Yael Frankel: “Una vez que tengo dibujado un personaje, busco que de alguna forma me enternezca”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Sobre los márgenes de los textos se abren puertas invisibles que conducen a otros mundos. Espacios inventados que se alargan en imágenes, en cuyos contornos renacen las palabras.

Yael Frankel percibe los susurros de las historias que despiertan. Con sus manos las recorta de la realidad, como si fueran trozos de un gran collage se sumerge en los límites del lenguaje, juega con él, por encima y por debajo, se enreda en sus formas y con su arte los convierte en un lugar donde siempre es posible encontrarse.

En un diálogo virtual con ContArte Cultura, la ilustradora y escritora recorre los senderos de su universo creativo, desanda sus caminos para contarnos la magia que se esconde tras su obra y como la hace realidad.

—En este comienzo vamos a entregarte una bolsa en cuyo interior se mueven un puñado de palabras. Hay entre ellas una historia que tiene algo de vos, ¿cómo sería la imagen que elegirías para representarla?
—¡Qué difícil el tema autobiográfico! Pero como sólo es un juego, puedo imaginarlo: una cara de una nena, bien grande, tanto que se iría de los márgenes, llena de pecas y pelo de color rojo. Tendría una expresión mezcla entre duda e inocencia.

—¿En qué lugares puede nacer una de tus historias?¿Las palabras convocan a las imágenes o éstas últimas son el origen de las primeras?
—Puede nacer en cualquier lugar, momento del día, estado de ánimo, intención o concentración. Ya me pasó sentada frente a la computadora, duchándome, caminando en un aeropuerto, en la calle, ¡en clase de inglés!, mirando un video, mientras escribía, en fin… las historias nacen y yo les doy la bienvenida donde sea que esté. Y, en general, primero dibujo y después escribo algo para aquello que dibujé.

—Contanos cómo sería la foto de tu espacio creativo.
—No te la cuento, te la muestro:

—¿De qué manera se despierta un personaje en tu imaginación y cómo vas delineando sus contornos?
—No lo sé… porque no registro el momento exacto. Ese instante apenas lo percibo, entonces me es muy difícil caminar hacia atrás para ver cuándo o dónde o de qué manera nació. La única sensación que tengo, siempre que ocurre, es de alegría. Eso sí que lo registro. Y una vez que lo tengo dibujado busco que de alguna forma me enternezca: tampoco sé por qué busco eso particularmente, pero me lo pido a mí misma y si no me lo puedo conceder, si no me conforma lo que estoy dibujando, es raro que siga con ese personaje.

—¿Cuáles son las técnicas con las que trabajas habitualmente?
—Últimamente me gusta mucho partir del recorte, del collage. Después seguro voy al scanner para tenerlo digitalizado y poder seguir dándole vida en photoshop.

—¿Qué temáticas son las que preferís atravesar con tus textos e imágenes, para despertar la curiosidad de tus lectores y hacerlos parte de tus páginas?
—No sé si son los temas que prefiero o los que puedo tocar, pero me doy cuenta revisando mis libros que muchas veces hablo de lo mismo: la particularidad del otro, ese punto que lo hace único. “Las contradicciones” también es un tema recurrente. Y el encuentro, saber que hay otro en el mundo con el que siempre voy a tener algo en común. Y en realidad no busco despertar la curiosidad, sino quedar muy conforme con mi trabajo. Me gusta pensar “¿compraría yo este libro para un niño?”. Si la respuesta es “sí”, avanzo.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
—Estoy terminando un libro para bebés. Recibí el texto, así que sólo lo estoy ilustrando, para la editorial Amanuta, en Chile. También me encuentro empezando un libro álbum nuevo, acerca de la mirada que tiene una mamá sobre su hijo a medida que crece. Este tema no lo elegí yo, me lo pide la editorial, pero me da tanta libertad para hacerlo que es un placer. Y, por último, pero no menos trabajoso, estoy tratando de vender un proyecto nuevo y terminado recientemente, viendo de qué editorial podría formar parte.

—Volviendo a nuestra bolsa del comienzo, si pudieras dejar guardado allí un deseo, ¿cuál sería?
—Que encuentren la vacuna para el coronavirus, que volvamos a nuestras vidas, que este gran paréntesis que estamos obligados a hacer para cuidarnos quede en el pasado muy pronto.

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