Cynthia Wila: “Vibrar un texto, no es lo mismo que leerlo”

Con una formación que le permite internarse en los distintos senderos del alma humana, Cynthia Wila toma la palabra y la transforma.

Sus letras dibujan escenarios en los que cada imagen es un recorte de la realidad, que traspasa la ficción e invita al lector a sumergirse en ella.

Amores, traiciones y venganzas se encadenan en sus historias, impulsando a sus personajes, construidos desde la emoción, a recorrer las páginas que los contienen y les dan vida.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora nos invita a transitar con ella el camino de la escritura y a acompañarla desde el otro lado de sus letras en la sutil vibración que producen sus textos.

—Como presentación, elegí una palabra que te defina y una imagen que te represente.
—Me gustaría que me definiera la palabra “gracias”. En mis valores más preciados, está ser agradecida. Intento hacerlo siempre, a veces me sale mejor que otras. De cualquier modo, de todas las formas que puede recordarse a un ser humano, a mí me gustaría que me recordaran por eso.
Si tuviera que elegir una imagen que me representara, sin dudas, optaría por aquel pueblo solitario de calles de tierra roja y gente buena, de inviernos oscos y leños encendidos, de sonrisas amables, de manos al servicio de gestos nobles. Ese Punta del Este de los años 70 en los que pasé mi infancia. Llevo en la mirada restos de aquel pueblo, y también de su nostalgia.

—¿En qué momento decidiste que la escritura era parte de tu caminata por la vida?
—No puedo definirlo como una decisión. Creo que las pasiones más hondas te llevan por delante, muchas veces, sin que puedas notarlo. Con la escritura me pasó algo así. De niña escribía poesía; a los once años gané un concurso para el Día de la Madre y fui publicada en el diario de Uruguay. Pienso que las letras me quemaban desde pequeña; deseaba escribir, era casi una necesidad fisiológica.
Lo hacía en cualquier parte; hasta me despertaba a mitad de la noche y buscaba a tientas un papel para no perder la idea que me había sacado del sueño. Hoy en día, también me pasa. Me inspiro en la penumbra…

—¿Cuánto ha influido tu formación profesional en la creación de historias de ficción?
—Mucho. Me gusta meterme en la cabeza de mis personajes, buscar sus lados oscuros, la parte más inconsciente de sus actos, sus deseos e incluso, sus enigmas. Mi profesión de psicóloga ayuda bastante. No es igual contar una escena desde el hecho fáctico, en sí mismo, que intentar comprender desde qué lugar el personaje actúa, siente, se inhibe o se anima a vivirla. Intento que el lector pueda sentir junto a ellos, que se emocione con ellos, que vibre. Vibrar un texto, no es lo mismo que leerlo.

Pasiones en guerra

— ¿Podrías nombrar cuatro cosas que representen tu lugar creativo?
—Suelo escribir en casa, tengo un estudio preparado para esos momentos. De mañana, muy temprano, el mate es –desde siempre- mi gran compañero en la aventura. A veces, si escribo por la tarde, una copa de vino. El escritorio frente a un ventanal me permite ver la lluvia o el sol, según el tiempo. Necesito silencio. Sólo escucho Chopin.

—¿Qué es lo que te inspira para comenzar a escribir?
—La inspiración no es una aliada que te acompaña todo el tiempo. A veces me siento frente a la computadora y no surge nada. Otras, por suerte, aparece algo en mis manos. Así siento que sucede. Las manos comienzan a teclear casi de forma independiente. Es como un milagro que no siempre tengo la suerte de vivir.

—¿De qué manera surgen y evolucionan cada uno de tus personajes?
—Los personajes no tienen una estructura en mi cabeza. Al contrario, a veces surgen mientras voy escribiendo, me inspira un nombre, un lugar, una situación, o quizás una palabra. Y allí viene alguien –el personaje- que toma forma de a poco, con la medida de la escritura. Es un proceso que no tiene lógica, salvo la lógica de las emociones de cada uno de los personajes; ellas –las emociones- terminan de construirlos.

El cuerpo prohibido

—¿Cuáles serían los pasos que seguís a la hora de dar vida a una novela?
—Para escribir una novela primero pienso en el contexto histórico que quiero contar. La cuestión social, geográfica, cultural y política de determinado momento comienza a surgir en mi cabeza. Luego viene la historia de amor dentro de ese contexto, y recién después, los personajes que van a encarnarla con sus ambivalencias.

—¿Qué pueden encontrar los lectores en “Pasiones en guerra”?
—En ese libro intenté contar una historia de amor en medio del horror. Mi propia historia, mi pasado, lleva el lamento de aquella época atroz. Pero las peores tragedias a veces se resisten por amor, con amor. Por eso, quise contar cómo un amor pudo salvar a un ser humano de ese infierno. Y cómo, a su vez, puede condenarlo al sufrimiento para siempre.

—En “El cuerpo prohibido”, tu segunda novela, se entrelazan dos historias separadas en el tiempo ¿Cuál es el hilo conductor que las relaciona?
—En realidad, El cuerpo prohibido habla de un linaje familiar, de la historia de tres mujeres signadas por la infidelidad y la traición de sus hombres. La venganza opera como redentora; aunque también juega un papel doloroso para quien la sostiene como bandera.

—¿Un sueño que quieras compartir?
—Poder leer más libros, y tener el tiempo para escribir todas las historias de amor que dan vueltas en mi cabeza.


Cynthia Wila

Nació en Brasil, en 1971. Tras vivir en los Estados Unidos y en Uruguay, se radicó en la Argentina. Se recibió como abogada en la Universidad de Buenos Aires y como licenciada en Psicología en la Universidad Argentina John F. Kennedy. Participó en numerosos seminarios y ha sido disertante en diversas jornadas de estudios psicoanalíticos. Junto con el licenciado Gabriel Rolón, ha dictado conferencias sobre el amor y las pasiones en diferentes localidades de la Argentina. Además de dedicarse a la escritura, trabaja como abogada y psicóloga clínica. Su primera novela, Pasiones en guerra (Emecé, 2014), fue un éxito de ventas.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*