Literatura
Se conocieron las novelas finalistas del Premio Fundación Medifé Filba
Los organizadores del Premio Fundación Medifé Filba difundieron la “lista larga” de novelas que compiten por el galardón este año, que distingue a lo más destacado de la literatura argentina.
El premio se entregará una vez más con el fin de “estimular la lectura” y darle “una segunda oportunidad a esos libros que salieron durante 2023 y que ya no están en la mesa de novedades de las librerías”.
Según confirmaron los organizadores en un comunicado, en esta oportunidad se recibieron más de 250 títulos entre las postulaciones, que provienen de 146 editoriales y de 10 provincias. “Esta lista de 10 obras es una brújula que orienta la lectura en el enorme universo de la industria editorial local, seleccionando novelas que se destacan por tonos, tramas y estilos”, informaron.
En noviembre se anunciará la novela ganadora que será definida por el jurado –María Moreno y María Sonia Cristoff y el escritor Daniel Link-, y recibirá un premio de 3.500.000 pesos.
Las finalistas
- Amor se fue, de Carlos Chernov (Interzona Editora).
- El amor es un monstruo de Dios, de Luciana De Luca (Tusquets Editores)
- El diablo Arguedas, de Betina Keizman (Editorial Entropía)
- El mamífero que ríe, de Gustavo Ferreyra (Ediciones Godot)
- La audición, de Abel Gilbert (Editorial Golosina)
- La reina del baile, de Camila Fabbri (Editorial Anagrama)
- Las niñas del naranjel, de Gabriela Cabezón Cámara (Literatura Penguin Random House)
- Lenguas vivas, de Luis Sagasti (Eterna Cadencia Editora)
- Ukiyo, de Martín Sancia Kawamichi (Editorial También el caracol)
- Viaje a las cosas, de Miguel Vitagliano (Edhasa Editorial).
Historias Reflejadas
“El misterio de la noche”

El misterio de la noche
La noche descendía por una escalera invisible, los ojos balanceándose en el borde del sueño. Abajo, al otro lado del día, flotaba el mundo de adentro.
El extraño murmullo ascendía por el hueco de una grieta, como una voz conocida, como el viento de un cuento que despeinada las sábanas para soltar un secreto.
En la cama, justo detrás del sueño, unas ovejas curiosas saltaron para invitar al viaje. Tras ellas, varias hadas provistas de alas transparentes, subieron y bajaron por las páginas de la noche y acompañaron la llegada de unos hombrecitos sin nombre. Éstos, decididos, atravesaron las escaleras de un libro que no podía dormirse. El sueño llegó despacio, tanto que se pegó a la mañana, los ojos bien abiertos sobre la línea del día, un balanceo aquí y allá.
Y la noche, como si fuera parte de la misma página, volvía a vibrar sobre las pestañas. Otra vez…
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Lorenzo y la escalera misteriosa”, de Irene Goldfeder con ilustraciones de Fernanda Bragone; “Recíproco”, del libro “Mentiras y moretones”, de Pablo Bernasconi; “Cuando no llega la noche”, de Poly Bernatene; y “La oveja imaginaria o viaje en poesía de la noche al día”, de Beatriz Actis con ilustraciones de Sonia Basch.
Textos para escuchar
El Atajo – Adolfo Bioy Casares
El atajo de Adolfo Bioy Casares, leído por Osvaldo Bazán
Literatura
Una revista llamada Intervalo
Por Luis Carranza Torres (*)
La revista Intervalo, fue una publicación argentina de la Editorial Columba. Su primer número apareció el viernes 13 de abril de 1945. El material de su primera época fueron adaptaciones de obras literarias realizadas por dibujantes como Hugo D’Adderio, Arturo y Jorge Pérez del Castillo o Enrique Rapela.
Es considerada por ello como una precursora del concepto de “novela gráfica” en el contexto rioplatense, que elevó tanto el renombre de la revista como la percepción de la historieta como vehículo narrativo.
Su último número, el 1137, se publicó en julio de 1967, pero continuó imprimiéndose en la forma de álbumes y anuarios, algo que ya venía ocurriendo desde 1953 y que continuó hasta el año 2000.
Se trató de un fenómeno editorial de gran relevancia para el género de la historieta, muchas veces subestimado por la crítica, en razón de su enfoque dirigido al romance y al público femenino.
Esto causó una gran revolución en su momento al centrar sus historias en la historieta romántica y sentimental, melodramas orientados principalmente al público femenino. Esto la llevó a conectar con millones de lectoras, creando un nicho de mercado masivo y rentable para la historieta que nunca antes se había explotado en tal forma.
Claro que, como dice Armando S. Fernández, guionista de la revista en ocasiones, los lectores no solo eran mujeres pues se trataba de lo romántico que resultaba un “tema tan caro de muchísimas lectoras y no pocos (aunque sean renuentes a confesarlo) lectores varones. Y eso es tan cierto, porque el amor y el romance son tan importantes como la aventura en la cual está inmersa la propia vida en que vivimos.”
No solo la temática ni la mayoría de sus lectores eran femeninos. En dicha publicación hizo acto de aparición en 1956 la serie “Beatriz Montalvan”, a nuestro entender el primer personaje femenino titular de una historieta argentina.
Historias dentro de un original entrecruce femenino de géneros entre el policial y el de misterio, que centraba sus tramas en Beatriz Montalván, una heroína de factura desconocida para la época que era una detective aficionada que resuelve distintos casos policiales y de misterio.
El guion era de Roberto Valenti, autor del “El León de Francia” y muy popular por la época como autor de radioteatros, correspondiendo los dibujos al italiano Jorge Letteri.
Fue el inicial precedente que luego daría otros personajes emblemáticos de la historieta de romance-aventuras-policial como Helena, que hemos tratado en Más que una heroína de historieta, o Grace Henrischen (de quien hablamos en Una espía elegante y peligrosa).
A lo largo de las décadas, Intervalo tuvo diversas series que se convirtieron en iconos de la revista. Sin ánimo de ser exhaustivos, podemos citar entre ellas:
Historieta Autor(es) Destacado(s) Género y Relevancia Cuentos de Almejas Guion: Pedro M. Mazzino Dibujo: Carlos Vogt, Pascual Ambientada en el ficticio pueblo marino de Almejas, era una serie costumbrista que combinaba el romance, el humor y las historias de vida de sus personajes, como el joven Ulises Cataldi. Mi Novia y Yo Guion: Robin Wood Dibujo: Carlos Vogt Una de las series más populares y longevas, que contaba las peripecias de una pareja con un tono romántico y a menudo cómico, que incorporaba la mirada del perro del novio. Gente de Blanco Guion: José Luis Arévalo Dibujo: Marcos Adán, Alfredo Falugi Relatos ambientados en el ámbito hospitalario, llenos de dramas humanos, dilemas morales y, por supuesto, historias de amor, encarrilado dentro de los cánones del melodrama médico. Historias de Hombres y Mujeres Guion: Cristóbal María Paz Historias unitarias o de corta duración centradas en las complejidades de las relaciones, el amor y los conflictos interpersonales. Ella, la Mujer Guion: Ricardo Ferrari Dibujo: Alfredo Falugi, Percy Ochoa Una serie que abordaba la vida de una mujer de negocios con lugar para las cuestiones del corazón en el mundo de las grandes empresas tecnológicas que quizás fue la con mayor perspectiva contemporánea y melodramática.
Armando S. Fernández expresó: “No pocas veces esos relatos románticos estaban impregnados precisamente de aventura, peligros y misterio. No todos los enigmas que plantea el amor debían resolverse necesariamente a puñetazos o tiros. Y si no, que lo diga el amplio espectro de lectores que seguía series como “Cuentos de Almejas”, escrito por ese gran guionista olvidado de la historia oficial de la historieta llamado Pedro Mazzino y ilustrado por Carlos Vogt, quien también graficaba “Mi novia y yo” (un delicioso disparate en que Poopy y Tino, supervisados por el perro Tom vivían su romance).
“Gente de Blanco”, escrito por José Luis Arévalo e ilustrado por Enio fue otro de aquellos clásicos donde, desde el ángulo de la medicina, se libraba la eterna batalla de los cuerpos y las almas”.
Además de esas: “Otras series de primer nivel fueron “Helena”, ilustrada por el maestro Ernesto García Seijas (para quien me tocó escribir varios capítulos) y “Amanda”, ilustrada por Alfredo Falugi. Ambas estaban redactadas por Robin Wood. O “Ella, la Mujer”, de Ricardo Ferrari y nuevamente Alfredo Falugi.
Estas series, impecables desde el punto de vista de la imagen, eran inferiores en calidad literaria a las que cité en primer término. Asimismo, innumerables historietas unitarias mantenían mes a mes el interés de los lectores.
Intervalo, de algún modo directa heredera de publicaciones como “Vosotras”, “Para Ti”, “Nocturno”, etc., donde en forma de cuentos y fotonovelas se mantenía el interés de nutrido público femenino”.
Estas historias, junto a las de los autores clásicos, definieron la identidad de Intervalo como una revista de historietas con un fuerte componente emocional y narrativo, consolidándola como un fenómeno editorial masivo en el género romántico en Argentina y otros países hispanohablantes.
(*) Abogado y escritor cordobés, especial para Contarte Cultura
Debe estar conectado para enviar un comentario.