Mariana Guarinoni: “La historia no es sólo un marco en mis libros, sino que es protagonista”

Mariana Guarinoni
Por Andrea Viveca Sanz

Embarcada en el mar de las letras, Mariana Guarinoni se atreve a ir más allá de su profesión de periodista y comienza a recorrer las aguas de su imaginación, que le permiten llegar a un “Puerto prohibido “, su primera novela. Desde entonces decide acompañar a sus personajes y es así que recorre con ellos una “Tierra de fugitivos”, se pone en la piel de Ysabel, la primera “Adelantada de los mares del sur” y más tarde se introduce en los rincones de la vida de Ana de Matos, “La dueña de la santa”.

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora nos presenta “Hijas del sol”, su última novela, en la que nos invita a caminar por territorio inca y a acompañar a sus protagonistas a vivir una historia apasionante.

—¿Cuál sería el titular de una nota de tapa para presentar a Mariana Guarinoni?
—¡Se me ocurren tantos! Para un diario: “Periodista revela la verdad sobre nuestra historia en novelas”.
Para una revista: “Historia & Pasión: un cocktail explosivo”.
Para un portal: “La historia atrapa desde las novelas”.
Lo de “revela la verdad” se refiere a que cuento muchas cosas no conocidas por el público en general. Como por ejemplo que Buenos Aires era el principal centro de contrabando y de ingreso de esclavos de la colonia española, todo organizado de manera ilegal desde el corrupto gobierno local. Eso lo cuento en Puerto prohibido y en Tierra de fugitivos.

—¿Qué elementos de tu profesión de periodista te son útiles a la hora de escribir ficción?
—Muchos. Por empezar, la investigación. Chequeo varias fuentes para asegurarme de que los datos sean correctos. También el desarrollo de la escritura y la edición. Trabajé como periodista durante 23 años, siempre en medios gráficos, en Editorial Atlántida (17 años) y Editorial Televisa (6 años). Primero como redactora, luego como editora y directora de revistas (Para Ti y Vanidades, entre otras). Eso hizo que le perdiera el miedo a la página en blanco. No espero a que aparezca la inspiración, sino que me siento a escribir sin importar mi estado de ánimo. La escritura es parte de mi vida siempre. El periodismo me enseñó a tomar la escritura como un trabajo, no como un hobby. Esa práctica me sirve a la hora de escribir una nueva historia y a la hora de editar cada una de mis novelas también. Corrijo mucho antes de mandar la novela a la editorial, soy muy autocrítica.

—¿En qué momento decidiste empezar con las novelas históricas?
—Cerca del año 2010. Trabajaba como directora de revistas desde hacía varios años, pero el mundo administrativo no me gustaba. Tenía que editar las notas de otros y aunque tenía columnas semanales propias, extrañaba escribir más. Así que empecé a investigar para escribir mi primera novela mientras todavía trabajaba como periodista full time. Fueron años de trabajo intenso, de mucha dedicación a ambas carreras, hasta que en 2013 publiqué Puerto prohibido y entendí que ese era mi nuevo camino. No había vuelta atrás. Desde entonces dejé el periodismo y publiqué una novela por año.

—¿Qué hechos históricos te inspiraron para ambientar tus novelas?
—Cada una de mis novelas está inspirada por hechos históricos diferentes, porque la historia no es sólo un marco en mis libros, sino que es protagonista. En Puerto prohibido son claves la corrupción y el contrabando en el Buen Ayre recién fundado a comienzos de 1600. En Tierra de fugitivos, que está relacionado con el libro anterior, trato el tema de la esclavitud en nuestra sociedad en aquella época. En La Adelantada de los Mares del Sur me basé en una protagonista real: Ysabel de Barreto y Mendaña fue la primera y única mujer que dirigió una flota española de cuatro galeones en la época de la conquista. Viajó de Perú a Manila y enfrentó toda clase de aventuras en el mar, además de vivir un gran amor. Otra mujer que marcó la historia argentina por amor fue Ana de Matos y Encinas. Ella compró la estatuilla de la Virgen de Luján y mandó a construir la Basílica para agradecerle por todas las gracias que le concedió. Tuvo una vida difícil, pero su fuerza le permitió vivir una gran pasión. A medida que la investigaba, más me metía en su piel y sentía la necesidad de contar todo lo que había vivido Ana, y así nació La dueña de la Santa, basada en su historia real y en su gran amor. Porque el amor es infaltable en mis novelas. Creo que el amor mueve el mundo, movió a hombres y mujeres de todas las épocas. Entonces, ¿por qué no incluirlo en las novelas históricas? No pienso a los personajes históricos como figuras rígidas en un cuadro en un museo, sino como seres de carne y hueso, cargados de emociones. Así los describo en mis libros.

—¿Viajás a los lugares en los que va a desarrollarse la ficción durante el proceso de investigación?
—Sí, cuando puedo viajo y recorro los lugares donde estuvieron mis personajes reales, trato de imaginarlos allí. El paraje donde se detuvo la carreta de bueyes que llevaba a la Virgen de Luján, en 1630 llamada Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción, es algo único. Está en Zelaya, entre Pilar y Escobar, provincia de Buenos Aires, y allí hay una paz única. Ahí hoy hay una réplica de la ermita original construida por el esclavo Manuel, personaje muy importante en la trama, y lo visité varias veces mientras escribía la novela.

—¿Los personajes reales son los que van dando vida a los de ficción?
—En mis tres últimas novelas sí: los protagonistas son personajes históricos y siempre me aferro a la Historia (así, con mayúscula) para crear mi propia historia. Creo algunos personajes de ficción para interactuar con ellos, y en las páginas finales de cada libro siempre aclaro cuáles son reales y cuáles salieron de mi imaginación.

—Contanos algunos puntos salientes de tu última novela “Hijas del Sol”.
Hijas del Sol cuenta una etapa difícil de la vida de las princesas incas: la caída del imperio en manos de los españoles cuando llega Pizarro con 160 hombres y vencen a un poderoso ejército de 40.000 nativos. Ellas pasaron a ser prisioneras y amantes de los conquistadores. Pero la batalla no terminó en un día, hubo rebelión, una codiciosa búsqueda de oro y mucho más. En Hijas del Sol narro esos días, contados a través de un manuscrito que una periodista encuentra en la actualidad en una cueva subterránea. En esas páginas podría aparecer la ubicación del inmenso tesoro de Atahualpa, hasta hoy perdido, lo que desencadena una serie de muertes a su alrededor. Es una novela histórica, intercalada con partes actuales, en la que no falta el romance y tampoco la trama policial.

—¿Podés describirnos cómo fue ese proceso creativo?
—Fue más largo que el habitual. Cada novela suele demandarme un año de trabajo, y la investigación de Hijas del Sol necesitó casi dos. Porque además de los hechos históricos poco conocidos, necesitaba aprender las costumbres de la vida incaica: comidas, hábitos, detalles de ropa, calzado, peinado, higiene, y muchos etcéteras. Siempre busco y leo todo el material antes de empezar a escribir. Una vez que tengo toda la información en la cabeza, proceso todo y determino cómo va a ser la historia. Tengo que tener toda la trama central en mí antes de sentarme en la computadora a contarla. Después se van sumando los personajes secundarios y otros detalles.

—¿Ya estás embarcada en alguna nueva obra?
—Sí, siempre estoy escribiendo alguna historia. Pero no puedo contar mucho, sólo que será histórica y con mucho amor, como todas mis novelas.

—¿Un sueño de Mariana Guarinoni?
—Poder seguir escribiendo siempre.


Mariana Guarinoni

Periodista recibida en la UCA (Universidad Católica Argentina). Durante más de veinte años trabajó en la prensa gráfica, en reconocidos medios de alcance nacional de Argentina. Desde sus comienzos en la revista Somos en los años 90, pasó por diferentes redacciones, hasta llegar a Editora General de la revista Para ti, y luego Directora Editorial de la revista Vanidades. En la cima de su carrera en el periodismo, se inclinó por una de sus grandes pasiones: la literatura. Convirtió su amor por los libros en su nuevo oficio: se animó a escribir ficción. Su experiencia en investigaciones periodísticas le sirvió para sumergirse en el pasado y buscar el marco ideal para dar vida a las historias de su imaginación, mezclando ficción y realidad. Se especializa en el género histórico-romántico. Hoy vive en la provincia de Buenos Aires con su marido, sus dos hijos adolescentes y tres perros que la acompañan al escribir.

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