Cecilia Alemano es periodista, y en este, su primer libro, se adentra en la ficción para mostrar un mundo en apariencia perfecto, pero lleno de tristeza, dolor, cinismo y abandono. De la mano de sus personajes, construye un espacio de rebelión frente a mandatos, de aceptación frente a lo inevitable y de frustración frente a lo inevitable.
Acerca del libro: “Leo el título: Un mundo hermoso. Es transparente, sencillo, agorero de una dicha al alcance de la mano. Sin embargo me inquieta: demasiado sencillo, me digo: amenaza guardar algo perturbador detrás de tanta luz. Y ahí voy a encontrar la clave de este libro. Los ámbitos en que suceden sus cuentos son cotidianos, los acontecimientos que se narran prescinden de estridencias. Y sin embargo, desde el trasfondo de sus historias, en cualquier momento nos puede golpear la desolación, o el desencuentro, o el resplandor fugaz de la alegría, o la herida de una injusticia social, o el empecinado deseo de ser feliz. Hay tanta sutileza y tanta sabiduría en la escritura de Cecilia Alemano que le basta una mariposa negra o el jugo de una lata de arvejas para sugerir el amor o el desamor que anidan en un ser humano. Pequeños milagros de este libro hermoso e intenso. Leerlo es una celebración”, refirió Liliana Heker.
Por encima del agua
de Anahí Flores
De qué sirve pensar en cuando ya no quieras o yo no quiera más tironear de finales latentes de qué sirve traerlos a esta tarde por qué insistir en eso toquetear el abismo sembrar vértigo como quien prepara la cena.
Acerca del libro: “Pequeñas palabras esenciales, dice Bukowski desde uno de los epígrafes de este poemario. Y así parecen construirse los poemas de Por encima del agua: desde palabras pequeñas, esenciales, que vienen a hilvanar el amor, la posibilidad del encuentro, del abrazo, esa ilusión inicial, ese encantamiento de todo vínculo en ciernes. Palabras pequeñas, esenciales, que también vienen a hilvanar el devenir posterior, la imposibilidad de la lengua, el desencuentro, la palabra que rompe, que el otro escucha como puede, que se instala como desavenencia porque, como decía Barthes, querer escribir sobre el amor es afrontar el embrollo del lenguaje: esa región de enloquecimiento donde el lenguaje es a la vez demasiado y demasiado poco. Anahí Flores capta, en este poemario, los tres actos de lo que Barthes denomina la jornada amorosa: la captura, la exploración, la secuela. Lo hace como los verdaderos poetas: desde una rama seca, un domingo de invierno, desde la ventana de una casa, tocando la extranjería de la lengua, como quien prepara la cena”, expresó Mariana Travacio.
La 49ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires finalizó su edición 2025 con cifras récord que ratifican su relevancia como el principal evento cultural de la Argentina. Según un informe conjunto de la Fundación El Libro (FEL) y la Universidad Católica Argentina (UCA), el público adquirió 1.405.493 ejemplares, con una facturación estimada de $21.353 millones.
El estudio, presentado en la sede de la UCA en Puerto Madero, también destacó que el 83% de los expositores vendió igual o más que en 2024 y que el 77,3% expresó satisfacción general con su participación. Para los organizadores, estos datos consolidan a la feria como un espacio clave para el mundo editorial, que este año volvió a convocar multitudes en el predio de La Rural.
“Estos resultados nos permiten pensar en una feria que crece y que sigue siendo un punto de encuentro entre los lectores, los autores y el sector editorial”, señaló el director general de la FEL, Ezequiel Martínez.
Durante las jornadas profesionales, más de 6.400 actores del sector participaron de instancias de capacitación y networking, reafirmando el papel de la feria como motor de innovación y desarrollo.
El 80% de los visitantes ya había asistido en ediciones anteriores, lo que evidencia el vínculo sostenido con el evento. Entre las principales tendencias se destacó el renovado interés por “El Eternauta”, que generó largas filas para conseguir ejemplares.
Las categorías más vendidas fueron ficción, literatura infantil y juvenil, y biografías. El perfil del visitante promedio indica una permanencia de entre dos y cuatro horas y un alto uso de medios electrónicos de pago, principalmente tarjeta de débito.
El informe también reveló que la mayoría del público posee un alto nivel educativo y reside en la Ciudad o Provincia de Buenos Aires, lo que favorece la asistencia reiterada durante los días que dura el evento.
Con estos resultados, la Feria del Libro no solo reafirma su rol como referente cultural, sino que también fortalece su impacto en el crecimiento del mercado editorial y en la promoción de la lectura en todas las edades.
Los viejos amores que no están La ilusión de los que perdieron Todas las promesas que se van Y los que en cualquier guerra se cayeron Todo está guardado en la memoria Sueño de la vida y de la historia El engaño y la complicidad De los genocidas que están sueltos El indulto y el Punto Final A las bestias de aquel infierno Todo está guardado en la memoria Sueño de la vida y de la historia La memoria despierta para herir A los pueblos dormidos Que no la dejan vivir Libre como el viento Los desaparecidos que se buscan Con el color de sus nacimientos El hambre y la abundancia que se juntan El maltrato con su mal recuerdo Todo está clavado en la memoria Espina de la vida y de la historia Dos mil comerían por un año Con lo que cuenta un minuto militar Cuántos dejarían de ser esclavos Por el precio de una bomba al mar Todo está clavado en la memoria Espina de la vida y de la historia La memoria pincha hasta sangrar A los pueblos que la amarran Y no la dejan andar Libre como el viento Todos los muertos de la AMIA Y los de la Embajada de Israel El poder secreto de las armas La justicia que mira y no ve Todo está escondido en la memoria Refugio de la vida y de la historia Fue cuando se callaron las iglesias Fue cuando el fútbol se lo comió todo Que los padres palotinos y Angelelli Dejaron su sangre en el lodo Todo está escondido en la memoria Refugio de la vida y de la historia La memoria estalla hasta vencer A los pueblos que la aplastan Y no la dejan ser Libre como el viento La bala a Chico Mendez en Brasil 150 mil guatemaltecos Los mineros que enfrentan al fusil Represión estudiantil en México Todo está cargado en la memoria Arma de la vida y de la historia América con almas destruidas Los chicos que mata el escuadrón Suplicio de Mugica por las villas Dignidad de Rodolfo Walsh Todo está cargado en la memoria Arma de la vida y de la historia La memoria apunta hasta matar A los pueblos que la callan Y no la dejan volar Libre como el viento
Había decidido regresar. Subido a las alas de un recuerdo volaba hacia atrás, a un tiempo antiguo guardado en el cofre de su memoria.
Tomó carrera y comenzó a correr. Corría por las veredas de la infancia mientras intentaba atrapar los fragmentos de vida que jugaban en el aire. Llovía un relato que le pertenecía. Las baldosas conservaban entre sus surcos las huellas del pasado y eran testigos de lo que se había callado, por lealtad y por prudencia.
Historias revueltas en los rincones de su mente se enredaban en fotos viejas y sacaban a la luz los objetos olvidados, cuyas voces lo invitaban a viajar a esos universos fantásticos en los que necesitaba reposar.
Tenía que escapar de los fantasmas de la muerte, que abría su boca y mostraba sus dientes, como entonces. Las pérdidas se superponían en capas y dormían en una oscuridad sin formas. Tal vez por eso estaba allí, escarbando la tierra de una niñez que todavía lo habitaba.
De pronto, las imágenes liberaron a las palabras. Palabras e imágenes fueron y vinieron para desatar los nudos de la memoria. Parado sobre ese instante móvil se dejó llevar por el vaivén de los hilos que conectaban su presente con su pasado.
Solo entonces lo supo. La plaza, el campito y el barrio eran parte de su geografía, eran su paisaje interior, el refugio en el que podía encontrarse, tantos años después, con todos aquellos que habían abonado, de una u otra manera, la tierra de su infancia.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en
esta historia: “Maestra mía”, de Claudio Gómez; “Aspirinas y caramelos”, de
Luciano Olivera; “Los dueños del mundo”, de Eduardo Sacheri; y los relatos de
“Desde que el mundo es mundo”, del libro “Piratas, fantasmas y dinosaurios”, de
Osvaldo Soriano.
Debe estar conectado para enviar un comentario.