existen experiencias olfativas. La compositora iluminada Pérez Frutos utilizó en enero del 2016, en Granada, aromas que se esparcían durante su obra infantil llamada “Dónde estás” con la intención de lograr la sincronización emocional de las personas.

Existen, además, experiencias de liberar aromas en salas de teatro o en cines para dar otra calidad sensitiva a las obras.

En nuestros días se ha llegado a crear una pintura sensorial muy útil para que los no videntes puedan detectar el color a través del olfato y el tacto.

No hay duda que, en un futuro no muy lejano, vidojuegos, películas y computadoras rodearán nuestros ambientes de aromas.

Es cuestión de abrir nuestras narices y llenarnos de aromas que nos ayuden a oler la vida para guardarla más completa en nuestra memoria.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*