“Vigilar-Intimidar-Perseguir”, una muestra sobre los controles de la República Democrática Alemana

La exposición fotográfica "Stasi-La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir", en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

La exposición fotográfica “Stasi-La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir”, centrada en el control cotidiano sobre la población que ejercía el Ministerio para la Seguridad del Estado en la República Democrática Alemana (RDA), se puede visitar en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti con el objetivo de “tomar el trabajo de los archivos para pensar la historia”.

La propuesta, impulsada por la embajada de Alemania en Argentina y el Instituto Goethe, está dividida en cinco secciones -Juventud, Turismo, Cultura, Iglesia y Deporte- cuenta con entrada libre y se presenta en el hall del Centro, ubicado en el Espacio de Memoria (Avenida Del Libertador 8151, CABA).

La muestra quedó inaugurada con una charla a cargo de Gerd Poppe, ex-disidente en la RDA y antiguo Delegado del Gobierno Federal alemán para Política de Derechos Humanos y Ayuda Humanitaria en el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, y de Alejandra Naftal, directora ejecutiva del Sitio de Memoria ex ESMA.

Eduardo Feller, subdirector del Conti.

“Se trata de una muestra de 13 paneles -con fotografías y textos- sobre la policía secreta de la República Democrática Alemana. Lo interesante de exponerlo en el Conti no es porque sea similar a lo que ocurrió en la dictadura, sino para hacer una especie de estudio comparado entre estas estrategias de vigilancia y persecución y la necesidad de ciertos modelos de gobiernos autoritarios de tener un control sobre la sociedad”, señaló Eduardo Feller, subdirector del Conti.

La muestra está confeccionada con archivos de la Stasi, “con algunos casos particulares emblemáticos como el de persecución de un músico que a través de sus canciones generaba una crítica sobre la República Democrática Alemana, ya que el gobierno consideraba que ciertas corrientes musicales, como el rock o el punk, eran una influencia perniciosa”, agregó.

Creada el 8 de febrero de 1950, la Stasi fue reconocida como uno de los servicios de inteligencia más efectivos del mundo. Fue disuelta en 1989, el mismo año de la caída del Muro de Berlín.

La muestra comparte el hall del Centro de la Memoria con la obra colectiva “Autores ideológicos”, un ensamble mecánico que desde el jueves está rodeado de paneles en los que se puede leer información sobre cómo la Stasi influía en el turismo, la cultura, la Iglesia y el deporte.

En esos paneles también se puede encontrar información sobre casos emblemáticos de quienes fueron captados como informantes secretos de la Stasi como Robert Havermann, o perseguidos como el músico Wolsf Biermann o los estudiantes Gabriele Stotzer y Matthias Domaschk.

A su vez, en el marco de esta exposición, este sábado se proyectará la película “Huella de piedras”, de Frank Beyer (RDA 1966, 129′), como adelanto del ciclo “Películas de sótano” que tendrá lugar los domingos de noviembre a las 19, de manera gratuita.

Feller explicó que “hubo un período de apertura interesante en lo que llamábamos desde aquí la ‘Cortina de Hierro’, donde los gobiernos comunistas establecieron un cierto espacio de libertad que posibilitó la realización de muchas películas. Pero en poco más de un año hubo un cambio en la cúpula de la Unión Soviética, que era la que marcaba las líneas directrices del campo socialista, y en ese momento, alrededor de 1963, muchas de las producciones se guardaron en un sótano de la productora estatal”.

“Según la gente del Goethe Institut son las mejores películas de Alemania Oriental, tienen una estética de la nouvelle vague”, aseguró Feller en diálogo con Télam sobre el ciclo en el que se proyectarán “El conejo soy yo”, “Generación del 45”, “Karla” y “Berlín a la vuelta de la esquina”.

Durante la charla que dejó inaugurada la muestra, Poppe, que es físico y durante la RDA trabajó de maquinista, relató que sus “padres y abuelos no tenían militancia política, eran parte de la mayoría silenciosa. En todos lados se ejercía la vigilancia de la Stasi: en el colegio, en el trabajo, en las universidades”; y recordó que él “estaba en un grupo de izquierda junto a Robert Havemann, quien fue opositor al nazismo y luego se convirtió en dirigente de la Alemania comunista, pero al denunciar la represión fue perseguido por la Stasi”.

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