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Notre Dame abrió sus puertas para mostrar la reconstrucción
La catedral parisina de Notre Dame abrió este miércoles sus puertas a la prensa, por primera vez tras el incendio del 15 de abril en el que se derrumbaron la icónica aguja y el tejado del edificio del siglo XII, en el marco de “una restauración homeopática”, dijo el arquitecto responsable, Philippe Villeneuve, que tiene como objetivo mantener la mayor fidelidad posible al modelo original.
“La estructura de la catedral está a salvo. Podríamos decir que hemos tenido suerte”, dijo Villeneuve, anfitrión de la visita por los exteriores de la Catedral de Nuestra Señora, monumento histórico, patrimonio de la humanidad incluido en las riberas del Sena y uno de los íconos más antiguos del gótico, situado en la pequeña isla de la Cité.
Respecto del concepto de “restauración homeopática” al que aludió Villeneuve, fuentes vinculadas a la obra explicaron a la prensa en Paris que se refiere a una cura basada en elementos ya presentes en el cuerpo del enfermo, en el caso de Notre Dame, a la estructura de la catedral.
“Soy reticente a la firma de un arquitecto en una obra maestra como es Notre Dame”, aseguró quien al día siguiente al incendio se acercó personalmente a inspeccionar el estado de la catedral, informó la agencia de noticias EFE.

“La providencia me ayudó a detectar los elementos frágiles que amenazaban con derrumbarse”, como bóvedas y pilares, que fueron reconstruidos para salvar la estructura.
En tanto que sobre el terreno, además de arquitectos y obreros, trabajan científicos especializados en monumentos históricos, para investigar el estado de las piedras ennegrecidas por el fuego y saber si es posible reutilizarlas. Muchas de ellas solo perdieron el 20 % de su resistencia, un daño calificado como menor.
“Cada una de las piedras tiene su sitio, no pretendemos cambiar cualquier mínimo elemento que haya resultado un poco quemado”, dijo Villeneuve, una decisión en cuidado de los 850 años de historia arquitectónica, literaria y artística que contiene ese edificio, donde el último incendio dejó intactas las vidrieras, el órgano, el mobiliario y las esculturas.
Desde el fuego del 15 de abril, permanecen ocultos la Galería de Los Reyes, parcialmente destruida durante la Revolución Francesa, y el Rosetón Sur de la Catedral donde beatificaron a Juana de Arco y Napoleón Bonaparte fue coronado emperador, a la espera de ser reconstruidos.
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El dominio público de 2026 liberó a Pluto, Betty Boop y clásicos del arte moderno
Las obras creadas en 1930 por figuras centrales del arte moderno, la literatura y el cine ingresaron al dominio público en 2026, lo que habilitó su uso libre y marcó un hito para el acceso y la circulación del patrimonio cultural del siglo XX. Entre los nombres destacados figuran Salvador Dalí, Piet Mondrian y Paul Klee, cuyas producciones pasaron a poder reproducirse, reinterpretarse y difundirse sin necesidad de autorización de los titulares de derechos, con las salvedades que impone la legislación vigente. Pero también alcanzó a personajes animados como Betty Boop y Pluto.
El ingreso al dominio público es un proceso anual que transforma el mapa de la cultura disponible. En Estados Unidos, la ley establece que los derechos de autor expiran, en términos generales, a los 95 años desde la publicación, salvo que hayan sido renovados. Así, en 2026 quedaron liberadas las obras publicadas en 1930 cuya protección no fue prorrogada, un fenómeno que cada año sigue de cerca el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Universidad de Duke.
Según explicó el crítico Alex Greenberger en un análisis para ARTnews, la medida abre posibilidades inéditas para museos, investigadores, artistas y editores, aunque también presenta complejidades legales. En la mayoría de los casos, la entrada al dominio público alcanza a la obra original, pero no necesariamente a las reproducciones fotográficas en alta resolución, que suelen estar protegidas y gestionadas por museos, archivos o patrimonios de los artistas.
Entre las piezas más relevantes que quedaron libres figura “La edad de oro”, la película surrealista realizada por Salvador Dalí junto a Luis Buñuel, considerada una obra clave del cine sonoro por su narrativa fragmentada y su potencia visual. En el campo de la pintura, se destaca “Composición con rojo, azul y amarillo” de Piet Mondrian, emblema de la abstracción geométrica y del uso de colores primarios, vinculada a colecciones museísticas europeas y al mercado internacional del arte.
También ingresó al dominio público el mural “Prometeo” de José Clemente Orozco, realizado para el Pomona College de California, donde el artista mexicano plasmó una visión crítica y humanista del mito clásico. A su vez, la modernista Sophie Taeuber-Arp amplió su visibilidad con la liberación de obras como “Composición”, hoy parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En fotografía, las imágenes de moda realizadas por Edward Steichen para la revista Vogue en 1930 quedaron disponibles para su reutilización, lo que revaloriza su influencia en la construcción de la fotografía editorial contemporánea. El listado se completa con Paul Klee y su obra “Tier Freund Schaft” (Amistad animal), conservada en el Museo Reina Sofía, ejemplo de su imaginario simbólico y poético.
El dominio público de 2026 también alcanzó a la literatura, el pensamiento y el entretenimiento: la novela “Mientras agonizo” de William Faulkner, el ensayo “El malestar en la cultura” de Sigmund Freud y la película “Animal Crackers” de los Hermanos Marx.
Aunque persisten zonas grises sobre fechas de publicación, renovaciones y usos de reproducciones, la liberación de estas obras representó un avance significativo para la difusión cultural y permitió que creaciones emblemáticas del siglo XX sean redescubiertas por nuevas generaciones.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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El legado de Gaudí impulsa a Barcelona como capital mundial de la arquitectura
Barcelona será este 2026 escenario de una doble conmemoración de alcance internacional: el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y su reconocimiento como capital mundial de la arquitectura. La coincidencia refuerza el peso simbólico del arquitecto catalán en la identidad urbana de la ciudad y sitúa su legado en el centro de las discusiones contemporáneas sobre el futuro de las metrópolis.
El denominado “Año Gaudí” rendirá homenaje a uno de los creadores más influyentes del siglo XX, cuya obra fusionó arquitectura, ciencia, espiritualidad y observación de la naturaleza. Catorce de sus edificaciones, entre ellas la Basílica de la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Casa Milà y el Park Güell, conforman un patrimonio que ha definido el perfil visual de Barcelona y la ha convertido en un referente arquitectónico mundial.
La programación oficial prevé una agenda de exposiciones, congresos y actividades culturales. El Museu d’Història de Catalunya organizará una muestra dedicada a la vida y obra del arquitecto, mientras que el “Gaudí International Congress 2026” reunirá a especialistas para presentar investigaciones inéditas sobre su pensamiento y su método de trabajo. En el plano artístico, el Palau de la Música Catalana será sede del estreno sinfónico “Set Somnis de Gaudí”, con más de 200 músicos de la London Philharmonia Orchestra y los coros del Orfeó Català.
El centenario fue declarado Acontecimiento de Excepcional Interés Público (AEIP) por el gobierno español, con el objetivo de promover y difundir la relevancia urbanística y cultural del legado gaudiniano. A ello se suma la celebración, entre febrero y diciembre de 2026, del congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, que prevé la participación de unos 10.000 profesionales y actividades en más de 75 espacios de la ciudad.

Antoni Gaudí nació en 1852 en Reus y su infancia, marcada por problemas de salud, lo llevó a desarrollar una intensa observación de la naturaleza, rasgo que luego se reflejaría en su arquitectura. Tras colaborar con distintos arquitectos, alcanzó reconocimiento propio con la Casa Vicens y, en 1883, asumió la dirección de la Sagrada Familia, proyecto al que dedicó el resto de su vida hasta su muerte en 1926, tras ser atropellado por un tranvía.
Cien años después, la Sagrada Familia continúa siendo símbolo del modernismo catalán y de una forma de concebir la arquitectura como diálogo entre técnica, arte y entorno. En el marco del centenario, Barcelona refuerza así su vínculo con ese legado mientras se proyecta como laboratorio de ideas para pensar la ciudad del futuro.
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Ante el avance de Trump sobre la cultura, artistas cancelan shows en el Centro Kennedy
Una destacada compañía de danza contemporánea de Nueva York canceló su tradicional temporada de presentaciones en el Centro Kennedy de Washington, sumándose a más de una decena de artistas que han tomado la misma decisión en las últimas semanas, en rechazo al cambio de nombre del emblemático recinto cultural.
Se trata de Doug Varone y Dancers, agrupación con más de 40 años de trayectoria en los escenarios estadounidenses, que decidió suspender su serie de funciones previstas para abril de 2026, según consta en el sitio web oficial del centro, recientemente rebautizado como Trump-Kennedy Center.
Aunque la institución no ofreció explicaciones sobre la cancelación, la compañía confirmó a medios estadounidenses que la decisión responde a una protesta por el cambio de nombre del lugar. Desde febrero de 2025, numerosos artistas han cancelado sus presentaciones luego de que el presidente Donald Trump desplazara a los principales directivos del centro y los reemplazara por figuras vinculadas al Partido Republicano.
Entre las cancelaciones recientes se cuenta también la del reconocido conjunto de jazz The Cookers, de California, que decidió no actuar en la Nochebuena, uno de los eventos más relevantes del calendario del Centro Kennedy, dejando el escenario vacío de cara a las celebraciones de fin de año.

El cambio de nombre fue confirmado oficialmente el pasado 20 de diciembre. La Casa Blanca justificó la medida al señalar que responde a “la increíble labor que el presidente Trump ha realizado durante el último año para salvar el edificio”.
El nombre del Centro Kennedy fue establecido por ley, por lo que una modificación de este tipo debería ser aprobada por el Congreso, donde el Partido Republicano cuenta actualmente con mayoría. La decisión generó críticas de figuras de la política y la cultura, en su mayoría opositoras a la administración de Trump, así como el rechazo público de miembros de la familia Kennedy, histórica dinastía política estadounidense identificada con el Partido Demócrata.
Trump afirmó sentirse “sorprendido” y “honrado” por el cambio, aunque desde el inicio de su mandato había bromeado en reiteradas ocasiones sobre cómo sonaría el centro cultural si llevara su apellido.
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