Historias reflejadas: “Lazos”

Lazos

Retornar, volver de la oscuridad, atreverse a cruzar las aguas del miedo y del dolor donde se mecen los recuerdos, para llegar a la esencia del alma.

En las esquinas del tiempo, duermen todavía algunos amores silenciados. Ellas no pudieron elegir, debieron caminar despacio cada tramo de un destino elegido por otros.

Todo lo deseado quedaba lejos, ubicado en la otra orilla de la vida, y había que guardar en los ojos aquello que jamás se volvería a ver.

Fue necesario conocer el ardor de aquella cachetada que las obligó a levantarse. Sus pies, descalzos de alegrías, adquirieron una firmeza desconocida. Transitaron el lodo y pudieron trascender el hueco de la existencia en el que estaban escondidas las dudas.

Por fin, desde el agujero negro en el que estaban atrapadas pudieron vislumbrar la libertad.

Cada uno de los eslabones que formaban parte de la gran cadena familiar, comenzaron a soltarse y las angustias de otros tiempos se convirtieron en verdades sanadoras.

Saltaron por encima de los prejuicios, arriesgaron y asumieron las consecuencias. Sus lágrimas solitarias las ayudaron a volver.

Retornaron del laberinto del dolor y, por fin, encontraron en el amor un lazo eterno, imposible de romper.

Todas ellas, después del abismo, cruzaron las aguas del miedo, llegaron a la otra orilla y conocieron la felicidad.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia “Volver del abismo” de Laura Miranda, “Y ellos se fueron” de Viviana Rivero, “Ese ancho río entre nosotros” de Gabriela Margall, y “Encaje de dos orillas” de Mirta Pérez Rey.

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