Patricia Sosa: “Todavía tengo ese espíritu nómade de llevar la música a todas partes”

A punto de iniciar una serie de presentaciones que la llevará hasta fin de año por distintos puntos del país, la cantante Patricia Sosa calificó de “terriblemente enriquecedor” al contacto con el público que vive lejos de la Ciudad y afirmó que lo que más le interesa luego de tantos años de carrera es “salir de gira” porque “nada tendría sentido” sin esta experiencia.

“Lo que más me interesa después de tantos años es salir de gira. Nada tendría sentido si no me subo al micro con la banda a tocar. Todavía tengo ese espíritu nómade de llevar la música a todas partes”, expresó la artista, quien se definió como “una roquera que canta lo que se le da la gana”.

Ya sea con la excusa de presentar su disco “Señales”, en el marco del ciclo Acercarte, junto con Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto con el espectáculo “Agitando pañuelos” o con los shows de “Las Elegidas”, Patricia Sosa encarará desde este sábado una serie de diferentes shows en diferentes puntos del país.

El recorrido se iniciará el sábado en territorio capitalino, junto a Celeste Carballo, en Tango Porteño; continuará el 24 de agosto en Tucumán; el 2 de septiembre será el turno de Tandil; el 9 regresa a la Ciudad de Buenos Aires para un show en el Auditorio de Belgrano; el 13, en Rosario; el 14, en Córdoba; el 1 de octubre, en Ayacucho; el 12 de noviembre, en Entre Ríos; el 14 y 15 de noviembre se presentará en el Templo Amijai, con la cantante judía Karen Nisnik; el 18 de noviembre, actuará en San Juan; y el 16 de diciembre, en Córdoba.

La cantante, que se dio a conocer públicamente como vocalista de la banda de hard rock La Torre, en la década del ’80, una formación liderada Oscar Mediavilla por la que pasaron el Negro García López, Fernando Lupano y Jota Morelli; y que en los ’90 encaró una exitosa carrera solista, con un repertorio más volcado a las baladas, prevé además el lanzamiento de un disco junto al virtuoso pianista cubano Chucho Valdés.

De este encuentro, que se produjo a instancias del cubano, quien quedó impactado cuando escuchó accidentalmente su voz, Patricia Sosa celebró la “conexión tremenda” lograda, en parte, gracias a que ambos practican desde hace muchos años técnicas de meditación.

En una entrevista brindada a la agencia de noticias Télam, la artista remarcó la importancia de actuar en remotos puntos del país, reflexionó sobre su rol como cantante y explicó las claves para poder encarar diversas actividades sin perder el foco.

¿Con qué sensaciones queda luego de realizar presentaciones en puntos remotos del país?

Es tremendamente enriquecedor. La gente de la música está muy acostumbrada a subestimar a los públicos. La gente lo que tiene es una sensibilidad en común, sin importar a qué se dediquen. Yo voy encontrando en el país que existe una sensibilidad en común, que algunos la tienen más a flor de piel y otros no, hay distintas formas de manifestarse.

En este sentido, ¿cuál cree que es su rol como artista?

Primero, soy un canal de expresión y sé que el don no es mío, así que lo tengo que cuidar. Soy la guardiana de mi voz y la cuido como un soldado. Por otra parte, yo entrego un audio para que la gente se suba a ese audio con un piso alto. No subestimo nunca, no voy a dar un piso bajo nunca. Y después, me interesa mucho que en el espectáculo haya poco más que música, que sirva, pero con el verdadero sentido de la palabra servicio. Es mucho más que un recital. No me interesa pasar como una figura del disco y listo. Me interesa que tengamos una conexión desde lo espiritual grande. Siempre pido que cuando termine el espectáculo, todos seamos mejores personas.

¿Cómo se logra eso?

Hay que cantar para uno. Y esto que digo no pasa por el ego. Es la única manera de sacar sentimientos genuinos, sino estás muy atento a la mirada del otro. Cuando pasa eso, no sirve. El arte es otra cosa, es encontrarse con uno y, desde adentro, sacar lo que tu corazón manda. De esa manera, tirás sentimientos genuinos y lo que recibís también son sentimientos genuinos. Hay músicos que se deleitan con su virtuosismo y se están perdiendo gran cosa. Yo tengo mucha técnica y eso me ha servido para tener una vigencia de 40 años y para tener cada vez mejor la voz, pero con el objetivo de poder seguir transmitiendo sentimientos. Soy una histérica del estudio porque la técnica sirve, pero no por eso vas a matar al intérprete. Eso no te puede ganar.

Suele compartir escenario con diversos artistas, ¿qué puede comentar de esas experiencias?

Generalmente, me llevo bien con la gente del espectáculo, salvo con algunos prejuiciosos. Si Vicentico saca un disco de baladas, hablan de un rockero que se atrevió a otros géneros. Si yo hago un disco de baladas, soy una baladista. ¿Se entiende? Hay algunos prejuiciosos del rock que no han querido compartir escenario conmigo. Pero la mayoría de los músicos me invitan y me siento halagada de meterme en sus terrenos. Me gustan mucho las fusiones, no la mezcla. Hay personas con las que me sentí mezclada porque me di cuenta que estaban poniendo por delante su ego. Y bueno, en esos casos, lo hice una vez y chau. Está bárbaro juntarse con gente del under y hacer cosas. Eso te enseña mucho. Y en casos de artistas consagrados, hay algunos con los que me llevé muy bien, y otros casos en los que no hubo feeling. Pero me gusta mucho esto de compartir con músicos.

¿Qué siente que le aportó a su carrera musical el haber incursionado en la actuación?

Yo soy audio, el resto es un vestido. La actuación le aporta muchísimo a la cantante. Cuando fui a estudiar teatro, lo hice para tener otras herramientas que le aporten a la intérprete. A mí siempre me gana la cantante, pero sirve tener data de todo. Todo lo que sea incorporar conocimientos, sirve. A mí no me gusta plantarme y quedarme en el área de confort, es un aburrimiento. Me gusta investigar, no tenerle miedo ni al fracaso ni al ridículo. Me río mucho de eso.

Teniendo en cuenta las diversas actividades artísticas que realiza, ¿cuál es la clave para mantener el foco en cada una de ellas?

Hay una clave para mí que es la meditación. Es muy difícil irse de foco cuando te concentrás en algo porque la meditación te va a limpiar enseguida el CPU. Cuando estoy enfocada en algo, estoy tan en eso que puedo hacer un montón de cosas. No me confundo nunca, pero es la meditación. Es la respuesta que puedo dar. Sino, no sé, tengo que decirte que estoy loca (risas).

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