
Literatura
El sentido de ser padre
Por Luis Carranza Torres (*)
La palabra padre tiene una etimología tan interesante y profunda como su significado. Viene del latín pater, habiendo designado al jefe de familia, pero también a un patrono, defensor o protector. De ahí se derivan también: patria, patricio, patrón, patronal, patrono, expatriarse, entre otros vocablos.
A su vez, la palabra latina proviene de otra indoeuropea que está presente en el griego pater, como en patriarca o patronímico.
Al igual que mater, no se trata de raíces sino de una de las pocas palabras indoeuropeas que los filólogos han podido reconstruir con razonable seguridad.
Varón que ha engendrado uno o más hijos, dice la primera acepción de padre en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia. Son quince en total, más una veintena de términos asociados como “padre de la patria”, “Santo Padre”, “Dios Padre”, entre otros.
Siempre pensé que, lejos de ser un simple vínculo, que padre y Patria compartan origen, no es algo menor. Ambos son, además de un lugar de permanencia, un sitio para desarrollar lo que somos.
Obviamente, hay muchas formas y modos de ser padre. Y, asimismo, hay padres y padres. Personas que enaltecen al término y otras que lo olvidan o ejercen desde la miserabilidad. Nada distinto a lo que pasa entre los humanos cuando se les da algún ascendiente sobre otras personas.
La paternidad es una relación masculina con hijas e hijos compleja en la que intervienen múltiples factores sociales y culturales, de la propia vida o del momento que toca vivir, que además se modifican a lo largo de la vida.
“El fruto no cae muy lejos del árbol”, expresa un dicho de la sabiduría popular. No es algo menor que la relación padre e hijo marca de un modo especial.
El médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav introdujo la idea del inconsciente colectivo, consistente en una capa más profunda del inconsciente compartida por toda la humanidad y que contiene los arquetipos, que son imágenes y temas universales que han existido en todas las culturas a lo largo de la historia.
Uno de tales arquetipos individuales, es el del padre. Para Jung el arquetipo del padre supone un principio de autoridad, una guía que con su ejemplo marca el camino a otros. Las características propias de este arquetipo son la disciplina, la responsabilidad, la fuerza de voluntad, la estabilidad, la autoridad y el sentido pragmático de la vida.
Jung destacaba, entre las varias funciones paternas, la de proteger al individuo del mundo externo, en compensación con la protección del mundo interno que brinda la madre, dedicando en su obra “Conflictos del alma infantil” todo un capítulo a la importancia del padre.
Nada más y nada menos. Con carácter universal, para más decir.
Aprendemos a ser padres siendo hijos, leí por allí. Muy cierto. La paternidad no es algo estático, ni de dirección única. Hay una dialéctica padre-hijo que la define. Somos, por tanto, padres en otros, pero influidos por cómo lo han sido con nosotros. Para adoptar o rechazar la actitud paternal del caso como parte de nuestro inventario.
Y si en algo de nuestra paternidad debemos prestar especial cuidado, es en lo que ya nos advirtió Jung: “Nada tiene una influencia psicológica más fuerte en su ambiente y especialmente en sus hijos que la vida no vivida de un padre”.
(*) Abogado y escritor – Especial para ContArte Cultura

Literatura
Octubre recibe la “Fiera del Libro” en el Ecoparque de CABA

La “Fiera del Libro”, festival que propone un espacio de encuentro en un entorno natural, con el fin de explorar y celebrar la bibliodiversidad que ofrece el ecosistema editorial argentino, se realizará del viernes 2 al domingo 4 de octubre, de 11 a 18, en el Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires, en Av. Santa Fe y Sarmiento.
100 librerías, editoriales y distribuidoras ofrecerán libros de narrativa, ensayos, crónicas, historia, infantiles y juveniles, novela gráfica e historietas, poesía, arte, música, académicos y técnicos, diseño y arquitectura, cocina, entre otros. La organización está a cargo de la Cámara Argentina del Libro (CAL) a través de su Comisión de Comercio Interior.
Participarán editoriales como Adriana Hidalgo, Akal, Ampersand, Arte a babor, Asunto impreso, AZ, Biblos, Bonum, Chirimbote, del Naranjo, Grupo Claridad, Colihue, Compañía Naviera Ilimitada, Corregidor, Dunken, Eterna Cadencia, Fiordo, Fondo de Cultura Económica, Futurock, Gerbera, Gog y Magog, Hotel de las Ideas, iamiqué, La brujita de papel, La Crujía, La Editorial Común, Limonero, Luminias, Marea, Niño Editor, Océano, Riderchail, Siglo XXI, Vestales, TantaAgua, Tren en movimiento y la distribuidora Waldhuter, entre otros expositores.
También estarán presentes las editoriales universitarias de Buenos Aires (Eudeba), de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), de Quilmes (UNQ) y de las Artes (UNA); el Grupo Universitario Argentino y la Librería Universitaria Argentina.
Según destaca el comunicado promocional del evento, “La ‘Fiera del Libro’ es un encuentro que propone disfrutar el amor por los libros en un entorno urbano y natural; para todos aquellos que alguna vez sintieron ese impulso irrefrenable de seguir leyendo un poco más, los que buscan saciar esa fiera hambrienta de nuevas aventuras que despierta cuando un libro los atrapa”.
Más información sobre la feria se encuentra en www.fieradellibro.com.ar o en Instagram https://www.instagram.com/fieralibroba/.
(Fuente: Mariana Hunt – Prensa)
Textos para escuchar
Introducción libro Lágrimas de un pájaro – Gabriel Rodríguez Molina

Gabriel Rodríguez Molina lee su poema introductorio del libro Lágrimas de un pájaro
La poesía ha muerto.
Muere al salir del cuerpo de quien la fecunda. Luego, sólo queda en la piel una herida, un rastro de que, alguna vez estuvo allí, alojada, entre la carne que sangra.
Hay quienes lloran su muerte ¿Cómo no llorar cuando ya toda la poesía se ha desprendido de nuestro cuerpo y nos ha abandonado?
El poeta se transforma en un cadáver que, inerte, camina sobre los espinillos para sentir que cada poema ha soportado el puñal del marchito tiempo. Su sangre se mezcla con la tierra.
La poesía ha muerto. Los poemas son esas simples flores que los devotos tiran hacia su fosa con el último suspiro de sus carnes, con el último desgarro de su garganta, con el último anhelo de puñal perfumado, con la desesperación del último adiós. Entonces, muere el poeta, sobre los tristes pétalos. Mueren las palabras en su garganta vacía.
Los pájaros lloran su muerte, jadean en alguna parte del mapa, sollozan.
Un labriego recoge sus lágrimas y redime su esclavitud.
Historias Reflejadas
“El otro lado del silencio”


El otro lado del silencio
Las palabras resbalan sobre la superficie de un silencio. Un hilo se suelta. Las voces sin voz, como un eco que raspa y lastima, repiten el lamento de una historia callada.
Por debajo, en la oscuridad, las raíces absorben el recuerdo de la tierra y rescatan los sonidos de la memoria.
Arriba el mundo se quiebra, la verdad asciende, crece, arde y se detiene en un detalle imperceptible, apenas un punto viscoso por donde el grito asoma y conmueve.
El tiempo se estira, elástico, dentro de las bocas que esconden las palabras. Los círculos se cierran, sin distancias. Lo inevitable sucede, las mentiras se alargan y resbalan sobre la superficie del miedo.
Las voces toman vida, emergen lentamente desde el fondo, se expanden como ondas y finalmente se manifestan en una historia que habla, a pesar del silencio.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia las siguientes novelas: “Trasfondo”, de Patricia Ratto; “Distancia de rescate”, de Samanta Schweblin; “Cadáver exquisito”, de Agustina Bazterrica; y “Tú eres para mí”, de José Niemetz.







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