Homenajearon a Violeta Parra en el Teatro Colón

Figuras de la música contemporánea argentina y chilena, como Soledad Pastorutti y Javiera Parra, compartieron el escenario del Colón, junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

Un ecléctico concierto, por momentos hasta alejado de la hondura y las formas folclóricas que cultivaba Violeta Parra, fue realizado este miércoles en el Teatro Colón de Buenos Aires a modo de homenaje a la inmensa obra de la compositora chilena en el año del centenario de su nacimiento.

Además de la dimensión musical, el homenaje tuvo un valor institucional por la presencia de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet; acompañada por el presidente provisional del senado argentino, Federico Pinedo; el jefe de gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta; el ministro de Cultura porteño, Ángel Mahler, entre otras autoridades.

“Es una de las mujeres más importantes de la expresión del arte, con gran sentido social y preocupada por los dolores de la tierra y el mundo”, reflexionó Bachelet.

El espectáculo proyectado en el Colón planteó la convivencia entre una matriz conceptual donde convive la Violeta Parra instrumental -bajo arreglos orquestales de Guillermo Rifo y la dirección de Ángel Parra Orrego- con las versiones cantadas por artistas del folk y el pop de Argentina y Chile.

El palco de honor del Teatro Colón, donde destaca la presencia de la presidenta Michelle Bachelet.

“La misión del sinfónico es que haya una situación amorosa y tierna en torno a las canciones y que no se transforme en algo vanidoso, porque Violeta tenía horror de la vanidad al interpretar. Ella no era artista en ese sentido sino que ella era quien se ponía al servicio y cantaba con lo que hubiera: si no había instrumento tocaba con un bombo y esa es la esencia que vamos a recuperar esta noche en la sección folclórica”, manifestó su nieto Ángel Parra en diálogo con la agencia de noticias Télam.

Tras una obertura a cargo de la Orquesta Estable del Colón, la argentina Soledad Pastorutti y Javiera Parra -también nieta de la homenajeada- marcaron la temperatura de la noche atreviéndose a una versión de la árida “Run run se fue pal norte”, composición del último tiempo de la divulgadora chilena.

“La obra de Violeta me llegó con otra edad, que me dio otra manera de entender las letras, pero me llegaba al corazón. Después, con otro conocimiento y tras leer sobre su historia y su lucha, y especialmente siendo mujer y tratando de entender cómo una mujer en aquellos años pudo con tanto, mi admiración se profundizó”, reveló la folclorista argentina.

Luego la noche transitó con los vaivenes propios de un concierto tan amplio en la convocatoria y con artistas con diferentes grados de afinidad a la obra de Violeta Parra.

Pasaron por el escenario del Colón, además, Sandra Mihanovich, Loli Molina, Camila Moreno, Ángel Parra Orrego, Los Tekis, Patricio Manns, Kevin Johansen, Roberto Márquez, Beto Cuevas (ex líder de La Ley), Gepe y Horacio Romo.

Violeta Parra, observada como una referencia de la música latinoamericana y del testimonio de un tiempo histórico; comenzó su carrera de niña cantando canciones españolas en un momento en que la temática chilena cedía ante los pasodobles, los valses peruanos y otros estilos solicitados por las radios.

Con el tiempo su repertorio fue transformándose: los boleros, cantos españoles y corridos mexicanos fueron desplazados por la tradición silenciada del folclore chileno. Ese tránsito la determinó como artista.

Ligada fuertemente al ideario de izquierda y lanzada de lleno a la tonada, escribió “Por qué los pobres no tienen” y en 1954 obtuvo el premio Caupolicán a la mejor intérprete: en Buenos Aires, donde lo había grabado, el disco fue prohibido por las autoridades militares.

Estudiosa del folclore chileno y de las costumbres de su pueblo, reunió un promedio de tres mil canciones y gestó el libro “Cantos Folklóricos Chilenos”, origen de lo que se llamaría Nueva Canción Chilena.

Tuvo una vida afectiva intensa, viajó por el mundo y se vinculó con artistas del ex bloque socialista, sufrió la muerte de su hija Rosita, grabó discos y expuso sus pinturas en el Museo del Louvre, en 1964.

En 1965 levantó una carpa-peña con capacidad para mil personas en Maipú, que después trasladó a la comuna de La Reina, en la que vivía, cantaba y recibía a sus amigos, hasta que acabó con su vida disparándose un tiro en la sien derecha, el 5 de febrero de 1967. Sus canciones más divulgadas como “Gracias a la vida”, “La jardinera”, “Volver a los 17”, “Run run se fue pal norte” y “Casamiento de negros” fueron interpretadas esta noche en el Colón.

El legado musical de Parra excedió su canto irreverente y su compromiso con los sectores sociales postergados. En su complejidad aparecen, por ejemplo, composiciones para guitarra sola, perdidas durante muchos años y que no tuvieron la proyección pública de otras obras y que comenzaron a revalorizarse en los últimos años. De todo aquello, el concierto del Colón apenas mostró una lejanía.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*