Música
David Lebón brindó un emotivo show en el Gran Rex
Por Hernani Natale (*)
Con la excusa de presentar su último disco “Lebón & Co.”, en el que regrabó varias de sus clásicas composiciones junto a distintos invitados, el músico David Lebón ofreció este viernes en el porteño Teatro Gran Rex un cálido concierto, en el que repasó su extensa trayectoria y, de esa manera, brindó un velado homenaje a las legendarias bandas de las que fue parte fundamental.
En tal sentido, el artista, que fiel a su habitual estilo intercaló baladas de amor y electrizantes rocks, repasó muchas de sus más recordadas canciones de su etapa solista, como así también las que aportó a las dos de las más grandes bandas del rock argentino, Serú Girán y Pescado Rabioso, y el potente trío Polifemo, que volvió a reunirse para la ocasión.
Además de la aparición sobre el escenario de los históricos Rinaldo Rafanelli y Juan Rodríguez para volver a darle vida a ese trío, también estuvo como invitada especial la banda Eruca Sativa.
Más allá de eso, y a pesar de la gran cantidad de célebres colaboraciones del último disco, no hubo más invitados y fueron las canciones y la figura de Lebón los protagonistas centrales de la noche.
En el concierto, que se extendió por casi dos horas y media, el eximio guitarrista, sin duda uno de los más grandes que dio el rock local, estuvo acompañado por una sólida banda integrada por su legendario baterista Daniel Colombres; Dhani Ferrón, en guitarra y coros; el notable bajista Roberto Seitz; el destacado pianista Leandro Bulacio; y el eficiente Gustavo Lozano, quien aportó en guitarras y teclados, según la ocasión.
Con un sobria puesta desde el punto de vista escenográfico pero imponente en lo que a luces se refiere, el gran protagonista de la noche se movió con total naturalidad e hizo del lugar una suerte de extensión del living de su casa, a partir de sus desenfadados comentarios y sus saludos y charlas con conocidos y familiares que detectaba entre el público.
Tras un comienzo calmo, con dos canciones no tan conocidas de su repertorio como “Deja de jugar” y “Llorar de amor”, y de “Casas de araña”, de su recordado primer disco solista de 1973, Lebón se llevó la primera gran ovación de la noche con el primero de los bloques basados en Serú Girán, compuesto por “Esperando nacer”, “El mendigo en el andén” y “Frecuencia Modulada”.
Claro que no serían las únicas piezas del famoso cuarteto que integró junto a Charly García, Pedro Aznar y Oscar Moro, puesto que más tarde habría lugar para “Cuánto tiempo más llevará”, “En la vereda del sol”, “Encuentro con el diablo”, “Nos veremos otra vez”, “Parado en el medio de la vida” y “San Francisco y el lobo”; estas dos últimas en un bloque semi acústico, sin batería y con contrabajo, del que también formó parte “El tiempo es veloz”.
El célebre y homónimo primer disco solista también se hizo presente en los bises con “Copado por el diablo” y en “Dos edificios dorados”, que contó con la incendiaria intervención de Eruca Sativa.
La participación del joven trío, que se extendió con una versión de “Despiértate nena”, de Pescado Rabioso, en un curioso pero excelente cruce con “Come Together” de The Beatles, se produjo luego del mencionado set acústico, lo que provocó un notable contraste de sonoridades.
“No llores por mi reina” apenas actuó como intermedio entre el bloque con Eruca Sativa y el homenaje a Pescado Rabioso, con una versión con aires stoner de “Credulidad”, en la voz de Ferrón, y la tierna “Hola dulce viento”.
Como se mencionó al principio, la otra gran sorpresa de la noche fue la reunión de Polifemo, el potente power trío que Lebón encabezó entre su participación en Pescado Rabioso y Serú Girán.
“Sueltate Rock and Roll” y “Oye Dios qué me has dado” recordaron toda la potencia de ese grupo en vivo que nunca logró ser bien palmada en los discos.
El final, en los bises, con todo el público coreando “Seminare” resultó el mejor resumen de lo ocurrido en toda la noche: un clásico, un artista autocelebrando su brillosa trayectoria, una devoción mutua entre el público y el protagonista, y la certeza de que si hay una leyenda del rock argentino que se mantiene en su mejor forma musical y aún tiene mucho para entregar, ese alguien es, sin dudas, David Lebón.
(*) Agencia de noticias Telam
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Milo J tuvo su Tiny Desk junto a Agarrate Catalina
Este jueves se estrenó el Tiny Desk de Milo J, a través del canal de YouTube de la National Public Radio, en donde el artista argentino estuvo acompañado por la murga uruguaya Agarrate Catalina.
La presentación, que duro apenas 17 minutos, estuvo cargada de energía e intensidad. Gran parte del repertorio se basó en su último álbum, “La vida era más corta”, inspirado en el folklore y en el rap, logrando así una mezcla única.
“A veces me vienen a la mente palabras que no había escuchado antes”, expresó Milo, “como si quisiera invocar una vida que nunca ha vivido”, agregó Anamaria Sayre, productora del ciclo.
El Tiny Desk del niño de Morón contó con seis canciones, siendo cinco de ellas parte de su más reciente trabajo: “Recordaré”, “Solifican12”, “Bajo de la piel”, “Niño” y “Luciérnagas”. También cantó “Cuestiones”, un tema inédito.
Música
Juan Bautista Derrasaga lanza “El pulso de las horas”, su segundo EP solista
Juan Bautista Derrasaga (JBD) lanza su nuevo EP titulado “El pulso de las horas”. El flamante trabajo contiene seis temas, en uno de ellos comparte la voz con Marcelo Zoloa, histórico líder de Bela Lugosi y en otro con Jazmín Oltra.
Juan Bautista Derrasaga es un cantante, guitarrista y compositor argentino de rock y pop oriundo de Ensenada. A principios de la década del ‘90 fundó junto con Javier Rahman el grupo Katarsis, banda que luego pasó a llamarse Buda. Casi 20 años después, Derrasaga decidió volver al ruedo con una propuesta renovada y focalizada en su proyecto en solitario.
Luego de la pandemia comenzó a grabar nueva música. Lanzó varios sencillos: “Brújula”, “Lo que cuenta”, “El vino de los romanos”, “Sin respirar”, “La cruz y el oro”, “Migajas”, “Volante amarillo” y “Mab”, hasta que en 2024 vio la luz su EP debut titulado “Faro Menor”, un logrado ensamble de estilos que recibió excelentes comentarios. La música de JBD se destaca por sus elegantes melodías y letras con influencias del rock británico y español.

“El pulso de las horas” , -su segunda producción-, está integrada por seis temas: “Los especialistas”, “Baraja repetida”, “Ya no me dan”, “Ocupantes Do Pedestal”, “Thames” y “El pájaro que duerme en una hoja”. Todas las letras y músicas pertenecen a Juan Bautista Derrasaga.
En “Los especialistas” colabora Marcelo Zoloa en voz y en “Ya no me dan” participa Jazmín Oltra. Derrasaga se encarga de las voces y toca guitarras, Héctor Camaño el bajo, baterías y teclados, Mónica Mercedes Molina Gazcón ejecuta viola, Guillermo Ostropolsky los teclados, José Jorge Bitar el saxo, Omar Karim Alchapar el bajo y Cleber Zerbielli es el encargado de la voz en off.
“Los especialistas”, “Ya no me dan” y “Baraja repetida” son los más contagiosos y radiales que transitan a paso firme el territorio de la canción pop-rock. Los otros temas cruzan lazos con intenciones diferentes y muy bien logrados como la bossa nova, o el rock coqueteando con el jazz y el funk. En unos y otros, prevalece el respeto por la lírica y el buen gusto por los arreglos, la melodía y la armonía.
La grabación, mezcla, masterización y producción corresponden a Héctor Camaño y los arreglos y dirección musical a Camaño y Marcelo Zoloa. El arte y diseño de la portada es de Romina Bogni.
El primer corte es “Ya no me dan”, que cuenta con un fantástico videoclip promocional animado y producido por Juan Ignacio Rossi.
(Fuente: Diego Perri – Prensa)
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A 40 años de la filmación de “Cuando pase el temblor”, videoclip icónico de Soda Stereo
El 30 de abril de 1986 quedó marcado como una fecha clave en la historia del rock argentino: ese día se filmó en Jujuy el videoclip de “Cuando pase el temblor”, una pieza clave en la obra de Soda Stereo que con el tiempo se transformó en uno de los registros audiovisuales más emblemáticos de América Latina y en un punto de inflexión en la estética del rock regional.
La producción se realizó en el Pucará de Tilcara, un sitio arqueológico de enorme valor histórico ubicado en la Quebrada de Humahuaca. Con pocos recursos, un equipo reducido y decisiones improvisadas en el lugar, el rodaje dio origen a una obra que décadas después sigue siendo referencia obligada dentro de la historia audiovisual del rock.
El videoclip, dirigido por Alfredo Lois, marcó además la consolidación de una identidad visual propia para la banda integrada por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, en un momento en el que el lenguaje del videoclip todavía estaba en construcción en América Latina.

Cómo se filmó
“Cuando pase el temblor” es el tercer video de Soda Stereo y fue filmado el 30 de abril de 1986 en el Pucará de Tilcara con la dirección de Alfredo Lois, realizador audiovisual histórico de la banda. El propio Gustavo Cerati reconoció en su momento que “El Temblor” está inspirada en una idea que tuvo de “paisajes que conoció de chico en el Noroeste argentino”.
Esa mañana del 30 de abril Cerati y Lois se presentaron en la garita de acceso al Pucará y le contaron al encargado del lugar la idea que tenían de grabar un video en las ruinas. Eran otros tiempos, casi no había turistas en el recinto y ni siquiera tuvieron que pedir un permiso escrito o rellenar un formulario para filmar el videoclip.
En un reconocido hotel de la plaza central de Tilcara los tres Soda habían sido previamente maquillados y lookedos por Alejandra Boquete: resulta imposible olvidar aquellas imágenes de las chaquetas de cuero y los peinados Punk/New Wave al estilo porteño que confrontaban con el aspecto árido de la puna y los cardos.
Unas nueve personas en total formaron parte del set de este video y la carretilla de un carrero sirvió como un improvisado soporte para trasladar la cámara, que realizaba tomas de los integrantes del grupo con los impactantes paisajes de fondo. Zeta Bosio protagonizó una de las primera imágenes del video, cruzando el puente que da acceso a las ruinas y que está ubicado sobre el pequeño caudal de agua que trae el Río Guacamayo.
También se aprecian planos de Gustavo Cerati y Charly Alberti caminando por las casas típicas de Tilcara, que habían sido filmados previamente. En el Pucará propiamente dicho los tres Soda aparecen simulando el canto y para guiarlos de fondo sonaba un antiguo radiograbador que tenía puesto un casete de “Nada Personal”, segundo disco de estudio de la banda y en el que está grabada “Cuando pase el temblor”.
Cuando ya llevaban unas tres horas grabando en el lugar los Soda empezaron a llamar la atención y muchos chicos acompañados por sus madres empezaron a merodear el lugar para ver qué estaba ocurriendo. Uno de ellos, Ángel Norberto Serapio, captó la atención de Alfredo Lois, quien se lo quedó mirando y tuvo una idea que no estaba guionada: grabar una escena con el nene junto a Gustavo, Zeta y Charly caminando cuesta abajo hacia la salida del Pucará.
Serapio brindó una entrevista al sitio Rock Salta en 2015 y reconoció haber formado parte del set de filmación: “Me pagaron con caramelos a mí y a mi amigos, y con eso nos bastó. No teníamos idea qué estábamos haciendo ni mucho menos con quiénes. No los conocíamos”.
“Cuando pase el temblor” fue uno de los videoclips más emblemáticos en la historia del rock argentino y latinoamericano y le abrió a Soda Stereo las puertas de MTV: ninguna otra banda vernácula había logrado hasta el momento aparecer en la cadena estadounidense. Diez años después los tres Soda grabaron una versión en vivo de este tema en su MTV Unplugged de 1996, consolidando definitivamente el lugar de la canción dentro del repertorio histórico del grupo.
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