Susana Biset: “Quiero que todavía se me rasgue la piel por el sol, que el llanto me moje y la rabia me sacuda”

Por Andrea Viveca Sanz

Con un espíritu aventurero, Susana Biset se embarca en la nave de la escritura y se arroja al mar de las palabras para narrar historias que llegan al corazón. Se sumerge confiada entre letras que dibujan con tinta las vivencias escondidas en un mundo mucho más amplio del que nuestros ojos pueden ver.

Amante de la naturaleza y de las pequeñas cosas que constituyen la identidad de los pueblos, la escritora arroja sus redes y pesca detalles que le sirven para construir los espacios de ficción en el que se mueven sus personajes, caminando tramas que atrapan a los lectores.

La aventura y el peligro son para ella olas que agitan su imaginación y la transportan más allá de la realidad, olvidando por momentos todo lo que acontece a su alrededor.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora cordobesa abre su mochila, cargada de historias, y nos invita a compartir con ella la aventura de escribir.

—A modo de presentación ¿podrías elegir tres lugares de nuestro país que te representen y contarnos por qué?
—Las sierras cordobesas y puntanas, el lago de Embalse del Río Tercero y el Impenetrable. Los dos primeros porque me crié en esos maravillosos rincones y gran parte de mis historias nacieron allí, alrededor del fogón, en los silencios de las noches serenas mientras pescaba, en las largas caminatas sobre el filo de las quebradas con la mochila a mi espalda… Lo recuerdo ahora y me lleno de ensoñación. Y el segundo, porque conocí El Impenetrable gracias a mis hijos y amigos aventureros que me motivaron a visitarlo. Desde que puse un pie por primera vez en el monte chaqueño, las historias habladas se volvieron tinta.

—¿Cómo nace en vos la decisión de embarcarte en la aventura de escribir?
—Desde muy pequeña y tal vez porque papá lo copió de su madre. Él se recostaba a nuestro lado antes de dormir y nos relataba cuentos. Me dormía rodeada de animales fantásticos y sus aventuras. Luego, cuando viajábamos de vacaciones y las horas se volvían eternas, de la nada nos entretenía con sus aventuras, ficticias o verdaderas. De ahí a inventar mis propios relatos había un corto paso.

—Para escribir tus libros te internás en los escenarios naturales y compartís las vivencias de su gente ¿cómo es esa experiencia?
—¡Maravillosa! Atrapante. Cada nuevo día de esos viajes nunca sé con qué anécdota me encontraré. Puede partir de alguien que camina por la calle, de un anciano al que me aconsejan entrevistar, de un almuerzo con desconocidos que se vuelven amigos al concluir la comida… regreso a mi hogar cambiada porque sé que el mundo es mucho más amplio de lo que creemos.

—¿Qué elementos son fundamentales y no pueden faltar en tu rincón creativo?
—¡La aventura y el peligro! Siempre cuento la anécdota de cierto día, cuando trabajaba frente a mi pc y mi hijo me comentó:

Mamá, es la una y aún no hemos almorzado ¿Cuándo prepararás la comida?

Le respondí apurada:

¡Silencio! estoy peleando con un tigre y me desconcentrás.

—¿Cuáles son los pasos que seguís para darle vida a tus personajes?
—Surgen solos. Me hablan, me acompañan mientras realizo mis tareas cotidianas y se acuestan en mi cama por la noche. Cuando escribo una historia me cuesta dormir y tengo un grabador al lado de la almohada para contar aquello que me relatan. A veces se enojan conmigo y otras, lloran a mi lado y me abrazan al desarrollar un pasaje sensible. Cuando la historia concluye, siento un vacío enorme, como si los hubiera perdido.

—Contanos acerca de esos detalles pequeños que disparan tu imaginación para convertirse en historias.
—¡Ja! son pequeños de verdad. Cierta vez esperaba a que el semáforo se pusiera en verde para poder cruzar la calle. Veo una camioneta pasar con un muchacho muy buen mozo. Cuando digo buen mozo no hablo de lindo sino de interesante, porque lo lindo es efímero, lo interesante es perenne.
Al verlo, sonreí:

¡Vos serás el personaje de mi próximo libro!

Cuando me enojo y me siento en una plaza para calmarme o camino por el parque, un pájaro piando, una rama que cruje, el viento que susurra secretos mientras pasa por las hojas y las balancea ¡hasta una rajadura en un tronco me inspira!
Siempre que camino con mis nietos, para que el trayecto no se vuelva monótono, de cada obstáculo invento una aventura. Un charco se vuelve un lago infranqueable lleno de cocodrilos, una baldosa levantada es una montaña que nos costará atravesar, una rama caída es un puente que nos corta el paso y deberemos ser muy inteligentes para sortearlo, un perro vagabundo es nuestro superhéroe que viene a rescatarnos…
Mis nietos más pequeños agrandan sus ojos y se detienen a observar el paisaje, convencidos que de repente, el mundo se volvió un rincón repleto de misterio.

—Describinos cómo se desarrolla una novela de aventura en la que el amor también es protagonista.
—Cada historia es diferente y sus amores también. A veces surgen por un encontronazo de ideas que les demuestran a los personajes cuan parecidos son en realidad, a veces los une un inconveniente, la soledad, el aunar esfuerzos para salir victoriosos de un peligro… creo que el amor no es dar con tu sinónimo sino con la cerradura que encaje perfecto para tu llave.

—A la hora de escribir una novela ¿cuánto influyen los lectores en el rumbo que finalmente tomará la historia?
—Suelen condicionar lo que escribo, pero no demasiado. Por ejemplo, tengo docenas de historias infantiles que aún no he publicado y, sin embargo, continúo escribiéndolas porque me siento muy cómoda en el género.

—¿Hay un próximo libro que ya esté en proceso?
—En realidad, escribo un libro en un mes, por eso no tengo libros en proceso. Tengo una docena todavía no publicados y a los cuales edito, releo, les doy color y más sentimiento. Cuando me estremecen, cuando me hacen brotar una lágrima o un grito de rebeldía, entonces sé que están listos.

—¿Con qué nueva aventura sueña Susana Biset?
—Quiero continuar mis recorridos en sitios inexplorados de este hermoso país, escuchar con los tiempos largos a quienes saben pero se ven anónimos, nutrirme de sus historias, compartir vivencias con personas que aún no se han cruzado en mi camino y tienen mucho para enseñarme; quiero que todavía se me rasgue la piel por el sol, que me duelan los pies por las caminatas sobre suelo escarpado, que el llanto me moje y la rabia me sacuda. ¿Por qué? ¡Porque todo eso me demuestra que sigo viva!


Susana Biset

Nació en Río Cuarto, Córdoba, donde aún reside. Cursó estudios primarios y secundarios en colegios bilingües, y se recibió de Perito Mercantil. Desde su adolescencia se dedicó a las finanzas en una empresa multinacional, aunque pronto se dio cuenta que su inclinación estaba centrada en algo muy diferente; deseaba ahondar en la investigación sobre la naturaleza y su relación con el ser humano. Cambiando radicalmente de trabajo, en la actualidad se dedica a ello; lo que cada día la incita a viajar y estudiar diferentes problemáticas de las etnias argentinas. Ha publicado artículos reflexivos en el periódico Puntal, y en la revista Selecciones Reader’s Digest. Curiosa, analiza y pone en práctica vivencias de diverso origen, las que dan lugar a los libros que escribe.

Conocé mucho más de Susana Biset aquí.

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