Sensaciones en la Feria Internacional del Libro

Por Andrea Viveca Sanz

En el laberíntico recorrido a través de los distintos stands de la Feria Internacional del Libro, es posible encontrar el otro lado de las páginas, lo que existe y se manifiesta más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.

Atravesar esas calles construidas con palabras es sumergirse en un entramado de emociones que se elevan envolviendo al buscador de historias. El caminante de letras se detiene y se descubre inmerso en una nube de pasiones entregadas, en la cual aparece escondido y silencioso, el autor. Su presencia desdibujada ha logrado trascender la obra para permitir que otros la completen y transformen, dando forma a la verdadera esencia del libro.

Las letras representan entonces el vuelo, la sutil vibración de lo creado, constituyen la magia que se desprende del artista para disiparse y convertirse en camino.

Del otro lado de las páginas alguien dejó su huella, alguien que donó sus horas al sueño y se desplazó sigiloso en un mundo paralelo al suyo mientras cada uno de sus personajes contaba su propia historia.

Después, cuando el punto final impuso el silencio, los autores, huérfanos de palabras, sienten que han cumplido la misión, que tan solo han sido un instrumento, un sendero para dar vida y trascender. Los escritores entregan sus emociones por el inevitable y único motivo de hacer lo que aman a pesar de todas las circunstancias.

Entre los stands, un murmullo suave y liviano entrelaza las voces de todos y une a las almas en un universo de palabras que están más allá, del otro lado de los libros, dejando una huella.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*