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Literatura

La ciudad de Buenos Aires realizará la “Bienal de Historieta 2026”

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La Ciudad de Buenos Aires organiza la “Bienal de Historieta de Buenos Aires 2026”, un acontecimiento cultural de proyección internacional que se llevará a cabo del 18 al 22 de marzo.

La Bienal reunirá al público con autores, editores y productores nacionales e internacionales. Se trata de un espacio de encuentro y formación en torno a uno de los lenguajes culturales con mayor tradición y proyección en CABA.

La “Bienal de Historieta de Buenos Aires” nace con el objetivo de poner en valor la historia y el presente del género y, al mismo tiempo, fortalecer su desarrollo como campo creativo y sector de la industria cultural. El padrinazgo de esta primera edición estará a cargo de José Muñoz, uno de los máximos referentes de la historieta a nivel mundial, cuya trayectoria y reconocimiento internacional otorgan al evento una relevancia especial.

José Muñoz en la presentación de la Bienal

La dirección artística será de Martín Ramón, editor y referente del sector, cuya mirada refuerza el perfil del encuentro como espacio de diálogo entre creación artística, edición y profesionalización.

La presentación de la Bienal se realizó en la Casa de la Cultura porteña y fue encabezada por la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes, y la subsecretaria de Gestión Cultural, Alejandra Cuevas.

“Las revistas y la historieta construyeron en Buenos Aires una tradición cultural conocida en todo el mundo, popular y sofisticada, profundamente humana. Buenos Aires es una ciudad contada e imaginada por la historieta argentina. Esta Bienal nace como una decisión cultural de la Ciudad que reconoce ese legado y le da el espacio que merece. Contar con José Muñoz como padrino de esta primera edición es un honor y una referencia fundamental para la historieta argentina y mundial. Un espacio de diálogo entre autores, lectores, editores y nuevas generaciones, que celebra la creatividad, la identidad y la construcción de comunidad”, destacó Ricardes durante el acto.

Como anticipo de la programación, y en el marco de “Cultura de Verano”, se realizarán actividades abiertas que adelantan el espíritu de la Bienal:

Clase de historieta

5 mesas amplias para 10 dibujantes de historieta en formación con 5 dibujantes/guionistas profesionales rotando de forma que haya siempre un profesional por mesa, media hora por mesa.

  • Duración: tres horas, descanso en el intermedio de media hora.
  • Posibles docentes: Salvador Sanz, Christian Montenegro, Powerpola, Diego Agrimbau, Dolores Alcatena, Max Fiumara, Pedro Mancini, María Luque, Manu Loza.
  • Lugar: Segundo subsuelo de la Casa del Cultura.
  • Fecha: Segunda quincena de febrero.

Tríptico para dibujo de Historieta en vivo

En Casa de la Cultura, Teatro 25 de Mayo y Planetario, páginas de 1,30 x 0,90 m realizadas por tres dibujantes en simultáneo.

  • Tres activaciones de dibujo de historietas con temáticas relacionadas con el edificio del diario adaptadas a las locaciones.
  • Planetario. Ciencia ficción, llegada del hombre a la luna anunciada por la sirena del diario.
  • Casa de la Cultura. Historietas que incluyan diferentes piezas del edificio, farola Palas Atenea, telégrafo, tubos neumáticos, sirena, Salón Dorado, ascensores, etc.
  • Teatro 25 de Mayo. Visitantes ilustres como Giacomo Puccini y Jorge Luis Borges.
  • Fechas: Última semana de febrero

Seminario de presentación de portfolios y proyectos de historieta

Para presentar a editoriales y productoras con Paula Boffo y Jules Mamone. Destinado a historietistas con proyectos terminados o en desarrollo.

  • Duración: tres horas, descanso en el intermedio de media hora.
  • Lugar: Salón Dorado.
  • Fecha: Primera semana de marzo.

(Fuente: Ministerio de Cultura de la Ciudad)

Textos para escuchar

Bicho Taladro – María Insúa

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La escritora María Insúa lee el Capítulo 4 de su novela Bicho taladro.


Bicho Taladro (Cap. 4)

Mi vecina, a la que conozco por Lali, le grita al hijo, “sos un tarado”. Él quiere explicarle algo pero no llego a escuchar. Ella refuerza el grito y agrega otra sentencia: “¡boludo de mierda!” Me siento abajo del jacarandá. De noche las flores de este árbol parecen grises, como de plata sin lustrar. Prendo un cigarrillo y espero. Por ahora nadie grita. Tiro la cabeza para atrás sacando el humo y aparece el cielo.

Me quedo así. Pienso en Ricardo, que no tuvo hijos. Hubiera sido un buen padre para este chico. Lo conocí en uno de los encuentros de revinculación deI pabellón de psiquiatría. Él también era paciente. Coincidimos en la mesa donde estaba la comida. Me dijo, soy Ricardo. Y me contó de sus perros. A Ricardo los perros le hablaban incluso mientras dormía. Él se dormía de costado, un perro contra su pecho y otro en la espalda. Le decían cosas, él les miraba los ojos para no sentirse un loco. El tipo tenía una conexión paranormal con ellos. Le hubiera regalado un perro al hijo de mi vecina. Pero no cualquiera, sino uno elegido especialmente. En noches como esta, cuando los sacaba a pasear, llevaba la plata que escondía en el tubo del diploma de combatiente de Malvinas. Decía que prefería pagar el rescate de antemano por si se los querían secuestrar.

Pienso que a mamá le hubiera gustado tener un perro. Ayer le pusieron ese asqueroso respirador. De la casa de la vecina llegan ruidos de cubiertos, sillas que se corren.

Ricardo se reía con la boca y el pecho abiertos. Le llamaban la atención las casualidades. Llegó a faltar un mes a las reuniones. Primero le prohibieron el café, un tiempo después, el mate, y así. No contestó más los mensajes.

Vibra el celular. Una de mis hermanas pregunta, “¿cómo anda mamá?” Le contesto, “para la mierda. Besos”. Sería mejor comunicarse a través de otros lenguajes, como Ricardo con los perros. O el de la danza, que es anterior a la lengua hablada; empieza en el útero de la madre.

Se danza en el líquido amniótico con la guía del único ritmo posible, los latidos del corazón. Sin conciencia. El movimiento verdadero; después vendrá el falso cuando damos nuestro primer paso erguidas, tropezamos, titubeamos, perdemos la comunicación perfecta del primer momento.

Me pregunto si mi vecina, Lali, habrá sentido al chico danzar.


María Insúa

Nació en la ciudad de Buenos Aires en la que vive actualmente.

Es Magíster en Enseñanza de la Lengua y la Literatura; Licenciada en Ciencias de la Educación  con especialidad en Lengua y Literatura. Es docente investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

En 2016 publicó el cuento “Eliseo”, en una plaquette del sello Paisanita Editora; en 2018 participó en el libro “Martes verde”, compilación de poemas de poetas por el derecho al aborto legal, edición a cargo de seis editoriales; también en 2018 participó del libro “La visita”, proyecto sobre canciones de Loreena Mac Kennitt, edición a cargo de Garmán Weissi y Alejandro Parrilla.

En abril de 2019 el sello Paisanita Editora, de la ciudad de Buenos Aires,  publicó su novela “Bicho taladro”. En junio de ese mismo año, su poema “Una piba” fue seleccionado por la convocatoria del colectivo feminista Somos Centelleantes y publicado en la antología “La rebelión de las lombrices”. También, con el poema “Regalo” participó del libro, “Es tiempo de soltar la lengua”, editado por El colectivo.

En 2020 su cuento, “Cuidado intensivo”, formó parte de la Antología 2020 de Paisanita Editora. En diciembre de ese mismo año su cuento, “Perón es una pasta que se jala”, estuvo entre los ganadores del concurso, Derivas Urbanas organizado por el Festival de narrativas de Bahía Blanca. Coordina talleres de lectura y escritura creativa, así como clínica de obra.

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Historias Reflejadas

“Desiertos”

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Desiertos

Había que cruzar el desierto, avanzar sobre los escombros que presionaban sus cuerpos fragmentados. Era tiempo de partir, de atravesar las fronteras donde se escondían los fantasmas.

Anduvieron con el ritmo del paisaje, respiraron con él, el aire sobre el aire que escapaba de sus bocas, las pieles fusionadas con las pieles, el grito en el grito y el canto en las alas, como si la queja pudiera borrarse para resistir, para que la espera se volviera nada en aquella partida.

Caminaron otras vidas, los ojos leyendo el territorio de las palabras. Y las palabras quietas en las piedras, necesitadas de expresarse.

La vida rodaba, una sucesión de memorias efímeras, como repliegues de humo en las fisuras del tiempo, las lenguas enredadas en voces ausentes.

Y por dentro, en ese espacio seco donde nadie podía llegar, un desierto sin fronteras.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia los siguientes libros: “Las Galván”, de Facundo Gómez Romero; “Las aventuras de China Iron”, de Gabriela Cabezón Cámara; “Enterrados”, de Miguel Vitagliano; y “Correrías de un infiel”, de Osvaldo Baigorria.

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Literatura

“Cabrón”, la nueva novela de Reynaldo Sietecase

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El escritor y periodista rosarino Reynaldo Sietecase publicó “Cabrón” (Alfaguara), una novela de tono autobiográfico en la que emprende la reconstrucción afectiva y crítica de la figura de su padre, muchos años después de su muerte. El libro se presenta como una indagación íntima que, a partir de recuerdos y objetos heredados, explora los pliegues de una relación compleja y las marcas que esa historia dejó en el autor.

“Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde solo existe una herida”, afirma el narrador en uno de los pasajes que condensan el espíritu de la obra. A partir de esa premisa, la novela avanza como una arqueología familiar en la que conviven la evocación amorosa y la revisión crítica.

Heredero de un nombre, de ciertos gestos y de objetos cargados de simbolismo —unos anteojos, un reloj de ajedrez, libros y discos compartidos—, el hijo intenta responder una pregunta central: quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y autoritario. En ese recorrido, la narración desentraña no solo la identidad del padre sino también la propia, al interrogar cuánto de aquello que se rechaza permanece, de algún modo, en uno mismo.

La obra también se inscribe en una dimensión colectiva. Según el autor, se trata de un libro “sobre una época, sobre una familia, sobre el país”, en el que la memoria individual dialoga con el contexto histórico y social. Así, la reconstrucción íntima se proyecta hacia una reflexión más amplia sobre las herencias simbólicas y emocionales.

Nacido en Rosario en 1961, Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó novelas como “Un crimen argentino”, “A cuántos hay que matar”, “No pidas nada” y “La Rey”, además de libros de cuentos, poesía y crónicas. Con “Cabrón”, suma a su trayectoria una obra que, según sus propias palabras, es “quizás la más íntima y entrañable” de su producción literaria.

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