
Literatura
La librería El Ateneo celebra sus 110 años de vida
Fundada por el español Pedro García, “el as de los libreros de América”, e inaugurada en 1912, la editorial y librería El Ateneo cumple 110 años y los festejará el 24 de septiembre con charlas, firma de ejemplares de una docena de escritores y narraciones destinadas a los más chicos, en el local de Florida 340, de la Ciudad de Buenos Aires.
La editorial, que tuvo gran importancia en la difusión de libros de medicina en sus inicios, relanza la “Primavera de la Letras”, una jornada creada en 1968 por Francisco Gil, quien trabajó en la librería durante 50 años, para mantener “vivo el propósito fundante de que los lectores se encuentren con los libros, cualesquiera sean sus intereses”, en una librería que más allá de vender libros se propone como espacio cultural y de reunión.
El programa 2022 de esta jornada tiene a los escritores Cristian Acevedo, Leandro Vesco, Jason Wilson y Valeria Becerra firmando ejemplares desde las 14 en distintos espacios de la librería, entre la planta baja y entrepiso, en simultáneo. A las 15 será el turno de Luz Larenn, Florencia Vercellone y Laura Miranda; a las 16 de Daniela de Lucía y Guillermina Lopata; a las 17 estarán Gloria Casañas y Rosario Oyhanarte, y por último, media hora después, Erica Vera.
A su vez, a partir de las 12.30, comienza en el auditorio del primer piso del local de la calle Florida la charla “Criar sin morir en el intento” que contará con la presencia de la psicóloga y escritora Carolina Mora, y de las autoras y especialistas Aldana e Ileana Contrera, Carina Schwindt, Mariana Fernández y Valeria Becerra y estará coordinada por la editora Carolina Genovese.
Continúa a las 14.30 con la charla “Me quiero y quiero bien”, con Virginia Busnelli, Patricia Faur y Helena Estrada, también coordinado por Genovese; y la última charla será a las 16.30 bajo el título “Un amor de novela” tendrá a Florencia Vercellone, Laura Miranda, Erica Vera, María Border y Carlota del Campo, coordinada por Marina von der Pahlen, editora de la editorial.
En cambio, la actividad infantil tendrá dos momentos, a las 14 y a las 15.30, con la narración de Antonella Rocchi sobre los textos “A otro lugar” de Carolina Mora y luego el de “La guerra de las granjas” de Alexiev Gandman, con la presencia de ambos escritores.
Escritores como Manuel Mujica Láinez, Jorge Luis Borges, Eduardo Mallea, Horacio Quiroga, Victoria Ocampo, Julián Centeya, Conrado Nalé Roxlo, Leopoldo Marechal, entre otros, fueron parte de los concurrentes de El Atento de la calle Florida, primero en las “Peñas de Escritores” y luego en las “Peñas de la Amistad”.
A su vez, numerosos artistas y escritores participaron de diversas actividades tales como conferencias, recitales, mesas redondas, debates, en los diferentes locales, como Ernesto Sabato, Mario Benedetti, Rosa Montero, Mario Vargas Llosa, Slavoj Žižek, León Gieco, Fito Páez, Gustavo Santaolalla, Isabel Allende, Liniers, Quino, Abelardo Castillo, entre otros.
La primera sede de la librería estuvo en la calle Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) 653, entre Perú y Chacabuco, en 1923 se instaló en la céntrica Florida 371, y en 1932 abrió sus puertas la sucursal frente a la Facultad de Medicina, sobre la avenida Córdoba.
Al cumplirse las Bodas de Plata en 1938, el Ateneo se traslada al tradicional edificio de Florida 340, un suntuoso local de varios pisos, propiedad de uno de los primeros magnates de la industria del cine, Max Glucksmann, quien también era propietario del teatro Grand Splendid.
El Ateneo fue adquirido en 1998 por el Grupo Ilhsa, de capitales nacionales, propietarios de las librerías Yenny, conformando un grupo que se completa con la librería virtual Tematika, de venta de libros, y música, entre otros productos.
En el año 2000 abre la librería “El Ateneo Grand Splendid”, que conserva la arquitectura original del teatro Grand Splendid, construido en 1919 e inaugurado en 1923, por el que es considerada una de las librerías más importantes del mundo y una de las atracciones turísticas de la ciudad de Buenos Aires.
Este local de Recoleta, ubicado en Santa Fe 1860, fue elegido por la revista del National Geographic como la librería más linda del mundo en 2019, a la que calificó como “sereno templo de los libros”, y previamente, en 2008 el medio británico The Guardian la había nombrado como la segunda librería más hermosa.
(Fuente: Agencia de noticias Telam)

Literatura
“El canto invisible”, los silencios y las fracturas de la Argentina en la pluma de Claudia Piñeiro

La escritora Claudia Piñeiro regresa a la ficción con “El canto invisible”, su nueva novela, una historia atravesada por la amistad, el duelo y los secretos, en la que el canto de las aves funciona como punto de partida para indagar en la dificultad de escuchar al otro en una sociedad marcada por tensiones políticas y generacionales.
Publicada por Alfaguara, la novela tiene como protagonista a Julia Muntaner, una editora de 64 años que acaba de perder a Marina Martinelli, su amiga desde los tiempos universitarios en La Plata. Bióloga especializada en aves, Marina muere atropellada después de una discusión ocurrida durante una protesta contra los recortes presupuestarios en el Hospital Garrahan.
Tras su muerte, Julia se instala en la casaquinta que su amiga le dejó como herencia y comienza a trabajar en el manuscrito que Marina no llegó a terminar, dedicado al canto de los pájaros y sus vínculos con el arte, la literatura, la música y el cine. Esa tarea también abre un recorrido por una amistad de décadas y conduce a Julia hacia una verdad que Marina mantuvo oculta durante toda su vida.
Piñeiro construye el relato a través de distintos registros: el monólogo de Julia dirigido a su amiga muerta, una voz omnisciente que sigue a los demás personajes y fragmentos del libro inconcluso de Marina. En ese cruce aparece una de las ideas centrales de la obra: oír constituye un acto fisiológico, mientras que escuchar requiere atención, voluntad y disposición para recibir aquello que otro intenta comunicar.
La novela traslada esa pregunta a las relaciones familiares, las diferencias entre generaciones y las discusiones políticas. La Argentina contemporánea aparece a través de los reclamos por la salud pública, el crecimiento de las nuevas derechas entre sectores jóvenes y una grieta ideológica que también atraviesa los vínculos personales.
El canto invisible aborda además la experiencia de la vejez y la sensación de invisibilidad que enfrenta Julia a los 64 años, cuando se reconoce vital y llena de proyectos mientras adquiere una conciencia cada vez más concreta sobre la finitud.
Autora de “Las viudas de los jueves”, “Elena sabe”, “Catedrales” y “El tiempo de las moscas”, entre otros títulos, Piñeiro vuelve así sobre uno de los territorios recurrentes de su literatura: el modo en que los secretos privados, los mandatos familiares y los conflictos íntimos terminan por revelar las tensiones de una época.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
Historias Reflejadas
“Un colorado Había una vez”


Un Colorado “Había una vez”
Detrás del Colorín Colorado, en el espacio que sigue al punto final, siempre era posible encontrar una nueva historia.
En cambio, en el instante que seguía al “Había una vez”, justo allí sobre esa burbuja de palabras, existía algo que alguien alguna vez contó.
A veces, se trataba de un viaje interplanetario, hacia planetas lejanos en los que era necesario recuperar los recuerdos. La magia de las palabras creaba el ambiente adecuado. Como si fueran ladrillos unidos para edificar, ellas se encargaban de traer a la memoria aquello que había sucedido o quizás lo que jamás sucedió, pero era necesario inventar: un cuento…Y Colorín Colorado…
De pronto, varios animales caminaban por las páginas de un libro para hacerse escuchar. Algunos levantaron vuelo para tejer una historia de historias que era necesario revelar. Había una vez…
Dicen que para atrapar un sueño es necesario viajar hasta el arcoíris, abrazar sus colores y dejarse pintar por sus rayas. Colorín amarillo. Hubo un color que se perdió y la historia quedó descalza.
No era sencillo viajar en un zapato, eso lo sabía aquel pie que se desprendió de uno de ellos, que hasta entonces había sido su compañero inseparable. Había una vez un zapato, sin pie, que se animó a caminar para contar su propio cuento, sin Colorín ni Colorado.
A menudo había que tener varios ojos para no perderse los detalles. Era posible que detrás del Colorín Colorado naciera un cuento de cuentos en el que el Colorado perdido ya formara parte del siguiente “Había una vez”…
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Los planetas Elfos”, del libro Familias raras de este planeta y otros de Graciela Repún, ilustrado por Sara Sedrán; “Cuando un águila piensa”, del libro Cuentos del bosque de Cristina Ramos, ilustrado por Marcela Calderón; “Prohibido el elefante”, del libro Prohibido el elefante de Gustavo Roldán, con ilustraciones de Luis Pereyra; y los cuentos “Pedro, el zapato” y “Siete colores”, del libro Cuentos para siete colores de Susana Gesúmaría y Aarón Cupit, ilustrado por Héctor Martínez.
Textos para escuchar
Pasar por el espejo – Luis Carranza Torres

El escritor cordobés Luis Carranza Torres lee su cuento Pasar por el espejo
Mi reflejo en el espejo no era yo sino aquella que había sido antes. De alguna forma, sabía eso. Parada frente al espejo, fogonazos de esa vida que no alcanzaba a comprender, me azotaban la mente y me sacudían en lo profundo del espíritu. Otra yo en otra vida, espejo de por medio. Mi imagen se reflejaba distinta sobre el vidrio pulido, provocándome una gran confusión. No entendía muchas cosas pero sabía que esa, al otro lado del espejo, era yo. Aun cuando tuviera un palmo más de altura, o el color de su cabello no fuera castaño sino negrísimo. Lo confirmaba al verla a los ojos, a pesar del distinto color alrededor de las pupilas. A mi tono ámbar el espejo lo devolvía como un gris apagado. Pero podía ver la misma mirada de estupor que estaba sintiendo. Una mezcla de temor y ansiedad, pero también de creciente excitación.
Observaba, maravillada, como no se parecía en nada a mi actual aspecto. Claro que, también pensé, tampoco yo lucía del mismo modo que al nacer, o cuando niña.
No me cabía duda alguna, me reconocía por lo que mostraban esas facciones: angustia, orfandad. Siempre me había visto así, más acá o más allá del espejo. Castaña o morocha, más alta o más baja.
—No luches—me dijo la figura al otro lado del espejo. Movía sus labios aunque yo tuviera paralizado los míos—. Es inútil. No depende de ti ni de mí. Sólo tiene que suceder. Volver a ser una. La felicidad pasa por estar completas.
El espejo, o ella en el espejo, me atrajo hacia el otro lado. Se trataba de una sensación extraña, que principió con un cosquilleo y luego prosiguió en tremendos espasmos. Una corriente inmaterial que me arrastraba hacia lo que tenía en frente, espejo de por medio. La imagen de la que era en otra parte o había sido en otro tiempo. Un otro yo que me buscaba, para unirse a mí. Nuestras palmas de las manos se tocaron a uno y otro lado. Experimenté entonces una especie de una corriente eléctrica, intensa. Una sacudida dolorosa pero liberadora que, por alguna razón, contenía una promesa de paz. Asustada, estremecida, no pude dejar de mirarla, ni de ir hacia ella. Me resultaba imposible dejar de observarla o resistirme a ser arrastrada. Ella me atraía, como un imán espiritual poderoso, a lo profundo del espejo, a fundirme con esa que era yo. Tras todas dudas y algo de pelea, me dejé ir. Mi rostro se agrandó hasta ser tragado por el espejo en un estallido de estrépito.
Todo se volvió blanco. De un blanco brillante que deslumbraba. Dolor. Me sentí flotar. El resplandor se transformó en luz. Parpadeé para acostumbrarme, desde la oscuridad dolorosa en la que había caída, a la nueva claridad donde me hallaba.
Un hombre de blanco y lentes me observó. Muy serio.
—¿Que me pasó?—pregunté.
El hombre de blanco me respondió con voz cansada:
—Otra vez olvidaste tomar tus pastillas.







Debes iniciar sesión para publicar un comentario. Acceso