Maricel Palomeque: “La observación de lo que sucede alrededor es otra forma de lectura que considero imprescindible”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Hay miradas que atraviesan los límites del tiempo y del espacio, como si lograran conquistar la periferia de cada cosa para rescatar las palabras, los sutiles fragmentos de aquello que permanece.

La escritora Maricel Palomeque posa sus ojos en las huellas, en las voces imperceptibles de cada paisaje, se detiene en los rincones, en las curvas de las circunstancias, y encuentra las palabras justas con las que atraviesa la realidad para llegar al otro lado y conquistarlo.

En diálogo con ContArte Cultura la autora cordobesa nos invita a viajar sobre sus páginas.

Para entrar a esta entrevista te pedimos que te subas a las alas de un dragón y nos cuentes qué cosas que hablen de vos podrían aparecer entre sus escamas, como si vos y el dragón compartieran los deseos.
—Si pudiera sobrevolar sobre mi propia cabeza, vería a una persona inquieta, a la que le gusta la vida familiar y con amigos, las caminatas serranas, las visitas a museos y los viajes, además del tiempo dedicado a la escritura, a la lectura, o a los talleres literarios.

—¿Recordás cuándo diste tus primeros pasos en el camino de la escritura?
—Supongo que desde que aprendí a leer y a escribir en la escuela, en primer grado. Me gustaba inventar historias, jugar con las rimas, leer poesías y aprenderlas de memoria. Cada vez lo fui haciendo con más interés: de adolescente empecé a escribir cuentos, un diario íntimo, y luego, cuando estudiaba en la facultad, asistí a un taller literario donde pude experimentar más técnicas, conocer autores, estilos… En una época me dediqué más al periodismo, que es otra forma de escribir, un ejercicio permanente de interpretación de la realidad, pero cada vez que titulaba una noticia se me venían a la cabeza ideas para cuentos, o si hacía una entrevista, me imaginaba un personaje tras el relato del entrevistado… O sea, tuve la necesidad de “volver a mentir” -el ejercicio de la ficción- y casi sin darme cuenta fui profesionalizando esa actividad que me desafiaba y divertía mucho más que el periodismo.

¿Cómo percibís el nacimiento de una historia de ficción? ¿Qué fragmentos de la realidad te sirven como puntos de partida?
—Lo cotidiano siempre es un punto de partida para inspirarse. Me gustan las noticias insólitas que veo en la tele o leo en los diarios, o las de corte científico que de repente anuncian la aparición de un nuevo planeta, o los descubrimientos de ruinas en medio de la selva mexicana. Otra fuente suelen ser diálogos que escucho por ahí, en cualquier lugar, el almacén, el colectivo, la calle, o historias que cuentan mis amigos. Tomo una parte, un detalle, una palabra que me llama la atención, una forma de decir y, a veces, lo anoto en una libreta para que no se me escape. Sé que en algún momento voy a volver ahí, y pueda servir para comenzar una historia o para perfilar un personaje. La observación y la escucha atenta de lo que sucede alrededor son otras formas de “lectura” que considero imprescindibles.

¿Qué no puede faltar sobre tu mesa de escritura a la hora de crear?
—Sólo necesito dos cosas: el mate y la computadora.

—¿De qué manera das vida a tus personajes?
—Historia y personajes van surgiendo en paralelo. Generalmente arranco de una idea sobre cierta trama y de ahí voy construyendo. Trabajo mucho la historia una vez que la tengo completa, voy puliendo párrafo por párrafo, no tiene que sobrar ni faltar nada. La corrección es un momento muy importante para mí, y la disfruto muchísimo.

—Contanos cuál es el hilo que entrelaza a los cuentos de tu libro “Manga de animales”.
Manga de animales son relatos absurdos, con humor negro, donde los protagonistas juegan en un campo ambiguo entre lo animal y lo humano. Esas historias salieron de un tirón, fueron escritas en poco tiempo y, a excepción de otros textos, nacieron en papel y lejos del escritorio.

—”Cuando llega el dragón” es una invitación a viajar a las costumbres y la cultura de los pueblos precolombinos, ¿cómo trabajaste para construir los escenarios ficcionados en los que habitan tus personajes? ¿De qué manera llegaron los oderios a tu vida?

—Me había nutrido de información sobre culturas originarias latinoamericanas. Como es un tema que me interesa en particular, fui registrando cuestiones o rituales que quería abordar: los nacimientos, la muerte, las cosechas, los fenómenos naturales… Ese “trabajo de campo” fue a través de visitas a museos o ruinas de culturas peruanas, ecuatorianas, colombianas, mexicanas, y algo de bibliografía que me fueron recomendando. A partir de allí pude recrear un mundo propio, darle forma a personajes como los oderios y el dragón rojo, inspirados en esas cosmovisiones antiguas y fascinantes. Los fui trabajando en fragmentos y la historia se fue armando como un rompecabezas, a tientas, porque al comienzo no sabía adónde quería llegar ni qué historia quería contar. Eso lo supe después…

—¿Qué proyectos ocupan tu tiempo por estos días de cuarentena?
—Estoy esperando ansiosa la aparición de dos nuevas publicaciones con editorial Los Ríos (Córdoba) y Libros Silvestres (Rosario), postergadas por esta situación de total incertidumbre social y económica. Y otro proyecto es la incursión en textos teatrales, para chicos y para grandes, que es una nueva apuesta y experiencia de escritura que tenía pendiente.

—Volviendo a la escena del comienzo, ¿qué deseo te gustaría dejar escondido entre las alas del dragón?
—En tiempos de cuarentena, al que me gusta llamar de “ciencia ficción barrial”, el deseo es volver a los encuentros, a los abrazos, a retomar tareas como el taller de escritura y las salidas al aire libre con mi familia. Deseo, más que nada, salir a la calle sin el barbijo. Es tan angustiante pensar a fondo lo que nos sucede y cuáles serán y están siendo los impactos, que el hecho de respirar libremente, algo tan básico y necesario, parece un anhelo inalcanzable.

1 comentario

  1. Sos transparente amorosa e inteligente, amiga. Nos reencontraremos sin barbijo en un apretado abrazo. Felicitaciones por tu bello trabajo!!

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