Literatura
Martín Caparrós, Premio Ortega y Gasset de Periodismo por su trayectoria
El periodista y escritor argentino Martín Caparrós fue uno de los galardonados de la 40º edición de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo, que reconoce los mejores trabajos publicados originalmente en español el año anterior, junto a la salvadoreña Julia Gavarrete y los españoles Xavier Aldekoa y Santi Palacios, de los medios El Faro, La Vanguardia y 5W respectivamente.
Autor de libros de crónica narrativa emblemáticos como “Larga distancia” (1992), que cambió el modo de pensar las relaciones entre periodismo y literatura, y “La volundad” (2006), retrato profundo de los jóvenes revolucionarios de los 70 coproducido con Eduardo Anguita, Caparrós fue distinguido con el premio a la trayectoria por un jurado que lo reconoció como un “periodista total” y “uno de los mayores exponentes de la mejor crónica latinoamericana”.
En casi cinco décadas de trayectoria, este autor nacido en Buenos Aires el 29 de mayo de 1957 trabajó en radio, televisión y prensa escrita, publicando crónicas, reportajes y ficciones en medios como Clarín, The New York Times, Internazionale y El País.
Creado en 1984 en memoria del filósofo José Ortega y Gasset, este premio resalta la defensa de las libertades, la independencia, el rigor y la honestidad como virtudes esenciales del periodismo, con dotaciones de 15.000 euros para cada ganador.
El jurado este año estuvo integrado por las escritoras y periodistas Lucía Lijtmaer, Elvira Lindo, Isabel Calderón, Pepa Bueno, directora de El País; Luis Gómez y Pedro Zuazua, también con cargos directivos en ese diario; el biólogo Miguel Delibes de Castro y la defensora del lector Soledad Alcaide, informaron los organizadores a la prensa internacional.
El premio Ortega y Gasset en la categoría de mejor historia periodística recayó sobre Julia Gavarrete por su entrevista a una familia que huye de El Salvador ante el temor a que algunos de sus miembros fueran condenados por un delito del que ya habían sido absueltos, publicada en El faro, “un medio valiente, que hace un periodismo excelente en un entorno muy difícil”, destacó el jurado.
En la categoría de mejor cobertura multimedia el premio fue para Xavier Aldekoa por la producción multimedia “Río Congo”, publicada en La Vanguardia y construida con reportajes hechos a lo largo de los 4.700 kilómetros que van del nacimiento de ese río, en el interior de África, hasta su desembocadura en el océano Atlántico, pasando por cuatro países -Zambia, República Democrática del Congo, República del Congo y Angola- y dando cuenta de la historia, idiosincracia y tensiones en ese continente.
“Cada pieza es en sí misma un contenido periodístico de valor y en su conjunto forman un relato de viajes transversal en el que se abordan temas tan diversos como el medio ambiente o la desigualdad”, se lee en el fallo.
En tanto que el premio a la mejor fotografía fue para Santi Palacios, por una imagen publicada por la revista 5W que muestra los cadáveres de algunos de los más de 400 civiles asesinados en la ciudad ucraniana de Bucha en abril último en el marco de la invación rusa, diseminados en una autopista.
La instantánea “captura el horror de lo cotidiano en medio de una guerra y transmite la desolación y crudeza de la contienda. Evidencia, además, la soledad que rodea a la muerte. Tiene numerosos detalles que aportan información sobre lo sucedido en Bucha. Es una gran foto que tiene un elevado componente informativo”, dijo el jurado.
Textos para escuchar
Una lluvia de pájaros – Gustavo Roldán por Laura Roldán Devetach
Laura Roldán Devetach lee el cuento Una lluvia de pájaros, de Gustavo Roldán.
Un pájaro puede volar muy alto. Dos pájaros pueden enamorarse. Pueden hacer un nido para poner tres huevitos blancos que cuidarán todos los días, de donde saldrán tres pichones que crecerán y crecerán. Que aprenderán a volar y recorrerán distancias y conocerán miles de pájaros. Y cada uno volará muy alto, casi hasta la esquina del sol, y se encontrará con una pajarita y volarán juntos. Porque dos pájaros pueden enamorarse para hacer una lluvia de pájaros.
Historias Reflejadas
“Sueños de papel”

Sueños de papel
Doblo un papel,
recorro con mis dedos la diagonal del miedo,
es un avión
está oscuro,
y espero.
Cuento las estrellas,
guardo el mundo en mi mundo,
lo escondo en la luna,
en las nubes sobre la luna,
en las olas que forman las nubes,
hay agua en las nubes,
y ovejas,
hay un mar que hace olas dentro mío,
flota un barco de papel,
flota el sueño que sueño,
como una brújula, marca el camino.
No hay miedos.
Es un hada misteriosa,
una tía con besos,
de esos que se guardan en las manos,
en el papel que doblo,
en la diagonal sin miedo.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Un no sé qué”, de Enrique Rafael Socas con ilustraciones de Mariano Martín; “Un mar para Emilia”, de Liliana Bodoc con ilustraciones de Vicky Malamud; “Hadas disparatadas”, de Sergio Zadunaisky y Eugenia Nobati; “Soy valiente”, de Mariana Etcheto Mézière.
Literatura
Cinco libros para entender el horror de la última dictadura cívico militar
A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), la memoria vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Aquel quiebre institucional inauguró uno de los períodos más oscuros de la historia del país: un sistema de represión ilegal basado en secuestros, desapariciones, torturas, robos de bebés, censura, persecución y terror, cuyas consecuencias aún atraviesan a la sociedad.
En ese marco, la literatura —en sus múltiples formas— se convirtió en una herramienta clave para reconstruir lo ocurrido, interrogar responsabilidades y dar cuenta de las marcas que dejó el horror. Desde la investigación periodística hasta la novela, distintos libros permiten revisitar esos años y pensar cómo se narran hoy.

Entre los trabajos fundamentales se encuentra Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue). La obra reconstruye el rol de los medios durante la dictadura a partir de cientos de tapas y citas, y plantea un debate aún vigente sobre complicidades, silencios y responsabilidades del periodismo.

Desde otra perspectiva, Rock y dictadura, de Sergio Pujol (Editorial Planeta), explora cómo el rock nacional funcionó como espacio de resistencia cultural. Figuras como Charly García, León Gieco y Luis Alberto Spinetta aparecen como protagonistas de una escena que, aun bajo vigilancia, sostuvo formas de disenso y expresión.

En clave testimonial, Herederos del silencio, de Gabriela Cerruti propone una reflexión incómoda sobre la “generación del medio”: aquellos que crecieron durante el régimen sin ser víctimas directas ni perpetradores. El libro se plantea como un mea culpa colectivo que interroga cuánto sabía la sociedad y qué grado de complicidad o indiferencia hizo posible el terror.

La no ficción también encuentra en Un crimen argentino, de Reynaldo Sietecase, una forma de narrar el clima de época. A partir de un caso policial ocurrido en 1980, el autor muestra cómo la lógica del terrorismo de Estado permeaba incluso los delitos comunes, replicando métodos y amparándose en la impunidad.

Por último, la no ficción aporta una dimensión íntima y conmovedora con La casa de los conejos, de Laura Alcoba. La novela reconstruye la experiencia de una niña en la clandestinidad, ofreciendo una mirada sensible sobre el miedo, la persecución y la pérdida desde la infancia.__IP__
A medio siglo del golpe, estos libros confirman que la memoria no es sólo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el “Nunca Más”.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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