Mundo
Rescatan canciones de la década del 30 que narran el origen musical de Estados Unidos
Miles de canciones que representan lo más raro y auténtico de la música estadounidense de la era del jazz y la Gran Depresión podrían haberse perdido para siempre. Sin embargo, un acuerdo entre la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) y la fundación sin fines de lucro Dust-to-Digital permitirá que ese patrimonio sonoro esté disponible en forma gratuita y abierta al público.
El proyecto, impulsado por la biblioteca de UCSB, consiste en incorporar unas 50.000 grabaciones provenientes del archivo de Dust-to-Digital al Discography of American Historical Recordings (DAHR), la base de datos que reúne más de 440.000 registros de la era de los discos de 78 rpm. Hasta ahora, ya se subieron más de 5.000 canciones. “Miles más están en camino”, señaló David Seubert, curador de la colección de artes escénicas de la universidad.
“La fundación Dust-to-Digital ha digitalizado algunas de las colecciones privadas más importantes del país”, agregó Seubert. “Estamos muy satisfechos de asociarnos con ellos para ofrecer este material al público”.
Fundada en 1999 por Lance Ledbetter, Dust-to-Digital nació como un sello dedicado a rescatar grabaciones difíciles de hallar y a editar cajas, vinilos y libros con valor histórico. En 2010, Ledbetter y su esposa, April, crearon la fundación homónima para ampliar esa tarea con fines educativos. “Compartimos con los coleccionistas la pasión por evitar que nuestro patrimonio musical caiga en el olvido”, señaló April Ledbetter.
El proceso de rescate es minucioso: técnicos especializados instalan equipos en los hogares de los coleccionistas y digitalizan los discos uno por uno, tarea que puede extenderse durante meses o años. El esfuerzo ha sido reconocido con varios premios Grammy, entre ellos el de Mejor Álbum Histórico por Art of Field Recording (2007) y Voices of Mississippi (2019).
La alianza con UCSB, destacó Seubert, es “una unión simbiótica entre un archivo musical extraordinario y una plataforma universitaria de acceso público”. El DAHR, lanzado en 2008 con apoyo de la National Endowment for the Humanities, ofrece streaming gratuito y descargas de grabaciones en dominio público, digitalizadas con estándares de alta fidelidad en el Laboratorio de Preservación de Audio Henri Temianka.
Entre las joyas ya disponibles figuran dos canciones del guitarrista y cantante Lane Hardin —”Hard Time Blues” y “California Desert Blues”— registradas en 1936, de las que se conservan apenas unas copias. También aparecen nombres legendarios como Memphis Minnie, Eva Taylor, el reverendo J.M. Gates y Fiddlin’ John Carson junto a su hija, la pionera Moonshine Kate.
Una porción sustancial del nuevo material proviene de la colección de Joe Bussard, considerado el “santo de los 78 rpm”. Nacido en Frederick, Maryland, Bussard dedicó más de siete décadas a rastrear discos en tiendas rurales y casas del sur de Estados Unidos, reuniendo unas 15.000 piezas que abarcan blues, country, jazz, bluegrass y góspel. Falleció en 2022, dejando una de las colecciones más valiosas del país.
“Joe tenía un acervo excepcional, imposible de reproducir hoy”, señaló Seubert. “Quería que la gente disfrutara esta música, pero no se puede crear una cultura de disfrute si los discos quedan encerrados. Esta colaboración logra ese equilibrio: preservar y compartir”.
Literatura
Cierra sus puertas al público la casa de García Márquez en México
La Casa de la Literatura, situada en el barrio Jardines del Pedregal, en Ciudad de México, donde el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años, cerró sus puertas al público por falta de recursos.
Así lo dio a conocer Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto, quien explicó que, aunque la familia proyectaba convertir en un museo en un futuro, el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, equivalentes a unos 73.000 pesos colombianos— no ha sido suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento del lugar, reportó el diario colombiano El Espectador.
En esa vivienda, ubicada en la calle Fuego 144, el escritor vivió junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta su muerte en 2014. Según señala la página oficial del gobierno de Ciudad de México, con la venta de objetos personales y memorabilia, en 2021 la casa fue transformada en centro literario en octubre de 2021.
Desde que nació el proyecto, uno de sus objetivos ha sido conservar intacto el último hogar del Nobel colombiano.
“La idea que ha unido a sus herederos es conservar esta última casa de García Márquez y de Mercedes tal y como la vivieron, dándole un nuevo giro para que la gente pueda visitarla, recorrerla y hacerse una idea del lugar donde todo eso sucedía”, se señala en la página oficial de la Casa de Literatura.
Mientras estuvo abierta, los visitantes pudieron conocer los muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos personales del escritor, así como el estudio ubicado al fondo del jardín. Allí se conservaba la mesa en la que García Márquez escribió obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Vivir para contarla”.
La casa fue también el lugar donde Gabo recibió, en 1982, la noticia de que había obtenido el Premio Nobel de Literatura.
La relación del autor con México fue estrecha. En su capital también escribió “Cien años de soledad” entre 1965 y 1967, cuando vivía en otra casa situada a unos quince minutos de la que fue su última residencia. La novela fue publicada en 1967 por la editorial argentina Sudamericana.
“No es, pues, una segunda patria, sino otra patria distinta que se me ha dado sin condiciones, y sin disputarle a la mía propia el amor y la fidelidad que le profeso, y la nostalgia con que me lo reclama sin tregua”, dijo el escritor durante un discurso del 22 de octubre de 1982 en México, al recibir la Orden del Águila Azteca.
Mundo
25 nuevos sitios ingresaron a la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco
La Unesco incorporó 25 nuevos sitios a la Lista del Patrimonio Mundial durante su última reunión del Comité del Patrimonio Mundial, con una selección que reúne paisajes naturales, antiguas capitales, monumentos, yacimientos arqueológicos y conjuntos arquitectónicos de distintos continentes.
De los nuevos reconocimientos, 19 corresponden a sitios culturales, cinco a sitios naturales y uno combina valores culturales y naturales. La edición de 2026 también marcó el ingreso por primera vez de tres países a la lista: Comoras, Santo Tomé y Príncipe y Sudán del Sur.
Entre las incorporaciones se encuentran las playas del Día D en Normandía, Francia; el monte Olimpo y sus alrededores, en Grecia; y el pueblo de Sidi Bou Saïd, en Túnez, conocido por sus construcciones blancas y azules.
También fueron reconocidos lugares menos conocidos fuera de sus países de origen, como los antiguos cementerios Xiongnu de Mongolia, los teatros construidos en la Amazonia brasileña durante el auge del caucho y la zona de producción artesanal de porcelana de Jingdezhen, en China.
Entre los nuevos sitios culturales figuran además las antiguas capitales de Asuka y Fujiwara, en Japón. El reconocimiento abarca 19 destinos que incluyen ruinas de palacios, templos budistas, tumbas monumentales y los restos de Fujiwara-kyo, considerada la primera capital japonesa diseñada a gran escala con un trazado en cuadrícula.
Finlandia incorporó a la lista las Aalto Works, un conjunto de 13 edificios y complejos relacionados con la obra de Alvar Aalto, Aino Marsio-Aalto, Elissa Aalto y sus colaboradores. El conjunto comprende obras como el Sanatorio de Paimio, el Ayuntamiento de Säynätsalo, el Finlandia Hall y la Casa Aalto, en Helsinki.
El monte Olimpo, en Grecia, recibió una distinción mixta por sus valores naturales y culturales. La zona comprende desde la costa del mar Egeo hasta Mytikas, el punto más alto del país, con 2.925 metros, además del antiguo santuario macedonio de Dion. La Unesco destacó tanto su biodiversidad y características geológicas como su influencia en la mitología, el arte y la literatura.
Entre los sitios naturales se encuentra también el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Okefenokee, en Georgia, Estados Unidos. Con más de 161.800 hectáreas, es uno de los mayores ecosistemas de humedales de aguas negras de América del Norte y alberga numerosas especies de animales y aves.
En China, la Zona de Producción Artesanal de Porcelana de Jingdezhen fue reconocida por su tradición de más de mil años. El sitio reúne hornos, talleres, yacimientos de materias primas, rutas de transporte y los restos del Horno Imperial, elementos vinculados con el desarrollo técnico y la expansión mundial de la porcelana china.
La incorporación de Comoras se produjo a través de las Medinas de los Sultanatos Históricos de las Comoras, un conjunto de antiguos pueblos comerciales vinculados con las culturas que atravesaron el océano Índico.
Santo Tomé y Príncipe ingresó con las Roças de Santo Tomé y Príncipe, antiguas haciendas agrícolas coloniales, mientras que Sudán del Sur lo hizo con el Paisaje Migratorio de Boma-Badingilo, una extensa zona de sabanas, humedales y llanuras aluviales.
Con estas incorporaciones, la Unesco amplía nuevamente una lista destinada a preservar lugares considerados de “valor universal excepcional”, tanto por su importancia cultural e histórica como por sus características naturales.
Mundo
Abre en Londres un museo que revela cómo espiaron a generales nazis
La histórica mansión de Trent Park, al norte de Londres, abrió sus puertas como museo para mostrar una de las operaciones de espionaje más reservadas de la Segunda Guerra Mundial: el sistema de escuchas clandestinas con el que la inteligencia británica obtuvo información clave de generales y oficiales nazis capturados.
Según informó el diario colombiano El Espectador, la residencia fue convertida durante el conflicto en un centro de vigilancia encubierta donde los prisioneros alemanes eran alojados en condiciones de confort, sin sospechar que todas sus conversaciones estaban siendo registradas mediante una red de micrófonos ocultos.
Bautizado Trent Park House of Secrets, el museo reconstruye el funcionamiento de aquella operación, en la que refugiados judíos germanoparlantes trabajaban en salas ocultas del sótano traduciendo y transcribiendo las conversaciones de los oficiales nazis, consideradas una valiosa fuente de inteligencia para los Aliados.
Entre los datos obtenidos figuraban detalles sobre el desarrollo de los misiles V-2, testimonios directos sobre los campos de concentración y evaluaciones de altos mandos militares que anticipaban el deterioro del régimen de Adolf Hitler. La información recopilada fue utilizada por los servicios británicos para orientar decisiones estratégicas durante la guerra.
La mansión, construida en el siglo XVIII y perteneciente antes de la guerra a la familia Sassoon, fue restaurada tras años de abandono. El proyecto preservó las salas históricas y los espacios donde operaban los llamados “oyentes secretos”, mientras que los pisos superiores fueron reconvertidos en viviendas privadas.
Los impulsores del museo sostienen que la apertura busca rescatar una historia poco conocida del espionaje británico y destacar el papel desempeñado por los refugiados judíos que participaron en una de las operaciones de inteligencia más exitosas del conflicto bélico.