Adriana Riva: “Todo tiene una historia, lo importante es saber contarla”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La vida se pone en movimiento. Una y otra vez invita al viaje, el tiempo crece en las distancias, como si los segundos se volvieran elásticos en los territorios desconocidos. Un viento helado reposa en las bocas que callan, el silencio destruye las formas de las palabras. Todo se endurece y es sal en el desierto de los vínculos, como un desencuentro.

“La sal”, la primera novela de Adriana Riva, invita a viajar, a recorrer esos territorios que nos vinculan, a descubrir las palabras y los silencios que laten al costado del camino, en el margen de la historia, justo allí donde es posible encontrarnos.

En diálogo con ContArte Cultura la escritora cuenta su propio recorrido en el territorio de la palabra y presenta sus obras.

—¿Cuáles fueron los condimentos necesarios para despertar el gusto por la escritura en Adriana Riva?
—Tener algo para decir, algo que a mí me resultase relevante contar.

—¿Creés que en cada retazo de la realidad es posible encontrar el punto de partida de una historia?
—Sin duda. Estoy convencida de que la literatura está en todas partes. No solo las historias épicas merecen ser narradas. Si abro un ropero, seguro encuentre una historia de cada pantalón, cada zapatilla, cada campera. Todo tiene una historia, lo importante es saber contarla.

—¿Cómo nacen y se transforman tus personajes de tinta?
—Nacen de algún personaje que conozco. Puede ser una tía o un kiosquero. Y generalmente, en el momento en que los hago tinta, se empiezan a transformar: la tía adquiere los kilos de más del kiosquero, el kiosquero el mal humor de la tía y así sucesivamente, hasta apropiármelos por completo.

—¿De qué manera construís los detalles, las pequeñas o grandes imágenes que definen los escenarios de tus textos?
—Los detalles son mi obsesión. Los construyo a partir de lo que observo, pero trato de separar los que valen la pena de los que no. No hace falta contarlo todo.

—¿Cuáles son las mayores dificultades con las que te encontrás durante el proceso de escritura? ¿Cómo vivís ese viaje a través de las palabras?
—Me cuesta mucho escribir. Siempre encuentro una excusa para no hacerlo. Es como ir a anotarse al gimnasio. Preferiría no hacerlo, digamos. Preferiría, siempre, estar leyendo. Pero una vez que logro arrancar y me entusiasma la historia, las mayores dificultades son la autoexigencia, la inseguridad y el cansancio.

—Contanos acerca de tu libro de cuentos “Angst”, ¿qué hilos invisibles entrelazan los distintos relatos?
—Creo que todos los cuentos de Angst están atravesados por mujeres de distintas edades que en mayor o menor medida atraviesan una crisis, un cambio. Y los cambios, a mí al menos, me traen una porción significativa de angustia.

—Hablanos sobre “La sal”, tu primera novela.
—La Sal nació de un viaje real de cuatro mujeres a un pueblo remoto en La Pampa. Ese viaje fue la excusa para hablar de vínculos que tienen una carga muy pesada y rígida, como la de madre/hija, que se termina rompiendo. No existe una única manera de maternar y mucho menos una correcta. Por eso a lo largo del viaje, que constituye la trama de la novela, busqué exponer y repensar esa relación.

—¿Hay nuevos proyectos literarios en camino?
—¡Quiero creer que sí!

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