Soledad despide “Veinte Años” en busca de nuevos destinos

Soledad Pastorutti despedirá la etapa del CD DVD “20 años”, en el que repasa su carrera, con dos conciertos el 25 y el 26 de agosto en el Gran Rex, para luego involucrarse en un proceso que la tiene muy atrapada e intrigada de “buscar nuevos sonidos, nuevas canciones” para el nuevo disco que saldría en 2018.

El ciclo de despedida de este disco será el 15 de octubre en su pueblo natal Arequito con un gran concierto gratuito, pero mientras tanto Soledad busca nuevas sonoridades, nuevas canciones para presentar un trabajo en el 2018.

Pero cuando Soledad dice “me parece que la música de raíz no puede faltarme”, no se refiere sólo a chacareras y zambas, habla de bucear en las profundidades de ese océano que es el folclore latinoamericano, para ampliar su repertorio y buscar nuevas sonoridades.

Pastorutti tiene el poncho en la mano pero está más cerca musicalmente de Carlos Vives, de su admirada Lila Downs y de la chilena Mon Laferte, además de confesar públicamente que le encantan las canciones de Luciana Juri, de la Yegros, de Mariana Baraj y de otras mujeres del folclore argentino. Además en el Olimpo del folclore latino coloca a Mercedes Sosa, Violeta Parra, Chabuca Granda y Chavela Vargas.

En una charla con la agencia de noticias Télam, se manifestó a gusto con esta intriga y con la búsqueda de nuevos colores musicales:

¿Luego de que termine el ciclo de estos shows, te tomás vacaciones y luego te ponés a grabar?
Soledad Pastorutti: Estoy en búsqueda de canciones, tengo muchas. También hay un montón de cosas que busco, las canciones son lo primero que tiene que estar pero después qué canciones de esas quiero usar para el próximo disco. No llevo la cuenta, pero hay para hacer tres discos.

¿Con la línea del último, de esa mixtura del rock y lo latino?

No, para mí no hay certezas, tienen que estar primero las canciones. Estamos viendo con Bruno, que es mi director musical, otras variantes de sonidos, me gustaría que sea un poco más despojado de cantidad de instrumentos. Todo lo que te digo puede cambiar porque no está todavía el disco, pero te cuento qué es lo que pienso hoy. Después, también buscar a la intérprete un poco más. Tengo mucha inquietud de hacer cosas no sé si tan diferentes, pero sí nuevas, de probar y de tomarme un tiempo para el próximo disco.

A eso iba con la pregunta. Estás trazando un camino artístico, el disco de Luciano Pereyra tiene afinidades sonoras con esa mixtura de folclore latinoamericano con el tuyo, Abel Pintos también, Carlos Vives dijo que quería producirte un disco y Mon Laferte te elogió mucho…

La admiro mucho a Mon Laferte, es una gran referencia para mí. Está bueno esto de empezar a encontrar que en el camino te cruzás con gente con la que tenés afinidades y la respuesta es buena.
Por ahí no sé si con las palabras puedo definirte lo que quiero que ocurra, pero yo no quiero dejar de ser una artista popular porque a mí me gusta mucho lo que ocurre cuando yo me subo a un escenario y tengo la libertad de cantar una chacarera, una zamba, un huayno, de repente un tango y de repente terminamos bailando una cumbia. Una cumbia que la hicimos a nuestra manera, que también es parte de la música latinoamericana. A mí me gusta esa situación del escenario. Hay una cosa que puedo tener y que todavía no exploté como hubiese querido primero porque no tenía los años y después porque entré en una vorágine donde parecía que el artista también era un producto, también hay una parte que es la que la gente más entiende y que me doy cuenta con lo que pasa con nuestras canciones es que cuando querés decir algo y lo decís con tus palabras esa canción llega de otra manera a la gente. Hasta yo la canto de otra manera, entonces es buscar que la intérprete, la cantautora, la mujer y la sensualidad puedan convivir y converjan en ese disco. Para eso también creo que la instrumentación puede ser un poco diferente a lo que vengo usando: otros colores, algunas cosas que sean más de sutilezas.

¿Máquinas a lo Jorge Drexler o un folclore electrónico como La Yegros?

Yo creo que las máquinas bien usadas pueden llegar a ser geniales. Cuando yo empecé a cantar folklore y empezó a usarse el tema de máquinas y doblar instrumentos no se veía tan bien en su momento. Yo no sé si estoy tan de acuerdo con poner una guitarra natural grabada en el estudio en el vivo, pero sí cuando estás buscando sonidos, que no podés hacer con la guitarra de arriba del escenario. Nosotros estamos usando máquinas desde hace un tiempo, desde “Vivir es hoy” y antes también.
Yo estoy muy contenta con los últimos años artísticos de mi carrera, estoy muy contenta con lo que se produce con la gente y, sobre todo, con haber rejuvenecido a Soledad. Cuando digo rejuvenecido digo de que siento que me puedo ir aggiornando a los diferentes tiempos dentro de los límites que yo me pongo, no voy a hacer algo que no quiera hacer solo por el hecho de sacar la cabeza afuera. Siento que respetándome a mí misma respeto a mi público y a mis pares.

Te buscan de todos los géneros para que cantes. ¿Como te sentís con el reggaeton?

A mí me encantan los géneros en tu totalidad. De verdad te digo, no tengo ningún problema con ningún género, me decís de cantar un reggaetón y yo lo canto y lo disfruto. De hecho con Antonia, mi hija, me la paso cantando todas las canciones de los rankings. Pero además yo me divierto con eso, me encanta. Yo soy mucho más abierta de lo que mucha gente puede suponer. Sé el lugar que ocupo y en donde estoy, por esa misma razón estoy segura de lo que soy. No voy a dejar de ser Soledad por que cante con alguien alguna canción urbana. Al contrario, es un orgullo que un artista que quizás se supone de una música un poco más tradicional pueda estar invitado ahí.
Cuando vos lográs, como dice María también, que el vestido que te ponés te quede de 10 ahí es donde todo lo que lograste combinar funciona de manera maravillosa, casi milagrosa. Yo siento que eso es lo que tiene que suceder a futuro. Quizás ni hablaría de un género musical, hablaría de canciones que me representen a mí. ¿En qué sentido va a ser? No sé. Me gustan mucho las cuerdas y las máquinas, yo mezclaría todo eso, pero tienen que estar mezcladas de cierta manera que queden bien.

En ese marco el año pasado cantaste con Divididos en Flores, casi de sorpresa y Mollo y todo el público quedaron contentísimos.

Yo estaba en un estudio acá en Capital grabando y los quise ir a ver porque estaban los músicos de mi banda tocando con Divididos, se enteró Ricardo y me llamó. Yo fui con mi cuñado, que estaba saliendo de una situación de salud bastante difícil y que además los admira profundamente, y con mi marido. Estaba yo sentada ahí y me dice Ricardo si me animaba, ya había empezado el show porque llegué tarde. Canté “La Flor Azul” que es de Mario Arnedo Gallo, un compositor impresionante del folclore argentino y que es el papá de Diego de Divididos, porque la conozco, y fue genial. Yo admiro mucho lo que hace Divididos con el folclore, me parece que ellos encontraron un punto ahí que está todo bien, que digo “¿cómo no se me ocurrió a mí?” (risas).

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