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Literatura

La prensa, del papel y la tinta a los bytes

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por Luis Carranza Torres (*)

Hacía apenas doce días que la ciudad había vivido la convulsión de la Revolución de Mayo. El Cabildo aún resonaba con los debates entre realista y patriotas y se olfateaba el cambio político en el ambiente. Uno de corte ilustrado, pero que no terminaba todavía de tomar cuerpo. 

En ese clima de incertidumbre y esperanza, un hombre de treinta y dos años —abogado, secretario de la Primera Junta y alma jacobina de la revolución— había tomado la pluma para cambiar para siempre la historia de la prensa argentina. En tal jornada Mariano Moreno sacó a la calle el primer número de La Gazeta de Buenos Ayres.

Los antecesores

No era el primer periódico del Río de la Plata. Ese honor le correspondía al Telégrafo Mercantil, fundado en 1801 por Francisco Antonio Cabello y Mesa, que duró apenas dos años antes de ser clausurado por las autoridades coloniales. 

Impreso en la Real Imprenta de Niños Expósitos, el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata fue el primer periódico del país.

Bajo la inspiración de Manuel Belgrano, por entonces secretario del Consulado de Comercio, vio la luz el 1º de abril de 1801. Entre sus colaboradores oficiaban algunos jóvenes que protagonizarían el proceso de emancipación como Juan José Castelli y el propio Belgrano, además de notables autores como el naturalista alemán Tadeo Hanke y el futuro director de la Biblioteca Pública Luis José Chorroarín. 

En su primer número Manuel de Lavardén, ya consagrado como filósofo y dramaturgo publicó su “Oda al majestuoso Paraná” considerada la primera obra significativa de la literatura nacional. 

En el Telégrafo Mercantil se publicaban noticias de la vida económica y social y sátiras de costumbres en las que se deslizaban críticas al gobierno que acabaron por disgustar al Virrey. El anhelo de soberanía de una nueva generación iba cobrando voz: en sus páginas se popularizó la denominación “argentino” para designar el gentilicio de nuestro país.

Tras haber publicado 110 números de frecuencia bisemanal, varios suplementos y números extraordinarios dejó de aparecer en octubre de 1802.

Le siguió el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (1802) de Juan Hipólito Vieytes, un periódico de ideas ilustradas que circuló durante siete años. Y apenas cuatro meses antes de la Gazeta, el 3 de marzo de 1810, Manuel Belgrano —aún bajo la aprobación del Virrey Cisneros— había lanzado el Correo de Comercio, un semanario que dirigió junto a Vieytes y que dedicó sus páginas al comercio, la agricultura, la educación y las ideas ilustradas. 

Belgrano lo usó como tribuna para difundir sus convicciones: en sus páginas denunció veladamente al gobierno colonial y abrió, en sus propias palabras, “los ojos a sus paisanos”. El Correo de Comercio circuló durante 58 números hasta abril de 1811, cuando dejó de tener sentido ante la existencia de la Gazeta.

Pero la Gazeta era otra cosa. Moreno la concibió a dicho periódico semanal como un instrumento político al servicio de la revolución y así lo declaró sin rodeos en su primer número: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes”. Era una declaración de guerra simbólica contra el secretismo colonial. 

En la redacción colaboraban también Manuel Belgrano, Juan José Castelli y el sacerdote Manuel Alberti, quien figuraba formalmente como editor. La imprenta era modesta —tipos de plomo, una prensa de madera— pero las ideas que salían de allí eran explosivas.

Si bien se trataba de un periódico oficial, también dejaba establecido un principio no menor para la prensa y discusión libre de las ideas: la información estatal no solo es pública sino que es un deber de los gobernantes ponerla a disposición de sus ciudadanos. Dejó de publicarse en 1821.

Normativas de prensa

La Junta Grande sancionó el Decreto de Libertad de Imprenta el 20 de abril de 1811, primera norma sobre la libertad de prensa que establecía que “todos los cuerpos y personas particulares, de cualquiera condición y estado que sean, tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación”.

Tanto los textos de las Constituciones de 1819 como de 1826 consagraban la libertad de los ciudadanos de expresarse a través de la prensa sin censura previa, sin perjuicio de tener luego que responder por los delitos que cometieran o abusos contra el honor de las personas. 

La Constitución de 1853, de base federal y liberal alberdiana, fijó los pilares definitivos y modernos de la prensa argentina mediante dos artículos fundamentales que actúan de forma conjunta: El 14 que consagra el derecho de todos los habitantes de la Nación de “publicar sus ideas por la prensa sin censura previa” y el 32, incorporado en la Reforma de 1860 que establece que: “El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”. 

La prensa como tribuna política

Tras la organización constitucional de 1853-60, la segunda mitad del siglo XIX argentino fue, en buena medida, una batalla de periódicos. El Argos de Buenos Aires, La Abeja Argentina, El Iniciador, La Moda —el periódico de Juan Bautista Alberdi— y decenas de publicaciones más formaron el campo de batalla donde unitarios y federales, liberales y conservadores, dirimieron sus diferencias antes de hacerlo con las armas. 

Domingo Faustino Sarmiento, quizás el periodista más prolífico del siglo, fundó o dirigió más de doce periódicos a lo largo de su vida. Bartolomé Mitre creó La Nación en 1870 con una declaración de principios que todavía figura en su encabezado: “tribuna de doctrina”. Los diarios no eran medios neutrales: eran actores políticos, voces de facción, instrumentos de poder. Y todos lo sabían.

Antes de las revistas de información general, el debate público y la crónica de la actualidad encontraron su formato más audaz en la prensa satírica y caricaturesca. El Mosquito, fundado el 24 de mayo de 1863 por el francés Henri Stein, se convirtió en el periódico político-satírico más influyente y duradero del siglo XIX argentino.

Su principal valor residía en el uso de la litografía. A través de caricaturas mordaces, retrataba a las grandes figuras de la época (Mitre, Sarmiento, Avellaneda, Roca) desnudando las contradicciones de la vida política nacional.

Demostró el enorme poder de la imagen y el humor para narrar la realidad social y política, abriendo el camino para las publicaciones ilustradas que llegarían décadas después.

Caras y Caretas —fundada el 8 de octubre de 1898 por Eustaquio Pellicer, con la dirección de José S. Álvarez (el célebre escritor “Fray Mocho”)— inventó el concepto moderno de revista de interés general.

Fue pionera en incorporar de manera masiva la fotografía directa y el color en sus portadas. Rompió con la solemnidad tipográfica de los diarios tradicionales introduciendo un diseño ágil, donde el texto y la imagen dialogaban constantemente.

Su fórmula combinaba la sátira política (heredada de El Mosquito) con notas de actualidad, crónicas policiales, modas, adelantos científicos y literatura de alta calidad (allí publicaron figuras como Horacio Quiroga o Roberto Payró).

Un nuevo siglo con nuevas formas

Con el siglo XX llegaron las grandes empresas periodísticas y los cambios de formato. 

El hito fundacional de la prensa filmada en el país ocurrió el 23 de octubre de 1900. Ese día, el pionero franco-argentino Eugenio Py capturó con su cámara la llegada a Buenos Aires del presidente de Brasil, Manuel Ferraz Campos Salles, quien fue recibido por el mandatario argentino Julio Argentino Roca.

A partir de allí, empresarios como Max Glüksman crearon secciones de actualidad (como el Actualidades Glüksman o Glüksman Journal en la década de 1910) en el cine.

Hacia la década de 1910, el mercado de lectores se había expandido notablemente gracias a la alfabetización masiva. El periodista y empresario uruguayo Constancio C. Vigil entendió que ya no alcanzaba con una revista que hablara “un poco de todo” para “toda la familia”. El secreto del futuro editorial estaba en la segmentación absoluta: crear un producto específico para cada miembro del hogar y cada sector productivo.

Para llevar adelante esta estrategia fundó la Editorial Atlántida, dando vida a tres pilares de la especialización de nicho en la prensa argentina: Chacra (1930), concebida para ser la herramienta técnica y el espacio de expresión del productor rural; Para Ti, destinada a la mujer moderna y el consumo del público femenino urbano, fue el 16 de mayo de 1922, siendo la revista femenina más longeva del mundo de habla hispana, que además de temas de hogar, costura y cocina, introdujo las crónicas de viajes, tendencias de la moda europea y debates sobre el rol social femenino; por su parte Billiken fue una revista aparecida en 1919 destinada a los niños y a ser un complemento pedagógico indispensable de la escuela pública argentina, mezclando pasatiempos, historietas y cuentos de aventuras con láminas escolares de geografía, ciencias exactas y, por sobre todo, una fuerte construcción de la iconografía histórica nacional, tuvo un éxito fue tan arrollador que llegó a distribuirse en toda Hispanoamérica, logrando el récord Guiness como la revista infantil más antigua del mundo en circulación comercial.

Fundado en 1913 por el uruguayo Natalio Botana, el diario Crítica revolucionó el panorama de las primeras décadas del siglo XX al entender que el diario no solo debía informar, sino también entretener y capturar el pulso de la calle. Introdujo títulos catástrofe con tipografías gigantes, un uso masivo de fotografías e ilustraciones, y una cobertura policial (la sección de “Policiales”) con un tono literario y atrapante. Vanguardia Cultural, el suplemento de los Sábados, reunión a las mejores plumas de la época, incluyendo a Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Raúl González Tuñón y Ulyses Petit de Murat. Se convirtió en el diario más vendido de habla hispana. Dejó de circular definitivamente el 30 de marzo de 1962.

Radio, cine, el tabloide y la tele

En cuanto a la radio, luego de la mítica transmisión de los “Locos de la Azotea” el 27 de agosto de 1920, el desarrollo informativo fue muy veloz: en tan solo dos décadas se pasó de la de la lectura de boletines con noticias sacadas de diarios, a los programas especializados como el de Víctor D’Ápice en 1925 “Informativo Ganadero”, el surgimiento en los años 30 en las emisoras de sus propios servicios de noticias estructurados con cuerpos de “radioreporteros”, a, finalmente, la estructura empresarial  de los informativos como el Repórter Esso en 1940.

El 26 de agosto de 1938 fue la primera emisión de Sucesos Argentinos, el primer noticiero cinematográfico propiamente dicho con estructura industrial, periodicidad semanal, sonido y alcance federal. Fundado por el empresario periodístico y publicitario Antonio Ángel Díaz, tuvo durante más de tres décadas, una presencia en el inicio de cada función cinematográfica en el país, llegando a exhibirse en más de 800 salas en todo el territorio. Se caracterizó por un tono marcadamente patriótico, didáctico y solemne. 

El diario Clarín, fundado el 28 de agosto de 1945 por el doctor Roberto Noble, irrumpió en el mercado periodístico argentino con una propuesta absolutamente revolucionaria para la época. Mientras los diarios tradicionales como La Prensa o La Nación mantenían un estilo decimonónico, formal y doctrinario, Clarín nació con una impronta moderna que marcó el pulso del periodismo de la segunda mitad del siglo XX.

A diferencia de los grandes diarios de formato “sábana” o “broadsheet”, Clarín optó desde su primer número por el formato tabloide, más pequeño y compacto, pensado específicamente para el ciudadano que viajaba en colectivo, tranvía o subte; era un diario fácil de doblar, cómodo de leer en el transporte público y visualmente mucho más ágil.

No escatimó en el uso de recursos visuales. Introdujo portadas muy limpias pero de gran impacto, con títulos en tipografías de molde bold (gruesas) que llamaban la atención en los quioscos de diarios. Las fotografías comenzaron a ocupar un rol central de testimonio gráfico de la actualidad, dejando atrás las densas páginas repletas de texto uniforme de sus competidores.

En lugar de publicar las editoriales larguísimas y crónicas kilométricas con un lenguaje sumamente complejo, Clarín impuso el rasgo de la síntesis periodística con títulos claros, textos directos, oraciones cortas y un fuerte uso de la pirámide invertida. 

Noble comprendió que la cultura de masas del siglo XX pasaba por el ocio, el entretenimiento y las pasiones populares, por lo que desde sus inicios, el diario le otorgó una cobertura inédita al fútbol local, al turf y al automovilismo (las grandes pasiones argentinas de la época). Asimismo, la sección de espectáculos (teatro, el floreciente cine nacional y la radio) ocupó un lugar de privilegio, convirtiendo al diario en un puente directo con la cultura popular urbana.

Tal combinación de rasgos —el formato tabloide, la síntesis informativa, el foco en lo nacional y la prioridad dada al deporte y el espectáculo— lo difundió primero entre la clase media y trabajadora argentina, para luego convertirse en pocas décadas en el diario de mayor tirada del mundo de habla hispana.

La primera emisión de televisión en argentina el 17 de octubre de 1951 fue, conceptualmente, una transmisión de actualidad: el acto por el Día de la Lealtad Peronista y el histórico discurso de Eva Perón en la Plaza de Mayo. El primer noticiero regular fue en abril de 1952, con la voz del locutor Carlos D’Agostino, quien también ponía su voz para el informativo cinematográfico Sucesos Argentinos. Por aquel tiempo, consistía fundamentalmente en el locutor leyendo cables informativos frente a cámara.

A mediados de siglo, Héctor Ricardo García  fundó en 1963 Crónica, un diario que recogió la herencia popular de Crítica pero adaptada al ritmo de los años 60 y 70, logrando una conexión emocional inédita con las clases trabajadoras. 

Títulos enormes, directos, a veces rozando lo bizarro o lo descarnado, con tipografía en negrita que ocupaba media portada. Su lema “Firme junto al pueblo” no era solo marketing. El diario se enfocaba en los problemas cotidianos de la gente, el turf, el fútbol de ascenso y, por sobre todo, los casos policiales narrados con crudeza y una dosis de melodrama popular. 

Popularizó las tres ediciones diarias (Matutina, Quinta y Sexta), lo que permitía actualizar los resultados deportivos o los hechos de sangre casi en tiempo real.

Las revistas de actualidad

Las décadas de 1960 y 1970 marcaron la era dorada del periodismo gráfico semanal en la Argentina, merced al surgimiento de las revistas de actualidad moderna, que abandonaron el viejo formato del magacín generalista al estilo Caras y Caretas para adoptar el modelo internacional del newsmagazine inspirado en revistas norteamericanas como Life, Time o Look). 

Nacida bajo el sello de la Editorial Atlántida en julio de 1965 y originalmente llamada “Gente y la actualidad”, fue la respuesta de la editorial a los profundos cambios estéticos de los años 60. 

Su principal sello distintivo fue el fotorreportaje. La fotografía dejó de ser un simple acompañamiento del texto para convertirse en la narradora principal. Utilizaba imágenes a doble página, ángulos audaces y retratos íntimos en color.

Gente inventó el concepto moderno de celebridad en Argentina. Entraba a las casas de los artistas, deportistas y políticos del momento para mostrarlos “en su intimidad”. Creó secciones icónicas como “Los personajes del año”.

Siete Días Ilustrados, aparecía en1967, bajo la órbita de la poderosa Editorial Abril de César Civita, fue la gran competidora de Gente, pero con un perfil marcadamente diferenciado.

Siete Días apuntó a la pujante clase media profesional y universitaria de los años 60 y 70. Le daba un espacio central a la vanguardia artística del Instituto Di Tella, al *Boom* de la literatura latinoamericana, al psicoanálisis y a las nuevas costumbres juveniles.

Destacó por una diagramación limpia, moderna y un uso de la tipografía muy cuidado. Incorporó técnicas del nuevo periodismo norteamericano, con crónicas narrativas profundas, corresponsales viajando por el mundo y debates de actualidad sociológica (el feminismo, la píldora anticonceptiva, los cambios en la Iglesia).

Lanzada por Editorial Atlántida en septiembre de 1976 (pocos meses después del golpe de Estado), Somos vino a ocupar el nicho del semanario estrictamente político y económico, siguiendo el modelo analítico de la revista Time.

Fundada por Jorge Fontevecchia a finales de 1976, La Semana fue el antecedente directo de la actual revista Noticias y el pilar fundacional de la Editorial Perfil.

Del último diario a las señales de noticias

En 1987, el diario Página/12, fundado por Jorge Lanata y Ernesto T hissel,  rompió con la solemnidad de los diarios tradicionales como La Nación o Clarín, apuntando a un público universitario, progresista e intelectual.

Su innovación más visible fue el diseño de sus portadas. En lugar de un mosaico de noticias, elegía una sola foto o fotomontaje acompañado de un título cargado de ironía, humor ácido, juegos de palabras o referencias culturales. La tapa de Página/12 era un editorial político en sí misma.

En cuanto al contenido cambió la pirámide invertida clásica del periodismo por crónicas largas, ensayos, investigaciones profundas. El diseño original creado por el diseñador Hermenegildo Sábat en su concepto tipográfico utilizaba textos a seis columnas, pocas fotos pero muy expresivas.

El fenómeno de los canales exclusivamente de noticias explotó a principios de la década de 1990, en plena era dorada de la expansión del cable en la Argentina. El primero de ellos fue en abril de 1993  CVN (CableVisión Noticias), que en 2005 se relanzaría bajo el nombre de América 24 (A24).  El éxito de CVN desató una competencia feroz en los meses subsiguientes. TN (Todo Noticias), perteneciente al Grupo Clarín lanzó su señal el 1 de junio de 1993; Crónica TV fue fundada por Héctor Ricardo García el 3 de enero de 1994, revolucionando la pantalla con su inconfundible e identitario estilo de primicias, lenguaje popular y las míticas “placas rojas” de alto impacto directo. También en ese mismo mes y año se lanzó por Telefe Red de Noticias. Por la época, Argentina pasó a tener una de las ofertas de señales de noticias en vivo más densas y competitivas del mundo.

En la reforma constitucional de 1994 se incorporó a la Constitución Nacional en su artículo 43 el secreto de las fuentes periodísticas. Asimismo, al otorgar rango constitucional a diversos Tratados Internacionales de Derechos Humanos, potenció aspectos del resguardo de la actividad de prensa tales como la veda de la censura previa o la restricción por vías o medios indirectos (como el control del papel de diario o frecuencias radioeléctricas).

La revolución digital

Lo que ni la radio ni luego la televisión pudieron conmover respecto de la prensa en papel, lo consiguió en los años noventa internet. 

La Nación fue el primer diario argentino en lanzar su edición digital, en 1995, seguido de cerca por Clarín en 1996. Fue el inicio de la mudanza de la imprenta a las pantallas de bites. Infobae nació en 1998 directamente como portal nativo digital —sin versión papel— convirtiéndose en pionero del periodismo en red en el país. Al principio, los sitios web eran meras réplicas de la edición impresa. Poco a poco, con el blog, el video en línea, las redes sociales y el celular como pantalla principal, el periodismo mutó de raíz.

YouTube nació a nivel global en 2005. En sus primeros años, los medios tradicionales lo veían con desconfianza, considerándolo una plataforma de piratería o de videos caseros. Sin embargo, pronto entendieron su valor como archivo y canal de distribución. Canales como TN (Todo Noticias) y C5N (lanzado en 2007) crearon sus perfiles oficiales para subir fragmentos de sus programas, entrevistas y coberturas especiales.

El verdadero quiebre se produjo cuando YouTube permitió las transmisiones en directo en alta definición. TN y C5N se convirtieron en líderes absolutos de la plataforma a nivel regional al transmitir su programación de las 24 horas en vivo y en directo por internet, permitiendo que el público los sintonizara desde computadoras o teléfonos en cualquier parte del mundo sin necesidad de tener televisión por cable.

Su crucial importancia

Hoy, el ecosistema es radicalmente distinto al que conoció la patria en sus albores. Los newsletters independientes, los podcasts de investigación, los perfiles de Instagram que cubren política local, los canales de YouTube con periodismo de largo aliento y las plataformas de financiamiento colectivo como Patreon o Substack han creado nuevas formas de hacer periodismo sin el respaldo —ni la censura— de una gran empresa. El desafío ya no es el censor colonial sino el algoritmo, la desinformación y la precarización laboral de quienes eligen la profesión.

En la Argentina del siglo XXI, el 7 de junio como día del periodista recuerda que la libertad de prensa no fue un regalo sino una conquista. En un país donde los periodistas han sido perseguidos, encarcelados y desaparecidos durante diversos gobiernos, dictaduras en su mayoría, y donde la concentración mediática y la presión económica sobre las redacciones siguen produciendo debates y desafíos, que a la fecha mantienen toda su vigencia. 

El periodismo argentino enfrenta hoy la crisis del modelo de negocios tradicional y la proliferación de desinformación en redes sociales. Sin embargo, el surgimiento de decenas de medios digitales independientes —muchos fundados por periodistas que apostaron a la autogestión— demuestra que el espíritu de Moreno, Belgrano y Vieytes, el de informar para transformar la realidad, sigue vivo.

(*) Abogado y escritor cordobés – Especial para Contarte Cultura

Literatura

La vida y obra de Borges, en un documental de más de cinco horas

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La figura de Jorge Luis Borges, uno de los escritores más influyentes de la literatura universal, será el eje de un ambicioso documental de más de cinco horas de duración, dirigido por Mariano Llinás, que repasará su vida, su obra y el legado que continúa ejerciendo a cuatro décadas de su muerte.

La presentación será en la 83ª edición de la Mostra Internacional de Cine de Venecia, que se celebrará del 2 al 12 de septiembre y tendrá su estreno mundial fuera de competencia en el segmento No Ficción.

El largometraje, titulado “Biografía de Jorge Luis Borges”, propone un recorrido exhaustivo por la trayectoria del autor de “Ficciones” y “El Aleph”, desde su infancia en Buenos Aires y sus primeros pasos en la literatura hasta su consagración internacional, a través de material de archivo, entrevistas, registros audiovisuales y el análisis de especialistas en su obra.

El documental buscará ofrecer una mirada integral sobre Borges, abordando tanto su producción literaria como sus intereses filosóficos, su relación con el lenguaje, el tiempo, los laberintos y otros temas que marcaron su universo creativo.

También reconstruirá episodios clave de su vida personal y pública, así como el impacto que tuvo en generaciones de escritores y lectores de todo el mundo.

Con una duración superior a las cinco horas, el proyecto se perfila como uno de los trabajos audiovisuales más completos dedicados al escritor argentino y se suma a las actividades que recuerdan los 40 años de su fallecimiento, ocurrido el 14 de junio de 1986 en Ginebra.

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Literatura

Preocupación ante la amenaza de derogación de la Ley que protege la actividad librera

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Ante los recientes anuncios de público conocimiento, el Consejo de Administración de la Fundación El Libro expresó “su más profunda preocupación y su firme rechazo al proyecto de derogación de la Ley de Protección a la Actividad Librera (Ley N.º 25.542)”.

La Fundación detalló que “esta normativa no constituye un simple mecanismo comercial: es la columna vertebral que garantiza la diversidad bibliográfica, condiciones equitativas de competencia y la supervivencia de las librerías independientes en cada rincón de nuestro territorio. Se trata, además, de una ley que cuenta con el consenso unánime de todo el sector del libro —editores, libreros, distribuidores, autores y gráficos—, que durante más de dos décadas la ha sostenido y defendido como pilar de la actividad”.

Librerías, patrimonio cultural de la Argentina

Sobre la importancia de la actividad librera, el organismo precisó que “la red de librerías argentinas —reconocida a nivel internacional por su densidad, riqueza e historia— no representa meros puntos de venta de mercancía. Son verdaderos faros culturales, espacios de encuentro democrático y de promoción de la lectura. Su valor social e histórico excede cualquier lógica de mercado tradicional”.

“La desregulación del precio del libro no genera mayor competitividad; por el contrario, desprotege a los eslabones más débiles de la cadena —libreros independientes, editoriales pequeñas y medianas, autores— y favorece la concentración, poniendo en riesgo real de cierre a cientos de espacios que dan vida a nuestras ciudades”, se sostuvo.

El compromiso de defenderlas

“Desde la Fundación El Libro sostenemos que la cultura es un derecho fundamental. Por ello, convocamos a todo el ecosistema del libro, a los lectores y a la sociedad en su conjunto a alzar la voz en defensa de nuestras librerías”, afirmó la entidad.

Además, destacó que “defender a las librerías es defender nuestra propia historia, nuestro pensamiento crítico y nuestro futuro. El Consejo de Administración se declara en estado de alerta y ratifica su compromiso de arbitrar todos los medios posibles para proteger el capital lector y cultural de los argentinos”.

(Fuente: Prensa Feria del Libro)

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Textos para escuchar

Un día de éstos – Gabriel García Márquez

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Gabriel García Márquez
lee su cuento Un día de éstos

El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un botón dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores elásticos. Era rígido, enjuto, con una mirada que raras veces correspondía a la situación, como la mirada de los sordos.
Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rodó la fresa hacia el sillón de resortes y se sentó a pulir la dentadura postiza. Parecía no pensar en lo que hacía, pero trabajaba con obstinación, pedaleando en la fresa incluso cuando no se servía de ella.
Después de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Siguió trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción.
-Papá
-¿Qué?
-Dice el alcalde que si le sacas una muela.
-Dile que no estoy aquí.
Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo.
-Dice que sí estás porque te está oyendo.
El dentista siguió examinando el diente. Sólo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo:
-Mejor.
Volvió a operar la fresa. De una cajita de cartón donde guardaba las cosas por hacer, sacó un puente de varias piezas y empezó a pulir el oro.
-Papá.
-¿Qué?
Aún no había cambiado de expresión.
-Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro.
Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver.
-Bueno -dijo-. Dile que venga a pegármelo.
Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente:
-Siéntese.
-Buenos días -dijo el alcalde.
-Buenos -dijo el dentista.
Mientras hervían los instrumentales, el alcalde apoyó el cráneo en el cabezal de la silla y se sintió mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sintió que el dentista se acercaba, el alcalde afirmó los talones y abrió la boca. Don Aurelio Escovar le movió la cara hacia la luz. Después de observar la muela dañada, ajustó la mandíbula con una cautelosa presión de los dedos.
-Tiene que ser sin anestesia – dijo.
-¿Por qué?
-Porque tiene un absceso.
El alcalde lo miró en los ojos.
-Está bien -dijo, y trató de sonreír.
El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista.
Era un cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente.
El alcalde se agarró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, más bien con una amarga ternura, dijo:
-Aquí nos paga veinte muertos, teniente.
El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio.
-Séquese las lágrimas -dijo.
El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose las manos. “Acuéstese -dijo- y haga buches de agua de sal.” El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.
-Me pasa la cuenta -dijo.
-¿A usted o al municipio? -preguntó el dentista.
El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica:
-Qué carajo, es la misma vaina.

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