Fabián Sevilla: “Sueño que cada chico tenga un libro propio y un adulto que lo guíe, lo inspire, lo anime”

Por Andrea Viveca Sanz

En la telaraña de palabras que lo conectan con sus lectores, Fabián Sevilla va tejiendo historias que enredan. Las emociones se entrelazan en sus libros y saltan entre monstruos, hadas, brujas, magos o dragones y se hacen parte de todos aquellos que transitan sus páginas.

Del teatro al terror, de lo fantástico a lo mitológico, el escritor va jugando con personajes que lo definen, convirtiendo a cada una de sus obras en un puente hacia mundos imaginarios en los que es posible perderse para luego encontrar respuestas.

En diálogo con ContArte Cultura, el escritor mendocino levanta vuelo y nos invita a acompañarlo en una de las tantas vueltas en las que sus palabras se convierten en magia.

—Para presentarte ¿cómo comenzaría un relato fantástico en el que Fabián Sevilla fuera el protagonista?
—Cuentan los que cuentan que cuenta, que este era un “grande” que de “chico” quería volar en calesita…

—¿De qué manera comenzó tu camino en el mundo de las palabras?
—Siempre me gustó escribir, de hecho, era lo único que hacía bien en la primaria. Cuando entré en la adolescencia, me propuse ser guionista de cine. Pero como por entonces en Mendoza no había escuela de cine, como sí la hay hoy, busqué lo más parecido: comencé a escribir libretos de obras teatrales, musicales en particular, y ya no paré. Mientras estudiaba periodismo y ya ejerciendo en medios gráficos, llevaba la literatura como algo paralelo hasta que la ficción le ganó a la realidad.

—¿En qué género te sentís más cómodo para dejar volar tu imaginación?
—No soy muy amigo de hablar de géneros. Prefiero decir que me encanta tramar historias en las que siempre haya algún elemento fantástico o prime lo humorístico. Así me he animado a tratar temas densos o considerados por muchos como “tabúes” en los libros para chicos y adolescentes, como la muerte, la diversidad sexual, la explotación de las personas por parte de otras personas, los amores desdichados…

—Contanos cómo sería la foto de tu rincón creativo.
—Mostraría un orden que no hay en otros rincones de mi casa. Con mi anotador y una lapicera de tinta roja junto a la PC, el termo y el mate, mi gato usando un libro como almohada, y frente a mí una biblioteca con libros sobre mitología y relato popular de todo el mundo, más los veinte tomos de El tesoro de la juventud. Esa colección la heredé cuando falleció mi abuela y, siendo pibe, en sus páginas tuve el privilegio de leer todos los cuentos clásicos en sus versiones previas a la “masacre” que luego se hizo de ellos para ajustarlos a los tiempos, suavizar sus aspectos trágicos en beneficio de no sé quién o acomodarlos a los supuestos gustos del público infantil y conveniencias de marketing.

—¿Cuál es el proceso que da vida a un personaje de ficción?
—Para mí, el proceso comienza por conseguir que las motivaciones de un personaje sean potentes e identificable con y por el lector a quien uno aspira llegar. Luego viene la construcción de su pasado y de sus vínculos o modos de vincularse con los demás. Considero que eso le da dimensionalidad a un personaje, así se trate del hada de un cuento maravilloso.

—¿Cómo nace una historia que merece ser contada?
—Con la pregunta: ¿Qué pasaría si…? Las infinitas respuestas que uno se va dando son las hilachas que uno elige para ir tramando un argumento. Pero vuelvo a la pregunta anterior: una historia necesita, a mi brutísimo entender, de personajes que tengan vidas interesantes o les ocurran cosas que merezcan ser leídas, por ende, deben ser “creaturas” interesantes, multidimensionales, entrañables o aborrecibles, que se acerquen tanto al lector al punto de que este lo sienta como parte de él o como un amigo o un enemigo real.

Fabián Sevilla posa para ContArte Cultura en el stand de SM en la 44ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

—¿Qué elementos son indispensables en tus historias de terror?
—El terror que siente el personaje de la historia frente al hecho sobrenatural: me he dado cuenta que a los lectores les asusta tanto el monstruo como el miedo que siente el protagonista de una historia de horror. Otro elemento es el escenario que uno elige: me encanta que, al estilo terror gótico, este funcione como un personaje más. Y por supuesto, el clima, algo que no se reduce a una casona abandonada o la oscuridad. Admiro los relatos de horror orientales (y por supuesto, las pelis) que suceden de día y en medio de una calle llena de gente, sin embargo, la aparición de un fantasma es tan sutil y natural que me mata de miedo. ¡Eso es clima!

—¿Cómo construís una obra de teatro?
—A veces a partir de los personajes, otras de alguna situación mínima pero que voy amplificando, pero siempre partiendo de esa preguntita “¿Qué pasaría si…?”. También me gusta adaptar textos prexistentes o relatos que cuenta la gente, tratando de mantener intactos algunos elementos de esos textos o relatos; en especial busco preservar aquello que me llevó a elegir ese material para darle forma dramática.

—¿Cuál creés que es el motivo del éxito actual del género fantástico maravilloso?
—Los autores (y las editoriales) nos dimos cuenta que el fantástico maravilloso tiene un público lector que va más allá de la infancia; por eso, hoy se publica fantasía adulta. A la vez, y pese a lo que digan los catastróficos que se empecinan en enfrentar a la lectura con la tecnología, los chicos del siglo XXI siguen siendo chicos y entre sus gustos está lo maravilloso, ya sea narrado de manera tradicional o reversionado para contarlo desde otra perspectiva novedosa, pero en esencia es el mismo relato que se viene contando desde la noche de los tiempos. En este éxito también juegan un papel importante los adultos que quieren que los chicos sientan el placer que a ellos les brindaron los relatos maravillosos cuando eran pibes. Eso que nos causaba un libro con cuentos cuando se abría es algo que todos queremos transmitir a los más pequeños…

—¿Hay algún libro en proceso por estos días?
—Estoy trabajando en un libro con obras de teatro para primeros lectores y que saldrá en la colección de Planetalector, para la cual también me han pedido relatos de diferentes temas que aparecerán en diversas antologías. A la vez, con la gente de editorial QUIPU estamos eligiendo los temas para cuatro novelitas gráficas protagonizadas por Puro Pelo (personaje creado por el capo de Juan Chavetta y con quien ya publiqué ocho novelitas). Junto a mi hermano Ariel (que es profe de historia, historiador y escritor, y con quien coescribo las novelas de la serie Bitácora del Pasado, de Salim Ediciones), tenemos que entregar dos novelas de terror gótico puestas en escena en contextos históricos y en las que participen personajes reales. Si todo sale dentro de los tiempos, estos libros verán la luz entre fin de año y comienzos de 2019.

—¿Cuáles son los sueños de Fabián Sevilla como puente para despertar a lectores dormidos?
—Que cada chico tenga al menos un libro propio y también un adulto mediador que lo guíe, lo inspire, lo anime. A nadie le gusta que lo despierten con zamarreos, bueno creo que un lector se forma parándose entre él y el libro para sacarlo del “adormecimiento” con entusiasmo, verdaderas ganas, argumentos valederos…. Para mí la literatura es, principalmente, una usina de goce, por eso no se puede obligar a nadie a sentir placer o gusto.


Fabián Sevilla

Nació en Mendoza, en 1970. Es escritor, periodista, director de teatro e historiador. Ha publicado libros con obras de teatro y cuentos en editoriales argentinas y de otros países. También es autor de novelas, como El viernes que llovió un circo, con la cual ganó el premio El Barco de Vapor 2013.
Colaboró con diversas publicaciones para niños y niñas (Billiken, Imaginaria, Alfabeto). Desde 2010 dicta talleres de lectura y escritura para docentes, estudiantes de formación superior, directivos, alumnos de todos los ciclos de la educación y público en general. También sus talleres refieren a la promoción de la lectura y la escritura.

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