Literatura
Julio Cortazar, a 103 años de su nacimiento
Homenaje a Julio Cortázar
Percibir diamantes en donde hay gotas de rocío no es tarea sencilla. O tal vez sí. Es bastante común entre la gente catalogada de idiota realizar este tipo de percepciones, sin entrar en los detalles que llevan a esta categorización arbitraria y tendenciosa.
Sin embargo, quienes se ubican en el grupo de los llamados eruditos, cuyo nivel de sabiduría y conocimiento les permite opinar acerca de todo y de todos, serían incapaces de encontrar diamantes aun teniéndolos delante de sus propios ojos.
Tres gotas perfectamente ubicadas en la cara superior de una hoja de rosa, después de una tarde de lluvia son verdaderos diamantes a los ojos de un idiota o una idiota, ya que, en materia de idiotez, como en ninguna otra, no hay diferencias de sexo.
Es probable que quienes pertenecen a este grupo puedan reconocer el brillo de la luz en un amanecer y atraparla en un cuadro o quizás logren apreciar el movimiento de las palabras dentro de un libro y hasta sentir como se deslizan las notas musicales en el aire de un concierto. Sin dudas pueden oler las flores escondidas en un mural callejero, o tocar la tristeza de la naturaleza sangrante.
Ellos no podrían dar explicaciones técnicas que los eruditos vomitarían frente a sus caras sorprendidas.
Los idiotas no necesitan vomitar conejitos, ellos no. ¿Qué sale de un erudito cuando vomita un conejo? Un conejo podría transformarse en un excelente personaje de ficción o bien quedar atascado como una gran bola de pelos en la garganta de algún erudito. Y esa bola estaría constituida por todas las palabras y sentimientos que han quedado enroscados dentro de ellos, imposibilitados de salir. Entonces cada tanto el erudito necesita vomitar un conejo para liberarse de tanto peso, pero solo los idiotas pueden verlo.
Un idiota bien podría ser un cronopio y jamás buscaría fama. El erudito solo se reconocería al final de un juego, aunque jamás disfrutaría del mismo.
Si usted se siente idiota tome entre sus manos un papel, de ser posible blanco.
Luego con algún elemento de su agrado, sea éste lápiz, lapicera, acuarela, témpera o barniz, déjese llevar por su idiotez. Permita que su mente y por qué no su alma, guíen a su mano para convertir tres gotas de rocío en tres preciosos diamantes.
Andrea Viveca Sanz
Ciento tres años pasaron desde que naciera en Bélgica aquel argentino que terminaría sus días en Francia, tras dejar un legado incalculable a la literatura iberoamericana.
Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914 y él mismo supo entender sobre aquel día: “Mi nacimiento fue producto del turismo y la diplomacia”, en referencia a la asignación de su padre a la embajada de Argentina en Bélgica.
Vivió en Buenos Aires desde los cuatro años, y a lo largo de su vida fue maestro en varios pueblos del interior hasta graduarse en Letras.
Su primer libro de poemas, “Presencia”, lo publicó con el seudónimo Julio Denis, en 1938.
Fue en 1951 cuando regresó a Europa con una beca del gobierno francés, y se instaló en París, donde apaciguó sus necesidades económicas dedicándose a las traducciones.
Posteriormente consiguió trabajo en la Unesco, donde se desempeñó hasta jubilarse.
Visitó la Argentina por última vez en 1983, a un año de la muerte de quien fuera su esposa, Carol Dunlop, hecho que lo había llevado a la depresión.
Sin haber sido recibido por el flamante gobierno democrático, su llegada al país fue motivo de algarabía para gran parte de la sociedad y para la mayoría de sus colegas.
Murió el 12 de febrero de 1984 y sus restos fueron sepultados junto a su esposa, en el cementerio parisino de Montparnasse.
Su obra:
- 1938.- Presencia
- 1945.- La otra orilla
- 1951.- Bestiario
- 1956.- Final del juego
- 1959.- Las armas secretas
- 1960.- Los premios
- 1962.- Historias de cronopios y famas
- 1966.- Todos los fuegos el fuego
- 1968.- 62, modelo para armar
- 1963.- Rayuela
- 1967.- La vuelta al día en ochenta mundos
- 1968.- Último round
- 1971.- Pameos y meopas
- 1972.- Prosa del observatorio
- 1973.- Libro de Manuel
- 1974.- Octaedro
- 1975.- Silvalandia
- 1977.- Alguien que anda por ahí
- 1979.- Un tal Lucas
- 1980.- Queremos tanto a Glenda
- 1982.- Deshoras
- 1983.- Los autonautas de la cosmopista
- 1984.- Salvo el crepúsculo
- 1984.- Argentina, años de alambradas culturales
- 1986.- Divertimento (póstumo)
- 1986.- El examen (póstumo)
- 1996.- Imagen de John Keats (póstumo)
- 2009.- Papeles inesperados (póstumo)
A continuación, una entrevista completa que le realizaran a Julio Cortazar en el programa “A fondo” de la Televisión española:
Literatura
Presentaron la novela “El bramido del ciervo”, de Nacho Larrañaga
El escritor Nacho Larrañaga sostuvo que “algunas mujeres no nacen heroínas, sino que la historia las obliga a serlo”, al presentar “El bramido del ciervo”, una novela histórica que se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial y tiene como protagonista a Delia Anfossi, una mujer marcada por la persecución política y el exilio.

La obra transcurre en 1943 y sigue el recorrido de una joven que es arrancada de su vida cotidiana y obligada a sobrevivir en un escenario atravesado por la violencia. Desde la Resistencia Italiana hasta su llegada a América, la protagonista adopta nuevas identidades e intenta reconstruirse una y otra vez mientras carga con el peso de su pasado.
Según explicó el autor, la historia surgió a partir de una investigación sobre la figura de Anfossi, conocida como “la zorra” o “la carnicera de fascistas”, cuyo paradero permaneció durante años rodeado de misterio.
“Esta intrigante historia llegó a mí y sentí la necesidad de escribirla. La cabeza de Delia Anfossi tenía un precio muy alto, pero su paradero seguía siendo una incógnita”, señaló Larrañaga.
La novela propone un recorrido por algunos de los episodios más convulsionados del siglo XX y pone el foco en las consecuencias humanas de la guerra, el desarraigo y la necesidad de volver a empezar.
La nueva pieza histórica ficcionada ya tuvo su presentación oficial en la prestigiosa Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Auditorio Borges). Además, formó parte de la 50.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (Stand 1010 – Pabellón Verde de Editorial Galerna) y en Viedma, tierra natal del autor, en el Centro Municipal de la Cultura de Viedma.
El libro será presentado el próximo 4 de julio en la ciudad de La Plata, en una actividad con entrada libre y gratuita, en el marco del Ciclo Cultural de Mafrathi, calle 50 número 713, entre 9 y 10.
Textos para escuchar
“Dar paso al infinito” – Pablo Barroso
El escritor Pablo Barroso lee su poema Dar paso al infinito.
Dar paso al infinito
No es el desafío lo que define quiénes somos,
ni qué somos capaces de ser,
sino cómo afrontamos ese desafío.En la infinidad de los ciclos que nuestra vida tenga,
estará nuestra experiencia, nuestra manera.
Daremos forma a la derrota y festejaremos al éxito.
Porque en ese atravesar creceremos.Esa crisis o compromiso,
ese hasta luego, el ser bienvenido;
los besos no dados o los nuevos ángeles.
Son nuestro infinito, la infinidad de lo que somos.Para iniciar el fuego,
se necesita solo una chispa…
Podemos hacer arder las ruinas
o construir un camino entre ellas
para dar paso al infinito.
Para ser recordados.
Para ser libres.
Banda de sonido de fondo: Lone Harvest de Kevin MacLeod está sujeta a una licencia de Atribución 4.0 de Creative Commons. https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/
Fuente: http://incompetech.com/music/royalty-free/index.html?isrc=USUAN1100409
Artista: http://incompetech.com/
Historias Reflejadas
“La canción escondida”

La canción escondida
El paisaje se había quedado mudo, las voces escondidas en sus bolsillos de pasto y de árbol, de nubes y de viento, esperaban la lluvia. Una canción flotaba en el aire, era el rumor de una melodía antigua, como un murmullo que empujaba su música de atrás para adelante, hacia el lugar exacto donde termina el silencio quieto y se expanden los sueños.
En la oscuridad, justo donde el camino atravesaba los espacios vacíos, podían descubrirse sonidos imperceptibles, que rodaban lentos sobre las hojas, ascendían entre las alas de los pájaros, flojos, y se perdían como un eco para hacerse parte de la lluvia. Más adelante, se convertían en arroyo rumoroso en cuyas aguas se guardaba la música del paisaje.
Debajo y detrás del silencio, siempre era posible atrapar una canción escondida para convertirla en leyenda y liberarla.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Estampida”, de Márgara Averbach; “Espanta y Pájaros”, del libro “Reyes y pájaros” de Liliana Bodoc; “La lluvia sobre el mundo”, del libro “La lluvia sobre el mundo, cuentos y leyendas” versión de Irma Verolín; “¿Dónde está el don de la música?”, del libro “De luces y sirenas, de embrujos y quenas” de Adela Basch y Alejandra Erbiti.
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