Literatura
“Constelación de nado”, de Mariana Furiasse, se llevó el Gran Premio Alija 2020-2021
Como cada año, la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil (Alija) distingue un conjunto de obras de distintos géneros que se publicaron el año anterior y en esta edición incluye la producción editorial de 2020 con la intención de recuperar aquellos libros que se vieron afectados por el impacto de la pandemia.
El jurado estuvo integrado por Sebastián Vargas, Elena Stapich, Lucía Mancilla Prieto, Claudia Stella y Deborah Telias, en representación de Alija, quienes seleccionaron las mejores publicaciones en literarias en categorías como bebés, álbum, cuento, institucional, colección, poesía, novela, novela histórica o teatro, entre muchos otros.
En la categoría Traducción se convocó la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes, en la que participaron Cecilia de la Vega, Vanesa Fusco, Mónica Herrero, Pablo Ingberg y Mariana Windingland.
El Gran Premio Alija de la producción 2020-2021 se lo llevó “Constelación de nado”, de Mariana Furiasse, publicado por el sello Norma, mientras que la labor editorial fue reconocida en la obra “Ecos de la lengua”, texto de María Teresa Andruetto e ilustraciones de El Esperpento, publicado por Ediciones de la Terraza. Además, se otorgó un premio “fuera de categoría” para “Manos de viento. Un viaje a Cueva de las manos”, con texto e Ilustraciones de Istvansch.
En Libros para bebés, la obra elegida fue “Los pájaros… no”, con texto e ilustraciones de Yael Frankel; en Cuento Infantil, las nominaciones recayeron para “Angie entre las cajas” de Sandra Comino y Guillermina Marino, mientras que en Cuento Juvenil la ganadora fue “Una versión de Dios”, con texto de Liliana Bodoc e ilustraciones de Ana Luisa Stok, publicado por el sello Guadal.
Otra categoría premiada fue Antología de cuentos y el premio se desdobló en dos obras. Por un lado, “Historias desde casa”, con relatos de Márgara Averbach, Andrea Braverman, Adriana Ballesteros, Franco Vaccarini, Alejandra Erbiti, Deivid, María Laura Dedé, Walter Martínez, Walter Poser y Martín Morón. Por la otra, “Tres huevos azules y otros cuentos salvajes”, con texto de Cristina Macjus e ilustraciones de María Elina Méndez.
El galardón de Poesía fue para “Aventuras de pájaro”, de Laura Forchetti y Alejandra Correa, y “Jardín del aire” de Laura Escudero Tobler y Tomás Olivos. Otro género de esta edición fue la novela infantil, cuyos libros ganadores también fueron dos: “Guardaespaldas de rinoceronte” de Liza Porcelli Piussi y “Peludo Normandus Ciboulette”.
La categoría de Novela Juvenil se la llevó Verónica Sukaczer por “Siempre nos estamos yendo”; la Novela Histórica, Mercedes Pérez Sabbi por “La grasita”. Hubo mención para “En zapatillas”, de Mónica Jurjevcic.
La obra “Una niña con un lápiz” de Federico Levín y Nico Lassalle recibió el reconocimiento de mejor Libro Album, en conjunto con “Vida del muerto”, con texto de David Wapner e ilustraciones de Matías Trillo. En Libro ilustrado, el galardón fue para “Justo antes de dormir” de Laura Wittner y Natalia Bruno, y para “El alumno nuevo” de Pablo de Santis y Cristian Turdera.
Estos son solo algunas de las categorías que formaron parte de esta edición de los Premios Alija (más información en www.alija.org.ar), la asociación que nuclea a escritores, escritoras, ilustradoras e ilustradores, narradoras y narradores orales, especialistas, editoras y editores, docentes, bibliotecarios y bibliotecarias, y a personas interesadas en el campo de la literatura infantil y juvenil. Es la misma Alija la que cada año también selecciona candidatos al Premio Hans Christian Andersen, considerado el Nobel de la LIJ.
Literatura
Cierra sus puertas al público la casa de García Márquez en México
La Casa de la Literatura, situada en el barrio Jardines del Pedregal, en Ciudad de México, donde el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años, cerró sus puertas al público por falta de recursos.
Así lo dio a conocer Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto, quien explicó que, aunque la familia proyectaba convertir en un museo en un futuro, el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, equivalentes a unos 73.000 pesos colombianos— no ha sido suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento del lugar, reportó el diario colombiano El Espectador.
En esa vivienda, ubicada en la calle Fuego 144, el escritor vivió junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta su muerte en 2014. Según señala la página oficial del gobierno de Ciudad de México, con la venta de objetos personales y memorabilia, en 2021 la casa fue transformada en centro literario en octubre de 2021.
Desde que nació el proyecto, uno de sus objetivos ha sido conservar intacto el último hogar del Nobel colombiano.
“La idea que ha unido a sus herederos es conservar esta última casa de García Márquez y de Mercedes tal y como la vivieron, dándole un nuevo giro para que la gente pueda visitarla, recorrerla y hacerse una idea del lugar donde todo eso sucedía”, se señala en la página oficial de la Casa de Literatura.
Mientras estuvo abierta, los visitantes pudieron conocer los muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos personales del escritor, así como el estudio ubicado al fondo del jardín. Allí se conservaba la mesa en la que García Márquez escribió obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Vivir para contarla”.
La casa fue también el lugar donde Gabo recibió, en 1982, la noticia de que había obtenido el Premio Nobel de Literatura.
La relación del autor con México fue estrecha. En su capital también escribió “Cien años de soledad” entre 1965 y 1967, cuando vivía en otra casa situada a unos quince minutos de la que fue su última residencia. La novela fue publicada en 1967 por la editorial argentina Sudamericana.
“No es, pues, una segunda patria, sino otra patria distinta que se me ha dado sin condiciones, y sin disputarle a la mía propia el amor y la fidelidad que le profeso, y la nostalgia con que me lo reclama sin tregua”, dijo el escritor durante un discurso del 22 de octubre de 1982 en México, al recibir la Orden del Águila Azteca.
Textos para escuchar
Arañas – Eduardo Galeano
Eduardo Galeano lee su texto Arañas
Pasito a paso, hilo tras hilo, el araño se acerca a la araña. Le ofrece música, convirtiendo la telaraña en arpa, y danza para ella, mientras poquito a poco va acariciando, hasta el desmayo, su cuerpo de terciopelo.
Entonces, antes de abrazarla con sus ocho brazos, el araño envuelve a la araña en la telaraña y la ata bien atada. Si no la ata, ella lo devora después del amor.
Al araño no le gusta nada esta costumbre de la araña, de modo que ama y huye antes de que la prisionera se despierte y exija el servicio completo de cama y comida.
¿Quién entiende al araño? Ha podido amar sin morir, se ha dado maña para cumplir esa hazaña, y ahora que está a salvo de su saña, extraña a la araña.
Historias Reflejadas
“Voces rescatadas”

Voces rescatadas
Somos un punto en la trama del universo. Un punto atrapado en las líneas del tiempo, enredado en sus hebras, simultáneas y eternas. El pasado se ovilla en el presente y arrastra a un futuro incierto, en el que llevaremos la esencia de lo que hemos sido.
El viento empuja verdades que ayudan a comprender los males que nos habitan. Una y otra vez, se atreve a conducirnos en el tren de la existencia.
Pasos callados, voces silenciadas, el llanto que expande las penas guardadas en la memoria, los cuerpos que, mutilados de recuerdos, viajan hacia otros mundos, más sutiles, en los que sobrevuelan los aromas que nos pertenecen, en los que es posible encontrase para regresar con las palabras olvidadas en la boca. Son esas palabras las que nos ayudan a salir de los repliegues, a deshacernos de las capas que nos protegieron de los fantasmas.
El eco repite una letanía interminable, la historia se repite, los hilos se cruzan y en la gran madeja del tiempo brilla el verbo capaz de liberar el silencio.
Somos un punto en la trama del universo y nuestra voz es capaz de desandar la historia para rescatar el recuerdo.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Tejo, juego de historias”, de Conrado Bocco; “Capsicum”, de Tavie Mariani; “Aroma de manzanillas”, de Susana Vaquero; y “Kamchatka”, de Marcelo Figueras.
Debes iniciar sesión para publicar un comentario. Acceso