Alejandro Palomas presenta “Un Hijo”, su novela editada este año en la Argentina

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Existen voces que se filtran entre los poros del silencio, palabras calladas que crecen y se transforman, como si fueran la punta de una flecha imposible de detener, capaces de quebrar las sutiles capas de la memoria para abrir las ventanas que conducen a la libertad, puro cielo donde la magia es posible y se revela.

“Un hijo”, la novela del escritor Alejandro Palomas que acaba de publicarse en Argentina, está atravesada por la magia de las palabras y también por la de los silencios, de aquello que no se cuenta pero que emerge entre las imágenes narradas, de lo misterioso que habita en el alma humana, en el corazón de un niño que logra conquistar a todo aquel que se acerque a conocerlo.

En diálogo con ContArte Cultura, el autor español abre las páginas de su libro y nos invita a vivenciar el mundo de Guille, su protagonista.

—Dejemos que los hilos de la magia que habitan en tu libro den comienzo a esta entrevista. Abramos una ventana imaginaria, quizás podría estar ubicada en la misma portada, ¿cuál es la música, la melodía que escuchás surgir desde las letras y que sintetiza las emociones o sensaciones que habitan entre sus páginas?
—Cada una de mis novelas tiene una música propia y es una melodía que no distingo y que realmente no ubico hasta que la novela está terminada y publicada, cuando la leo, ya con su cubierta, con su dedicatoria, con su todo, armada por completo. En el caso de Un Hijo me costó más encontrar esa música, porque es una novela con una voz muy potente, que es la de un niño de nueve años y que en muchos momentos parece comérselo todo. Es una música muy potente y muy pura, y las melodías tan puras tardan más en ubicarse. En este caso es una música muy minimal a la vez que muy potente. Son como las notas de un piano de Erik Satie. Normalmente yo escucho mucho Satie cuando escribo y cuando no, y en este caso creo que es la novela más Satie de todas las que tengo. Y no solamente por la música que escucho, sino que es una reinterpretación de muchas de sus obras para piano.

—¿Hay alguna imagen que recuerdes particularmente como el germen de esta novela?
—Hay una imagen y es la de un niño de nueve años con los ojos de Guille, mirando hacia el cielo. Porque la mirada de un niño mirando hacia el cielo es lo que en mi imaginario personal es básicamente la imagen de la libertad. Cuando un niño mira al cielo se imagina volando, y yo siempre que miro al cielo me imagino volando. Sigo siendo el mismo niño, y esa es la imagen que me mantiene vivo. Todavía sigo siendo un niño y por eso sigo vivo.

—¿De qué manera trabajaste para construir las distintas voces que forman parte de la trama?
—Fue un proceso natural, no las trabajé. Siempre escribo igual, siempre escribo con voces distintas excepto en la trilogía de Una Madre, Un Perro y Un Amor. Escribo con voces directas, esa es mi forma, es como más cómodo me siento. Se trata de ser los personajes, para que así dejen de serlo y se transformen en personas. Y creo que la única forma de lograr eso, o yo lo sé hacer solamente así, es siendo ellos con su propia voz, una real. Me gusta que las personas y los personajes tengan siempre su propia voz e intento que nadie calle, que todo el mundo tenga su oportunidad. Entiendo que todos los personajes tienen que tenerla.

—¿Cómo lograste dar vida a los escenarios sobre los que se desplazan tus personajes? ¿Recordás cuáles fueron tus propios escenarios de escritura mientras hilabas esta obra?
—Es importante la palabra escenario. Mi escritura es muy dramática, muy teatral y realmente está en un escenario. Para mí es fundamental ese concepto en la narrativa. Normalmente utilizo escenarios o escenas muy acotadas e interiores, en este caso un colegio, un departamento, una clase, el consultorio de una terapeuta. Hay desplazamientos, pero los personajes van y vienen desde el exterior hacia un interior donde siempre terminan pasando las cosas. Soy más de interior que de exterior. Me gusta contemplar desde adentro, desde el refugio, y ver lo que está ocurriendo afuera, por eso mi literatura es así, por eso mi escritura es la contemplación del movimiento cuando está afuera y la contemplación de la emoción cuando está adentro. Para escribir Un Hijo, lo hice en la casa donde vivo, en el campo, y fui a una escuela y pedí que me cedieran un pupitre de la clase de los niños de nueve años y durante tres meses y medio escribí sentado a esa mesa. Mido un metro noventa y no me cabían las piernas por lo que tuve que poner unos suplementos a la mesa, pero siempre mi gran preocupación era poder escribir esa novela con mi mirada a la altura de la de un niño de nueve años, porque así era la única forma de ser Guille. La única forma de escribir Un Hijo era siendo un hijo otra vez, con esa edad. Fue una experiencia única, muy difícil y maravillosa. Hubo mucho dolor físico, de espalda, de extremidades, de manos, hubo músculos que ya tenía abandonados y que se reactivaron porque volví a ser un niño de nueve años y fue sinceramente un viaje mágico.

—¿En qué momento descubriste que había un Guille dentro tuyo que necesitaba expresarse?
—Desde siempre. Yo siempre he sido Guille y esta era la novela que siempre había querido escribir. Lo intenté a los veinte años y lo desestimé. Lo intenté a los treinta y lo volví a desestimar. Finalmente, a los cuarenta y… encontré la voz, la fórmula y la estructura coral con la cual escribir. Pero ese Guille siempre ha querido salir y contar. Siempre quiso volver, estar, moverse y ser libre. Yo tenía un Guille dentro que no era libre y gracias a esto he conseguido tener a un Guille en libertad.

—¿Qué rasgos de ese niño protagonista te gustaría destacar?
—La bondad, sobre todo. También la generosidad, la capacidad de perdonar, la de confiar, la autenticidad, la valentía, la inocencia…

—¿Creés que es posible romper el silencio a través de la imaginación?
—A través de la imaginación es posible hacer cualquier cosa. En la imaginación cabe todo, absolutamente, desde lo más terrible a lo más maravilloso. Eso es lo bueno que tiene la imaginación, que es sinónimo de libertad. Es el único lugar donde podemos ser libres, después llega el momento donde nos encontramos con la realidad y ahí estamos acotados, pero lo bueno que tiene la imaginación es que con ella se pueden romper todos los silencios, todos los tabúes, todos los miedos, puedes expresar todos tus odios, todo. La imaginación es el paraíso.

—Si pudieras elegir una palabra que represente la totalidad de la novela, ¿cuál sería y por qué?
—La palabra sería “milagro”, porque es una novela en la que yo confiaba muy poco, porque empezó con muchos rechazos por parte de las editoriales y se ha convertido en la que más alegrías me ha dado, que más premios ha recibido, con mayor feedback, la que más se ha traducido, la que se va a llevar al teatro, al cine, es mi novela talismán.

—¿Cómo fue el proceso de diseño de la portada y de las imágenes que forman parte del libro? ¿Hubo un trabajo conjunto con los ilustradores?
—No, no hubo ningún trabajo con ilustradores, este libro tenía otra tapa totalmente distinta. Era blanca con el sello que aparece en la tapa española, y cuando estábamos a punto de entrar en imprenta descubrí Pinterest y, por pura curiosidad, me pasé todo un día mirando imágenes de ilustradores y de diseñadores y, de repente, di con una imagen que me hizo pensar: “Esta es la novela, alguien ha hecho la novela en imagen”. Entonces me comuniqué con la editora y le dije “tenemos que cambiarlo todo porque he encontrado la tapa de Un Hijo”. Ella no me creyó, pero cuando vio la imagen me dijo “tienes toda la razón, tenemos que cambiar el diseño del libro por completo”. No hubo un diseño para la novela, sino que yo encontré esta ilustración y la compramos. Las ilustraciones del interior fueron hechas por mí, se las entregué a la editorial y ellos encontraron a un niño de nueve años que las repitió. Eso fue básicamente lo que ocurrió.

—¿Qué dejó la escritura de “Un Hijo” en Alejandro Palomas y en los lectores que ya han llegado al mundo de Guille?
—Lo que ha dejado la escritura en mí han sido muchas cosas. Ha sido un proceso muy largo, porque Guille salió en 2015 y todavía estamos trabajando mucho con los diferentes formatos que genera la novela, con lo cual yo sigo conviviendo con Guille y con Un Secreto, que es su secuela. Y, como se trata de una trilogía, también estoy preparando la última novela. Es un proceso que, si bien es muy largo, también es muy bonito. Me ha dejado un contacto muy distinto conmigo mismo, un Alejandro más en paz, mucho más en paz con su emotividad. En los lectores ha dejado mucha emoción. Es una novela que te reconcilia con la vida, con la infancia, te abre muchas ventanas internas y te pone en contacto contigo mismo. Eso es lo bueno que tiene Guille, que te habla directo al plexo.

—“Un Hijo” acaba de publicarse en la Argentina, contanos cuáles son las expectativas que eso te despierta.
—Cuando la escribí tenía muy claro que uno de los públicos para los que era esta novela era el argentino y el uruguayo. Esa capacidad que tienen las lectoras y lectores argentinos de analizar las cosas y de preguntarse el porqué, y de buscar la inteligencia emocional en todo lo que se hace y se dice…  y la víscera. Soy muy visceral, soy muy emotivo y emocional y creo que el público argentino es así. Ya me pasó con Una Madre, que quien la ha leída en la Argentina quedó enamorado de Amalia y yo sabía que iba a pasar esto con Guille, que el recibimiento iba a ser como está siendo en Argentina. Porque no podía ser de otra manera. En España salió como una novela juvenil y yo nunca la escribí así. En el resto de los países del mundo se publica como una obra de adulto, excepto en Holanda y Turquía, pero yo insistí en que en Argentina tenía que publicarse en un sello adulto, porque es una novela para el adulto argentino y que seguramente la compartirá con el adolescente, con el niño. Es una novela para un público de 10 a 110 años, con lo cual creo que en un país como Argentina va a quedarse por mucho tiempo.  


Conocé más de Alejandro Palomas en la seguiente nota:

1 comentario

  1. Alejandro intentaré leer esta novela. Quería pregubtarre si se puede comprar por Amazon Kindle? Un abrazo enirme y te felicito por tu éxito en Sudamérica yo soy uruguaya y vivo en Galicia donde nació mi padre. Arteixo – Coruña. 🦋 🦋 🦋

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