Silvana Serrano: “Soy de la idea de que la ficción es apenas una herramienta para contar algo real”

Silvana Serrano
Por Andrea Viveca Sanz

Rodeada de libros que dejan volar su imaginación, Silvana Serrano elige con dedicación una página de la historia, la recorta y coloca en esa realidad a cada uno de sus personajes de ficción.

De esta manera nos invita a viajar en el tiempo de su mano y nos conduce a espacios lejanos en los que despliega su talento. Nos encontramos de repente navegando “Hacia una tierra de fuego”, somos testigos de la “Rebelión de los príncipes“ o quedamos inmersos en la vida “Antes de la revolución”.

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora pone en nuestras manos una llave para abrir cada uno de esos espacios y nos invita a subirnos al barco de la ficción.

—¿Cómo presentarías a Silvana Serrano?
—La presentaría como una persona inquieta y muy alegre, que se adapta fácilmente a los cambios. Si la tengo que pintar, lo haría de colores estridentes, aunque ella prefiera no llamar la atención. Diría, que una mariposa la representaría bien, ya que ama estar entre plantas y, por qué no, también volar.

—¿Cuándo nace tu deseo de escribir profesionalmente?
—Sale de la mismísima necesidad de ponerme metas y enfrentarme a distintos desafíos. La mirada del otro me genera mucha curiosidad, que lean y opinen sobre historias salidas de mi cabeza le agrega adrenalina a la creatividad.

—¿Cuáles son tus fuentes bibliográficas a la hora de sumergirte en la historia para construir tus novelas?
—No tengo fuentes bibliográficas de preferencia; cuando elijo un tema a abordar leo todo lo que está a mi alcance y selecciono de aquí y de allá. Me gustan todo tipo de historiadores y biógrafos, incluso leo novelas que transcurren en la misma época para no repetir anécdotas.

—¿Podés contarnos como es el proceso de dar vida a los personajes de ficción y lograr que convivan con personajes reales?
—Las novelas que publiqué hasta ahora se gestaron a partir de un hecho histórico real. Elegí el acontecimiento, la época y me lancé a crear los personajes de ficción con sus historias personales. Soy de la idea de que la ficción es apenas una herramienta para contar algo real, ya sea un acontecimiento o algo tan profundo como las relaciones entre seres humanos de otra época. Escribiendo, no hago más que meterme en la piel de esas personas e imaginar cómo veían el mundo y porqué hicieron lo que hicieron.

—¿Qué tiene que tener un personaje histórico para formar parte de tus novelas?
—Tiene que haber hecho algo extraordinario. Malo o bueno, equivocado o no, lo importante es que se haya atrevido o destacado. Pero lo que más placer me da es convertir a los héroes en seres de carne y hueso y someterlos al juicio del lector, claro está, a partir de mi propio lente.

—¿Qué te sedujo de la historia de la conquista que elegiste para contar en “Hacia una tierra de fuego”?
—Me sedujo tanto el sufrimiento como el anonimato; que sea una historia desconocida para la mayoría de la gente y que las cinco páginas que le dedicara una historiadora a esta fracasada expedición me generaran tantas ganas de conocer los detalles. El primer intento de poblar las costas del Estrecho de Magallanes fue una de las empresas más costosas de aquellos tiempos y acabó en el más increíble desastre. Esas almas se enfrentaron a imponderables de todo tipo persiguiendo un sueño, lo menos que merecían era una novela que les diera identidad. Cuando encontré la declaración original del único sobreviviente de aquella odisea, me di cuenta que tenía entre manos el cincuenta por ciento de la historia; el resto fue elegir nombres, darles un motivo para subirlos a las naos y, a partir de cada personalidad, entretejer sus vidas.

—En “Rebelión de los príncipes” los protagonistas se rebelan frente a distintas realidades, una particular y otra colectiva, que terminan unidas. ¿Te costó mucho asociar ambas historias?
—No, no me costó. En todo caso fue práctico asociarlas. Leí sobre Túpac Amaru hace muchos años y lo que quedó sobrevolando en mi cabeza fue el hartazgo, un sentimiento fácil de asociar a personas explotadas y reprimidas. Me pareció buena la idea de describir el proceso que condujo a la rebelión de ese hombre y su pueblo en una mujer que vivía algo similar en una sociedad que no acababa de aceptarla como igual por el solo hecho de ser mestiza. Los conquistadores y posteriores encomenderos del Alto Perú tiraron mucho de la soga, como quien dice; quise que la madrastra de Consuelo Montiel hiciera algo parecido y la empujara a romper cadenas, a rebelarse.

—¿Qué pueden encontrar los lectores en “Antes de la revolución”?
Antes de la revolución muestra otra parte del proceso que desemboca en aquel histórico 25 de mayo de 1810: la fundación de la primera logia masónica en el Virreinato del Río de la Plata. Me gustan los misterios y la masonería es uno de los temas más misteriosos que circunda a los héroes de esos tiempos. Mi propósito en este libro fue despejar algunas dudas al respecto y, nuevamente, el paralelo entre la ficción y la historia me permitió describir las relaciones entre hermanos de sangre y miembros de una Hermandad. Proyectos en común, ideales, lealtad y compromiso son algunos de los temas que el lector podrá ver desarrollados en esta novela.

—¿Hay un público masculino para las novelas histórico-románticas o predominan las mujeres?
—Creo que el público de novela histórico-romántica es mayormente femenino. Cabe aclarar que “mayor” no es lo mismo que “exclusivo”. Sé de hombres que leen el género y disfrutan tanto de las historias reales como de las ficciones. Aun así, creo que para seducirlos la novela debe tener mucho más historia que romance.

—¿Cuáles son los sueños de Silvana Serrano para el próximo año?
—Mis sueños para 2018 son compartir muchos encuentros con gente querida, hacer feliz a alguien y terminar otra novela.


 Silvana Serrano

Nació en General Pacheco, provincia de Buenos Aires, el 20 de junio de 1973. Amante de la literatura y la historia desde muy chica se convirtió en una lectora ávida, cuya propia imaginación fue gestando la posibilidad de enredar ambas disciplinas en un mismo género.

Entre cuentos y novelas fue palpando el oficio que pulió en talleres y seminarios de narrativa. Participó en varios certámenes que supieron alentar a la escritora que escondía dentro de sí y que, finalmente, sintió consagrada en la publicación de Hacia una tierra de fuego, la primera novela histórico-romántica, editada por Vestales.

Su segunda novela, La Rebelión de los Príncipes, ambientada en la América colonial revolucionada de 1780, se editó en 2016 bajo el mismo sello editorial y se convirtió en la precuela de Antes de la Revolución, una novela coral cuyas historias transcurren durante los años en que fue fundada la primera Logia Masónica del Río de la Plata.

Actualmente reside en en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, donde además de ser esposa y madre, dedica la mayor parte del día a investigar y escribir.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*