
Literatura
Camila Sosa Villada, premio Sor María Inés de la Cruz 2020 por su novela “Las Malas”
La escritora Camila Sosa Villada fue reconocida con el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2020 por su novela “Las malas” por “la gran destreza narrativa, la originalidad del ambiente y la fuerza de los personajes que retrata”, según destacó el jurado, que también señaló que se trata de “un texto rudo y a la vez hermoso” y “este extraño equilibrio lo convierte en una obra sobresaliente, cargada de lirismo, rabia y redención”.
“‘Las malas’ es ficción y realidad trabajada en el molcajete del oficio y la inspiración”, agregó el jurado de esta edición integrado por Ana García Bergua y Ave Barrera, de México, y Daniel Centeno Maldonado, de Venezuela, quienes debieron elegir entre 67 candidaturas provenientes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Italia, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.
En diálogo con la agencia de noticias Télam, Camila Sosa Villada (La Falda, 1982) contó: “Con los premios no tengo espíritu competitivo porque como como buena travesti siempre me ha tocado perder pero cuando me los dan siempre me pongo contenta. Y me da mucha alegría también porque yo quiero mucho a México. Este año no se va a poder pero pienso que el año que viene me tienen que invitar así me desayuno unos buenos chilaquiles”.
Desde su publicación en 2019 por Tusquets “Las malas” -esa crónica mítica sobre la comunidad trans- fue cosechando reconocimientos y con mucha repercusión que se convirtió en una de las novelas más originales, con mayor calidad narrativa y con un número de ventas que la convirtió en todo un fenómeno literario, incentivado por un boca a boca que tuvo a las redes sociales como protagonistas.
“Con respecto a ‘Las malas’, lo cierto que yo las he dejado andar, no estoy pendiente de lo que sucede salvo para comunicar estas cosas, para contar premios o reediciones”, contó Sosa Villada, actriz y autora de “La novia de Sandro” y “El viaje inútil” sobre esa novela que la convirtió en una de las voces narrativas más originales de la literatura contemporánea y que será llevada al cine.
La escritora se enteró que había ganado el Sor Juana Inés de la Cruz el viernes pasado pero no podía decir nada hasta su anuncio oficial: “El viernes estaba aquí de post operatorio mientras un amigo me estaba haciendo de comer y me llaman desde México para que me conecte ¿Pero qué es esto? Cuando me conecto me dicen que gané el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, Ay: “Hombres necios que acusais a la mujer sin razón”.
El Premio Sor Juana Inés de la Cruz es un reconocimiento al trabajo literario de las mujeres que se otorga desde 1993 en el marco de la Feria del Libro de Guadalajara y que el año pasado premió a la argentina María Gainza, mientras que en ediciones anteriores distinguió a Perla Suez, Inés Fernández Moreno, Claudia Piñeiro, Sylvia Iparraguirre y Tununa Mercado.
Camila Sosa Villada recibirá el premio el miércoles 2 de diciembre a las 17 de México en una ceremonia virtual que será transmitida en la página web oficial http://fil.com.mx.

Literatura
Se celebra en la Argentina el Día del Lector

Cada 24 de agosto, Argentina conmemora el Día del Lector para recordar el nacimiento de Jorge Luis Borges. Esta fecha se convierte en una ocasión para pensar en la relación que existe entre la lectura, la creatividad y el desarrollo tecnológico. Borges, con su mundo de laberintos, espejos y bibliotecas sin fin, logró prever discusiones que hoy en día se presentan en el ámbito digital y en la inteligencia artificial.
Su obra, que parecía dialogar con lo eterno, se vuelve sorprendentemente actual en un tiempo donde el conocimiento circula a velocidades inéditas y donde las nuevas generaciones tienen acceso a una biblioteca universal que él mismo soñó en sus relatos.
La celebración de esta fecha en Argentina no solo consiste en honrar al autor, sino que también se amplía en iniciativas culturales que intentan conectar a los jóvenes con la lectura. Bibliotecas, centros culturales y organizaciones realizan eventos, talleres y premiaciones que fomentan el amor por los libros, al mismo tiempo que ofrecen nuevas maneras de vivir la literatura.
En ciertos lugares, las obras de Borges se fusionan con música, danza y creaciones hechas con inteligencia artificial, evidenciando que la tradición y la novedad no son enfoques contradictorios, sino que se complementan entre sí.
Internet y la inteligencia artificial, en lugar de suplantar la lectura, pueden servir como herramientas para que los jóvenes exploren nuevas maneras de crear e imaginar.
Reflexionar sobre Borges hoy en día es considerar un vínculo entre el pasado y el futuro. Sus historias nos sugieren que la creatividad es la auténtica fuerza que transforma, y que el verdadero conocimiento no se limita a acumular información, sino que se enriquece al interpretarla y darle significado. Para las nuevas generaciones, el reto es adaptarse a la rapidez de la tecnología sin sacrificar la profundidad que ofrece la lectura, reconociendo que estos dos aspectos pueden coexistir y complementarse mutuamente.
El Día del Lector, entonces, no es solo un homenaje a Borges, sino una invitación a mirar hacia adelante, ya que, en tiempos de cambios vertiginosos, recordar su legado es recordar que el verdadero poder está en la capacidad de imaginar y dialogar: la lectura y la tecnología, juntas, pueden abrir caminos hacia un futuro más humano, más creativo y más libre.
El saber no es un objetivo por sí solo, sino un recurso para ampliar la conciencia y edificar un mundo donde la creatividad continúe siendo el impulso de la historia.
Textos para escuchar
El origen de la risa – Andrea Viveca Sanz

Andrea Viveca Sanz lee su texto El origen de la risa
Una tarde de lluvia, de marea alta, de peces lejanos, de espuma furiosa y vientos helados la luna fue testigo de un acontecimiento especial. Ella guardó entre sus cráteres el secreto que mucho tiempo después revelaría.
Un pez pequeño, de color amarillo intenso, logró ingresar al mundo de una ostra y ambos disfrutaron de ese encuentro casual. Tan contenta estaba la ostra que sus valvas se abrieron deseosas de emitir palabras. Lo que no fueron palabras fueron gestos y entre esos gestos se gestó la risa que con los días fue tomando forma de perla, brillante y nacarada.
Desde entonces, acunada por las aguas y escondida entre las rocas, la risa habita en un grupo de ostras perlíferas.
Fue así que se convirtió en la gran sanadora de los mares. Las ostras abrían sus bocas para mostrar su presencia. Había que estar atentos para verla y tomarla.
Cierto día, la risa quiso salir del agua. Un hombre, primitivo y sereno, la tomó prestada y la guardó en su boca. Desde ese momento anda escondida en los dientes humanos buscando aflorar.
Cuando los labios se abren para dejarla salir ocurre el milagro. Otras bocas imitan el gesto y todas dejan salir a la risa que todo lo cura, que todo lo perdona, que es sabia, fresca y eterna.
La risa se esconde en nuestras almas, se duerme en nuestras bocas, se hermana con las palabras y los gestos y, si nosotros la dejamos, fluye como una luz que todo lo ilumina.
Historias Reflejadas
“Memoria”


Memoria
Poso mis manos en el hueco, en ese espacio vacío donde anida el silencio. Escucho, percibo el latido de las palabras que ahora pronuncio, las dejo ascender por los bordes de mis dedos. Atraviesan mi piel, que las absorbe lentamente, como si aún estuvieran vivas y necesitaran contar lo que el hueco calla.
Escribo con el pulso de mi sangre, recupero el lenguaje olvidado, el instante quieto en la trama. Recupero las palabras que me pertenecen. Huelo cada letra, me pierdo en la música que sostienen y vibro con ellas en el espacio vacío, en los restos, los huesos sobre los huesos donde habita el silencio.
Escucho y escribo, como si los hilos de la memoria se entrelazaran para sostener el latido de las palabras.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes libros que rescatan la memoria de nuestra historia: “El azul de las abejas”, de Laura Alcoba; “El fin de la historia”, de Liliana Heker; “Aparecida”, de Marta Dillon; y “Todos éramos hijos”, de María Rosa Lojo.






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