Historias Reflejadas
“Una respuesta entre letras”
Una respuesta entre letras
Todo estaba hilado con palabras, sostenido por las letras que, inquietas, saltaban a uno y otro lado de la vida.
Algunas eran muy antiguas y sobre ellas podía escucharse el latido del tiempo, pero pocos podían oírlo.
Otras, recién nacidas, estaban provistas de alas y eran capaces de transportar los sueños más allá de lo visible, en oscuras cuevas donde lo imposible se hacía realidad.
Entre puntos y comas, muchas letras habían perdido el rumbo y andaban buscando el lugar que les pertenecía. Sin embargo, atraídas por la curiosidad, prefirieron adherirse a la rugosa textura de una pregunta.
Los muros de las certezas cayeron abatidos ante la impertinencia de las preguntas que dieron lugar a las dudas, enredadas en otras letras capaces de tejer nuevas palabras.
Entre las páginas de un libro las letras hacían un largo viaje para sostener una historia encerrada. Afuera, otras letras daban forma a lo cotidiano y se mezclaban dentro de otras palabras que abrían las puertas a un mundo de respuestas, en el que todavía faltaban muchas preguntas.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Son muchas preguntas y todas juntas”, de Adela Basch; “Hechizos y descubrimientos”, de Márgara Averbach; “Cuentos y Chinventos”, de Silvia Schujer; y “El viaje más largo del mundo”, de Gustavo Roldán.
Historias Reflejadas
“Alas”

Alas
Despiertan alas,
se mueven,
apenas,
en el mar de los deseos,
en el mapa
cruzan aguas
diversas,
profundas
se mojan las palabras,
los ojos
Es una buena idea,
las máscaras caen,
se ve lo que se ve,
hay rampas que acercan,
no existen diferencias,
todos cruzan,
todos vuelan
en el reino de los pájaros
donde nacen las alas.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Una buena idea”, de Beatriz Doumerc y Gabriel Barnes con ilustraciones de Cristian Bernardini; “Los mares de Valentín”, de Ana Méndez y O’Kif; “Milo y los pájaros”, de Liza Porcelli Piussi ilustrado por Ana Sanfelippo; y “Timidón, el rey de las máscaras”, de Pablo Médici.
Historias Reflejadas
“La muerte”

La muerte
Callan. El silencio resbala por las laderas de sus cuerpos, se hunde en ríos subterráneos.
A veces, flota.
Es un punto en la herida reseca, una pincelada muda. Voces que asoman sobre los dedos de la muerte.
Aprietan.
¿En qué lugares comienza la muerte?
¿Dónde es el principio?
Callan. Rumian palabras, las degluten. No hacen ruido las palabras, son burbujas insonoras, silencios sobre silencios en la sangre que brota, una pincelada roja. Una raya, en el fondo.
Barro.
Callan. Antes. En ese río que esconde los cuerpos. Se vuelven limo las verdades sumergidas.
Flotan. Después, una pincelada negra.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos literarios: “Papá querido”, de Cynthia Willa; “No es un río”, de Selva Almada; “Las primas”, de Aurora Venturini; y “Hacia la belleza”, de David Foenkinos.
Historias Reflejadas
“Sin lluvia”

Sin lluvia
Es una gota,
se alarga,
mueve sus brazos de tinta.
Se alarga la lágrima
al costado del ojo,
avanza sobre la gota que cuelga.
Corre la gota.
Corre la lágrima,
se unen.
Cambian de cara.
Cuelgan manchas que pintan el espacio.
Entre las pestañas
se deslizan lentamente.
Se estrellan contra la hoja,
otra vez.
Es una mancha el enojo,
y el miedo.
¿Cuál es la forma del enojo?
¿En qué manchas habitan los miedos?
Se balancean en el borde de la mirada.
Es otra mancha la tristeza.
¿De qué color es la pena?
Prenden y apagan
el miedo y la pena,
se refleja el enojo.
Son luces en un papel dibujado.
Parpadean.
Hay tormenta y no llueve.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Un papá intermitente”, de Magela Demarco, con ilustraciones de Caru Grossi; “Uno, dos, tres… ¡Juntos otra vez!, de Patricia Iglesias y Damián Zain; “¡Epa, ese miedo no es mío!, de Luciano Saracino y Alejandro O’Kif; y “Don enojo hace a su antojo”, de Mercedes Pérez Sabbi y Rodrigo Folgueira.
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