Los sentidos en el arte (1ra. Parte-Percepción visual)

Sensaciones de vida

La puerta cedió y tras un segundo se cerró detrás de mí. Me engulló una oscuridad sonora y húmeda. Sentí aromas que me rodearon como sombras y en medio de esa nada avancé tres pasos hacia adelante. Una maravillosa flor violeta se abrió de repente a mi derecha y despidió un perfume que cubrió de flores mi pecho. Me detuve en ese instante fecundo, respirando la vida en medio de la oscuridad que me rodeaba.

Cuando quise seguir avanzando, una roca áspera y helada se interpuso. Las flores que me habían abrazado eran ahora un manojo de pétalos marchitos que podía ver a la distancia. Ya eran pasado. Sentí miedo. Unas lenguas de fuego bajaron del techo de piedra y me estrangularon el alma. Un ahogo profundo dio paso a la nube. Entonces llovió frescura sobre mi cabeza. Mil pájaros azules despejaron la opresión que sentía y en ese segundo respiré otra vez la vida.

Los pájaros volaron, sus plumas cayeron lentas y de repente fueron aire, invisible y silencioso. Un camino luminoso se abrió a mi izquierda. Tuve dudas de tomarlo. A veces era más cómodo continuar en las sombras. Lo desconocido me paralizaba. Tomé coraje y avancé. La luminosidad desapareció bruscamente y me arrepentí de haber avanzado. No todo es lo que parece. Me sentí ciega y caminé a tientas. Mis manos fueron mis ojos y con ellas toqué las estrellas. En el hueco de una roca que no podía ver compartí la esencia de algunos animales marinos. Y volví a respirar vida.

Di vueltas sin sentido, repitiendo pasos que ya había dado. Y el círculo de mis pisadas dejó al descubierto una perla bajo mis pies descalzos. Debajo de la perla había un hueco. Metí mi mano intentando preguntas. En ese instante fecundo miles de voces ausentes me dieron la respuesta. Hay que estar atentos para respirar la vida. La felicidad puede aparecer en la más absoluta oscuridad.

Andrea Viveca Sanz

El mundo que nos rodea es captado a cada instante por nuestros sentidos. Ver, escuchar, sentir, degustar, oler, eso nos conecta con nuestro entorno y con los seres con los que convivimos. Aún en los casos en que alguno de los sentidos estuviera enfermo, los otros se desarrollan para percibir los numerosos estímulos con los que interactuamos cada día.

En el proceso de percepción intervienen diversos sensores que se encargan de inspeccionar el medio interno o externo para obtener información que quedará guardada en distintos mapas cognitivos. Existen interoceptores que aportan información sobre las vísceras, propioceptores que captan información del sistema músculo-esquelético y exteroceptores que reciben información del exterior del individuo. Los mapas cognitivos quedan guardados en la memoria y podrán ser modificados para elaborar nuevas respuestas. El proceso de percepción es, por lo tanto, dinámico ya que el sistema nervioso logra realizar una reconstrucción interpretativa del objeto percibido.

El artista percibe el entorno y se detiene en aquello que a través de la vista o de cualquier otro sentido llega a sus más íntimas fibras para convertirse en creación.

Percepción visual

La percepción visual es un proceso activo mediante el cual el cerebro transforma la información lumínica captada por los fotoreceptores de la retina en una recreación de la realidad externa.

Los ojos pueden capturar, a manera de cámaras fotográficas, todas las imágenes que nos circundan. La luz es fundamental en ese proceso y las imágenes se guardan en nuestra memoria desde donde pueden regresar a través del recuerdo.

Los ojos son fuente de emociones, están conectados con la esencia de cada ser, y por lo tanto suelen convertirse en las ventanas del alma. Es por eso que desde siempre han sido motivo de inspiración en distintas expresiones artísticas como la pintura, la literatura o la música.

A través de los ojos se pueden percibir formas, colores y tamaños. La luz que rebota sobre los distintos materiales genera color. Figuras, fondos, pregnancia, contornos, simetría, asociación, contrastes, proximidad, cerramiento, son algunos de los elementos que nutren a quienes trabajan con la percepción visual.

Es en la pintura, la fotografía y el cine es donde lo visual cobra más importancia, aunque en este último caso también se destaca el sonido.

Uno puede recrear, ya sea con imágenes o con palabras, todo aquello que percibe a través de su vista.

En pintura, la forma de “mirar” de los artistas se ha ido modificando a lo largo de la historia. Las obras de cada uno de ellos han estado siempre ligadas al contexto histórico y social al que pertenecieron o pertenecen.

Los impresionistas lograron dejar sus talleres para comenzar a mirar afuera, al aire libre, todo aquello que representaron en sus cuadros. Aprovecharon además los avances técnicos, especialmente en la rama de la óptica.

Las pinturas son aguadas y con empastes de color y los artistas despliegan una gran subjetividad.

Los cubistas representan a la naturaleza con figuras geométricas utilizando las tres dimensiones del espacio. Aquí la mirada es racional y tiene en cuenta la relación espacio temporal.

Los surrealistas tienen una visión onírica de la realidad, las sensaciones están por encima de lo observado. Se ve hasta lo invisible, lo que anida en el interior de los seres, sobrepasando lo racional.

Otras corrientes han logrado percibir imágenes guardadas en la memoria y traerlas a través del recuerdo para plasmar en una obra aquello que se guarda en el inconsciente. Aquí entran en juego otros sentidos y el artista logra tomar distancia de sí mismo mediante su subjetividad.

En la actualidad, la tecnología provoca una nueva manera de ver. Hay artistas que proponen la percepción de sus obras con todos los sentidos (percepción kinestésica)

La pintura influye en la fotografía y ésta da sustento al cine. La fotografía y el cine evolucionaron en forma paralela a partir de la técnica y el concepto de lenguaje visual de la pintura. Ambas se interrelacionan en la creación de la imagen. En la fotografía la imagen es estática, representa la realidad de un instante, en cambio en el cine adquiere movimiento.

Toda imagen contiene gran cantidad de información que es captada gracias al proceso de percepción visual, mediante el cual los estímulos visuales que llegan al cerebro son reordenados para construir una realidad.

En el cine, el espectador debe leer imágenes consecutivas que generan la idea de movimiento. Surge entonces una línea narrativa a través de las imágenes. Otras disciplinas, como producción, sonido, arte, colaboran en el proceso narrativo.

Es evidente que la fotografía participa en gran medida en la estética y la narrativa de una película. Un film está constituido por numerosas imágenes fijas (fotogramas) organizadas en serie sobre una película transparente, que al pasar con cierto ritmo por un proyector adquieren movimiento.

El espectador se relaciona con la imagen y la respuesta a esa percepción será variable según las características particulares de cada persona. La historia individual, el contexto socio-cultural y los datos sensoriales de cada uno influirán en dicha respuesta. Es por lo tanto el propio espectador el que completa la trama narrativa.

Para comprender una obra audiovisual serán necesarias ciertas destrezas perceptuales. Así una determinada melodía generará suspenso, algunas sombras permitirán intuir peligro o cierto ícono puede ser utilizado para situar geográficamente algún personaje.

Así, la percepción visual es un proceso activo en el que intervienen los ojos y el cerebro, siendo este último el encargado de recrear la realidad externa a partir de los estímulos lumínicos recibidos. Se produce una abstracción mediante la cual se reinterpreta internamente aquello que se capta por la vista. Las representaciones guardadas en la mente de cada persona determinan la particular forma de “mirar” que tiene cada ser humano.

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