Zambaigos y un “Cántaro” de arte pensando en la Tierra

Por Andrea Viveca Sanz

En las orillas de la Sala 420 de La Plata, la noche del sábado un río de gente espera su ingreso.

Adentro, el murmullo del agua fluye entre las butacas para comenzar a contar su historia.

La voz de un planeta que busca recuperar el equilibrio perdido, toma forma en la música y se va enredando en la danza para convertirse en imagen que envuelve a los espectadores en un manto de sensaciones atrapantes.

Un sonido ancestral es el grito de la Tierra, ávida de agua, convertida en arenal, aún sin quererlo.

El paisaje ha sido transformado, los recursos han mutado en un silencioso proceso guardado en la historia de los pueblos. Un hilo invisible conecta a las culturas de todos los tiempos y se hace música que atraviesa los cuerpos y en la danza expresa sin palabras el latido de los suelos, despojados de su esencia.

El grupo Zambaigos, surgido en la ciudad de La Plata en 2013, logra transmitir el mensaje.

Con doce artistas en escena, dirigidos por Rodrigo Quevedo Fuente, la obra “Cántaro voces del agua” entreteje diversos lenguajes y constituye una trama en la que sus intérpretes caminan el arte y lo comparten con los espectadores.

El agua es la sangre de la Tierra, su mensaje ha sido escuchado.

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