La escritora cordobesa Beatriz Grinberg presenta “Aquellos días en Varsovia”, su nueva obra

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Edición: Walter Omar Buffarini //

En las entrañas de cada pueblo conviven las historias que forman parte de su memoria. Los trozos del pasado permanecen vivos en el interior de cada uno de sus habitantes para convertirse en parte de su geografía, en el lugar exacto donde es posible dejar impresa su verdadera huella.

En un viaje hacia los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Beatriz Grinberg logra regresar con esos fragmentos del pasado para narrar, desde la ficción, una de las tantas historias de vida que aún habitan en las voces y las almas de los descendientes de aquella época sombría, donde muchas veces fue posible el amor y la solidaridad por encima del odio.

En diálogo con ConArte Cultura, la escritora cuenta de qué manera nació en su imaginación “Aquellos días en Varsovia”, su última novela, que presenta este martes en la ciudad de Córdoba.

—Como punto de partida, si pudieras elegir un paisaje que represente el momento en el que “Aquellos días en Varsovia” se despertó en tu interior, ¿cuál sería y por qué?
—El primer paisaje que acude a mi mente es cuando visite Varsovia y recorrí sus calles con historia. Los pueblos tienen memoria, como las personas que los habitan, esas historias dejan sus huellas y quien transita los lugares comunes, aún en una ciudad que hoy se pretende moderna y pujante, se encuentra con el resabio que deja una ocupación forzada: los nazis primero y los soviéticos después. Me inspiré en la lucha armada que el pueblo polaco llevó adelante para su liberación.

—¿Cómo te decidiste por el título de la obra?
—No fue fácil. Estaba entre otros títulos, decidí por Aquellos días en Varsovia porque en lo personal me pasaron cosas mientras recorría sus calles y su historia. Lo que construí en su trama no sucedió en días cualquieras, fue en Aquellos días, en los que los personajes se internaron en las profundidades de los claros-oscuros de la condición humana. Aún en ese escenario sombrío, se pudo revelar el valor de la resistencia por sobre la barbarie, la solidaridad, el amor y la entrega.

—¿En qué página de la historia mundial se ubica temporalmente esta novela?
—Durante la Segunda Guerra Mundial en la Polonia histórica y en las décadas del ’60 y ’70 en la Argentina.

—¿Sobre qué geografías se desplazan tus personajes para vivir su propia historia?
—En la trama de la historia mis personajes se desplazan desde Varsovia, Lomna, una aldea al Oeste de Cracovia, camino a Los Cárpatos, Berisso, en la provincia de Buenos Aires, y Buenos Aires Capital.

—Contanos acerca de los protagonistas, ¿quiénes son y qué los caracteriza?
—De manera continua, fantasía y realidad se mezclan en el alma de Eliana Segal, la protagonista, que, aun sintiéndose libre en el viento latinoamericano, añora como sus padres adoptivos, su tierra natal, en una mirada que imprime sobre la imagen del Río de la Plata el Vístula de su infancia. Eliana era una joven judía que vivía en un barrio de Varsovia, observaba los rituales religiosos con su familia y que obligada a trasladarse al gueto cambió su destino. Una muchacha sensible, que escribía para no odiar y guardaba el registro de lo que vivía y sentía en mugrosos papeles que cuidaba celosamente. Eryk, un disidente polaco, insurgente, idealista y rebelde, criado en el orfanato de los niños polacos pobres del maestro Janusz Korczak, soñaba con una Polonia libre y luchaba por ella. Trabajaba en una granja en la aldea de Swider y repartía los productos entre la gente rica de Varsovia. Así conoce a Eliana.

—¿Existe alguna relación entre estos personajes y los de tus novelas anteriores?
—No, no tienen relación alguna. El recorrido a través del tiempo y el espacio, entre Varsovia, Berisso y Buenos Aires, incorpora una galería de entrañables personajes, ficcionales e históricos, en cuyas voces resuenan los ecos de una memoria personal y social. En la historia real están Jan, Antonina Zabisnki, los directores del Zoológico de Varsovia, y la monja de Swider Gertruda Stnislawa Marciniak y sindicalistas, militares y otros personajes reales que marcaron un hito en la Historia Argentina y latinoamericana de los años 60-70.

—¿Cuál es la temática principal que recorre “Aquellos días en Varsovia”?
Aquellos días en Varsovia se centra en la historia de amor que surge entre Eliana, la joven judía, y Eryk, el disidente polaco, en el escenario de la Segunda Guerra Mundial. La pasión deslumbrante de esa experiencia sentimental, atravesada por sentimientos contradictorios de vergüenza, ilusión, desesperanza y ensueño, queda grabada de forma indeleble en la subjetividad de la protagonista. El autoritarismo, la represión, el sufrimiento y la degradación física y moral dejan al descubierto las emociones más profundas, representadas a través de una amplia galería de personajes ficcionales e históricos.

—Para finalizar, unas palabras para invitar a tus lectores a caminar con vos las páginas de tu nueva novela.
—Es un homenaje al poder del primer amor, la fuerza de la memoria, la resistencia del espíritu humano. Mis personajes son resilientes. Aprendí de ellos.


Conocé más de Beatriz Grinberg en la siguiente entrevista:

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