Graciela Ramos: “Mis novelas transcurren en momentos no tan conversados en los libros de historia”

Graciela Ramos
Por Andrea Viveca Sanz

Amante de la cocina y de las letras, Graciela Ramos se entrega a las palabras que la han acompañado desde siempre y condimenta sus historias con los elementos justos para dar lugar a exquisitas recetas que tientan a los lectores.

Atenta a lo que sucede en la vida misma, esa que está cargada de datos y personas que dibujan la cotidianidad, se deja llevar y convierte las páginas en blanco en un entramado de personajes que la visitan para contar sus vivencias.

Por sus manos se deslizan ríos de tinta que rodean instantes de nuestra historia, los rescatan y los traen hasta nosotros pintando con sus letras los espacios que caminaron aquellos que dejaron huellas.

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora cordobesa nos cuenta sus vivencias en ese apasionante camino de la literatura.

—Uniendo tus dos pasiones, decinos cinco ingredientes que no tendrían que faltar en la cocina de una novela que te describa.
—Ah, amo el pimentón, ahumado y picante mejor… Bueno, en una novela no tiene que faltar la realidad, el amor, el engaño, el dolor, la intriga, el perdón, la esperanza, el deseo, el miedo. Y, en mi caso personal, un final feliz.

—¿Cuándo tomaste la decisión de dedicarte profesionalmente a la escritura?
—Siempre escribí. Decidí publicar cuando mis hijos me reclamaban en casa y yo, por cuestiones laborales, viajaba mucho. Así nace mi primer libro El juego de la conciencia. Y nunca más me detuve. Puedo decir con mucho amor que ellos fueron los ángeles que me obligaron a cumplir mi sueño de ser escritora.

—¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?
—La vida cotidiana. Una película. Una situación. Por ejemplo, mi novela Malón de amor y muerte nace en una de mis reiteradas visitas a Tulumba, Córdoba. Otra de mis novelas, Lágrimas de la revolución, cuando una tarde estábamos haciendo un trabajo para el colegio con mis hijos sobre la Independencia. Ahí mismo mi mente se disparó con todo lo que pasó en Córdoba en esa época, la contrarrevolución… y no pude parar.

—Contanos cómo es tu espacio creativo.
—Mi escritorio, muy vintage, es una mesa antigua de campo. Me gusta mucho la naturaleza. Escribo rodeada de ella, mi huerta, los pájaros. Muchos papeles que luego cuando necesito no encuentro y pilas de libros.

—¿Necesitás caminar los espacios geográficos en los que se desarrollarán las escenas de tus novelas históricas?
—No lo necesito, me gusta y siempre lo hago. Es maravilloso caminar la historia. Pisar un espacio que hace mucho fue testigo de lo que sea. Me encanta. Juego con eso. Me imagino muchas cosas, por ejemplo, otra versión de un determinado suceso.

—¿Cómo llegás a elegir y recortar una parte de la historia para luego ficcionarla?
—Cuando escribí Los amantes de San Telmo, quería contar dos momentos históricos. La Conquista del Desierto y la Fiebre Amarilla en San Temo. Trabajé mucho hasta que escuché a los personajes, ellos se encargaron del enlace. Pura magia.

—¿Qué tienen en común y en qué se diferencian tus novelas?
—Todas mis novelas tienen en común un intenso mensaje de inclusión y todas transcurren en momentos no tan conversados en los libros de historia. En mi última novela La boca roja del Riachuelo, quise dar voz a aquellos s anónimos que un día murieron en la Semana Trágica, que sí son parte de nuestra historia, pero nadie los conoce.

—¿Podés contarnos el proceso que da nacimiento a los personajes, tanto protagónicos como secundarios?
—Es algo mágico. Nacen, se convierten en alquien que vive, piensa, sufre, es querido, es odiado, pero claro… todo eso, en mi mente.

—¿Siempre estás trabajando en una futura obra o te tomás momentos de descanso? ¿En qué estás por estos días?
—Siempre estoy trabajando. Ahora estoy poniendo fin a una novela muy especial. Difícil, dura, basada en relatos reales.

—¿Cuáles son los sueños que escribirías hoy ante una página en blanco?
—Tener mucha vida para disfrutar con mi familia y poder escribir muchos libros más.


Graciela Ramos

Nació en Devoto, provincia de Córdoba. Egresada de la Universidad Católica de Córdoba con un título en Gestión Gerencial, ocupó distintos cargos gerenciales en el área de Marketing y Ventas durante muchos años, hasta que decidió que era hora de darle lugar a su siempre postergado deseo de escribir. Autora del libro para chicos El juego de la conciencia y de la novela histórico romántica Malón de amor y muerte (de próxima edición en Suma de Letras), Graciela Ramos, con una infancia viajera, ha terminado por establecerse en Villa Allende, en plena sierra cordobesa, donde vive con su marido y sus hijos. Allí, con una huerta suculenta, se dedica a lo que más le gusta: cocinar, leer y escribir maravillosas historias.

Conocé más de Graciela Ramos aquí.

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