Una mirada sobre la ola feminista en la TV chimentera

Carolina Justo von Lurzer
Por Sergio Arboleya (*)

La presencia de referentes del feminismo expresando sus lógicas y demandas en el estudio chimentero que Jorge Rial despliega en “Intrusos en el espectáculo” desde hace 17 años por la pantalla de América, significó para la doctora en Ciencias Sociales Carolina Justo von Lurzer “una ola que se acaba en un rato pero que va a dejar una huella”.

“No es novedoso que en los programas de chimentos reflexionen o pongan al aire problemáticas vinculadas a la sexualidad, pero lo más interesante que pasó en ‘Intrusos…’ es que metió el dedo en una llaga que tiene que ver con qué es ser feminista”, destacó Justo von Lurzer durante una entrevista con la agencia de noticias Télam.

La feminista, investigadora del Conicet y docente en Comunicación, sostuvo que “estuvo bueno que figuras del espectáculo pudieran nombrar sus experiencias con categorías feministas y que un grupo de mujeres feministas pudieran mostrar registros distintos que interpelan las situaciones desde lugares diferentes”.

Por la pantalla siempre sensacionalista y en vivo que Rial bastonea con un pulso que le ha deparado audiencia y rechazos, pasaron Florencia Freijo, Malena Pichot, Julia Mengolini, Luciana Peker y Virginia “Bimbo” Godoy.

La periodista María Florencia Alcaraz escribió en la revista digital Anfibia que “alrededor de medio millón de personas vieron cada uno de los programas dedicados al tema. El número duplica la cantidad de gente que colmó el Congreso de la Nación en primera marcha por Ni Una Menos”.

Mientras que un informe de Télam señaló que los hashtags #SoyFeminista y #AbortoLegalYa se mantuvieron como trending topics (TT) durante horas y días en Twitter acompañando la irrupción feminista en la tarde televisiva.

Justo von Lurzer inscribió esta avanzada en “la continuidad de un trabajo de incidencia en los programas de TV sobre diversidad sexual o matrimonio igualitario y de que las personalidades de la farándula se hicieran cargo de esos derechos”.

Y, en ese sentido, la autora de “Mamá mala-crónica de una maternidad inesperada”, sostuvo que en espacios como “Intrusos…” “ya se nombraban estas problemáticas desde otros lugares y por eso fue pionero en trabajar la violencia de género y lo fue haciendo acompañando un cambio de época”.

La cientista social fundamentó esa observación en un trabajo de entrevistas con audiencias de programas del carácter del de Rial que forma parte de una investigación del Conicet abordada conjuntamente entre la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual y las Universidades Nacionales de Rosario, Córdoba y Buenos Aires, bajo dirección de Florencia Rovetto.

“Gracias a este tipo de ciclos -subrayó-, los televidentes se enteraron de que existe algo así como la perimetral, cómo son los mecanismos para hacer denuncias por violencia de género y otra serie de reconocimiento de derechos”.

—¿Esas observaciones ayudan a explicar la decisión de referentes feministas de ir a “Intrusos en el espectáculo”?
—Por un lado, para disputarle a la tele hay que disputarle el código televisivo y es tanto más potente hacerlo en los programas de la tarde que en los noticieros porque esos programas tienen una enorme cantidad de horas y son muy populares tanto en el sentido común como por tocar una fibra de la cultura popular, las emociones, el amarillismo, el sensacionalismo.

—¿Y poco importa quién sea el anfitrión de esos lugares?
—Ninguna de las personas que fueron a “Intrusos…” se sentaron a hablar con Rial sino con el público de Rial. En esos espacios hay una amplificación de los debates y son de los programas más vistos, oídos y, sobre todo, conversados. En la política a uno no le interesa hacer amigos sino tener aliados y Rial está abriendo una fisura en ese terreno enemigo de una cultura hegemónica sexista y patriarcal.

—¿Tampoco importa que después de esos alegatos el programa haya retomado su pulso habitual sobre romances, engaños o peleas de cartel?
—La vida cotidiana es así de incoherente. La cultura popular también descansa y tiene que ver con el fluir incoherente de la experiencia vital.

—¿El hecho de que la presencia del discurso feminista no haya hecho perder audiencia al programa es parte del éxito de la apuesta?
—Las victorias políticas son siempre muy chiquitas porque la lucha se da en muchos frentes a la vez y se da ahora también en “Intrusos…”. Creo que el hecho de que no haya bajado el nivel de audiencia tiene que ver con que no es novedoso que se hable de esos temas en ese espacio y, en ese sentido, no es disruptivo porque el complejo industrial del espectáculo es lo que más dinamiza estas cuestiones.

—¿Cómo cree que debe seguir esa escalada mediática?
—Hay que seguir abriendo el debate sobre el aborto y que a la televisión no solamente vayan las compañeras más mediáticas sino las más históricas. Si se pudiera dar ese salto, sí sería algo novedoso.

—Por estas horas circula en las redes un hashtag pidiendo por la presencia de la periodista Peker en la mesa de Mirtha Legrand…
—Todos los espacios que se abran son espacios que hay que ir ocupando. Mirtha ha sentado en su mesa a activistas LGBT y sin duda hay que ir a sentarse ahí también.

—¿Eso ayudaría al crescendo de estas demandas?
—Sí, pero yo soy menos ansiosa ¿Cuántos siglos lleva el feminismo? Por eso creo que esta lucha cultural es una ola que se acaba en un rato pero que va a dejar una huella.

(*) Agencia de noticias Telam

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