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Mundo

Subastan un retrato inédito de Pablo Picasso

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Un retrato del pintor español Pablo Picasso de su pareja y musa Dora Maar fue presentado este jueves en una casa de subastas de París. Se trata de un cuadro prácticamente desconocido por el público general, según los expertos.

Titulado “Busto de mujer con sombrero de flores (Dora Maar)”, el cuadro fue pintado en julio de 1943 y estuvo en manos de la familia propietaria desde 1944. Hasta el día de hoy nunca había sido expuesto, salvo en una muestra privada que organizó el pintor en su taller en aquellos años, explicó el subastador Christophe Lucien

El lienzo, de estilo cubista y lleno de color, muestra el rostro de Dora Maar con un tocado de flores y una expresión triste. “Esta obra excepcional marca un hito en la historia del arte y en la de Picasso”, precisó Agnès Sevestre-Barbé, especialista del pintor, al presentarla.

Cuando Picasso realizó este cuadro, uno de los últimos retratos que hizo de Maar, ya conocía a la que sería su nueva compañera, Françoise Gilot. Según Sevestre-Barbé, eso podría explicar el aire de tristeza en la cara de la mujer.

El artista pintó a menudo a la que fuera su pareja durante una década. Hasta 1944, lo hizo con rasgos bastante duros, pero en este último retrato es más bien suave, subrayaron. También son excepcionales sus colores vivos, en una época en la que Picasso utilizaba tonos oscuros.

El cuadro es casi una obra en bruto, que nunca fue barnizado ni restaurado, y solamente está protegido por unas simples varillas, detalló entusiasmado Lucien.

Una obra poco habitual 

Los propietarios actuales heredaron la obra de su abuelo. Esta fue adquirida durante la ocupación nazi, poco antes de la liberación de París, entre mayo y junio de 1944.

La tela, que será subastada el 24 de octubre, “está estimada en unos ocho millones de euros” (9,5 millones de dólares)”, según Lucien, una proyección baja que podría dispararse, teniendo en cuenta los montos que se pagaron por otras obras del autor. 

“Una pintura y, encima, un retrato de Dora Maar es algo poco habitual. Que se venda en Francia es aún más raro, como lo es en el mercado en general”, dijo a AFP Olivier Picasso, nieto del pintor.

Varios retratos de Dora Maar se vendieron principalmente en Estados Unidos, en las grandes casas de subastas anglosajonas. En 2006, “Dora Maar con gato” logró 95 millones de dólares en Nueva York, después de “Mujer sentada en un jardín” (1938), adquirida en 1999 por 49 millones de dólares.

El artista malagueño, fallecido hace más de medio siglo, cuenta con al menos media docena de cuadros que han superado los 100 millones de dólares, entre ellos “Mujer con reloj”, vendido en noviembre de 2023 por 139,3 millones, uno de los precios más altos conseguidos por el pintor.

La autenticidad de la obra 

Hasta ahora, los especialistas del maestro malagueño sólo conocían “Busto de mujer con sombrero de flores (Dora Maar)”, autentificado por la administración Picasso, en blanco y negro, gracias al catálogo oficial de sus obras, según la casa de subastas Drouot.

Unas fotografías de Brassaï -amigo de Picasso-, tomadas en 1944 en el taller parisino del pintor, muestran también la existencia de la obra. La fecha del 11 de julio de 1943 está en el reverso de la tela y la firma del artista en la parte frontal superior a la izquierda. Normalmente, Picasso firmaba sus obras cuando salían del taller, lo que también es el caso aquí, dado que en las imágenes de Brassaï el lienzo no lleva su nombre.

Dora Maar, cuyo verdadero nombre era Henriette Théodora Markovic (1907-1997), fue sobre todo fotógrafa y se dio a conocer por sus innumerables retratos de Picasso.

Picasso hizo varios cuadros de ella, como “Mujer que llora”, en la que presenta “su naturaleza profunda”, decía. Ella le inspiró también una serie de telas sobre el tema de “Mujeres sentadas”.

Literatura

“Ya toqué todas mis melodías”: el británico Julian Barnes anunció su último libro

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PH: WEB - BBC/Roxanne Panthaki

El escritor británico Julian Barnes, una de las figuras centrales de la literatura contemporánea en lengua inglesa, confirmó que “Departure(s)”, su próxima novela, será el último libro de su carrera. A punto de cumplir 80 años, el autor sostuvo que siente haber agotado su repertorio creativo: “Tengo la sensación de que ya toqué todas mis melodías”, afirmó en una entrevista con The Telegraph.

Barnes explicó que el criterio para dejar de escribir no debería ser la posibilidad de seguir publicando, sino la convicción íntima de haber dicho todo lo que se tenía para decir. “No debería escribir un libro solo porque vaya a ser publicado. Hay que continuar hasta haberlo expresado todo, y yo llegué a ese punto”, señaló. Sin embargo, aclaró que no abandonará por completo la escritura: continuará con el periodismo cultural, reseñas y colaboraciones, una actividad que antecede a su trayectoria como novelista.

“Departure(s)” se presenta como una obra híbrida, a medio camino entre el ensayo, el memoir y la ficción. El libro gira en torno al papel del propio Barnes como intermediario entre dos amigos, Stephen y Jean —cuyas identidades permanecen anonimizadas—, que fueron amantes y luego se separaron. La historia retoma muchos de los temas que atraviesan su obra: la memoria y sus fisuras, el amor y la amistad, el paso del tiempo, el envejecimiento y la muerte.

El anuncio llega en un contexto vital particular. Barnes convive desde hace seis años con un tipo raro de cáncer de sangre, controlado mediante quimioterapia oral diaria. “Por ahora, es un empate”, dijo sobre su enfermedad, que —según explicó— contribuye a un debilitamiento progresivo del cuerpo, aunque ya forma parte de su rutina.

Viudo desde 2008, cuando murió su esposa y agente literaria Pat Kavanagh a causa de un tumor cerebral, el autor reveló recientemente que se volvió a casar en secreto en agosto pasado con Rachel Cugnoni, editora y compañera desde hace ocho años, a quien conoce desde hace casi tres décadas.

Con una carrera de 45 años, Barnes publicó 15 novelas y 10 libros de no ficción. Debutó en 1980 con “Metroland”, pero alcanzó el reconocimiento internacional con “Flaubert’s Parrot” (1984). Tras varias nominaciones, obtuvo el Booker Prize en 2011 por “The Sense of an Ending”. También escribe novela policial bajo el seudónimo Dan Kavanagh.

Lejos del dramatismo, Barnes evaluó su trayectoria con gratitud: “He tenido una vida afortunada. Si a los 30 me hubieran dicho que escribiría tantos libros que a tanta gente le gustaría leer, me habría parecido increíble”. Sobre la muerte, concluyó con sobriedad: ya no la teme como antes, aunque reconoce que el final siempre es una incógnita.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)

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Mundo

Ex integrantes de The Police demandan a Sting por derechos de autor del streaming

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La Justicia británica comenzó el miércoles a examinar una demanda presentada contra Sting por los otros dos miembros de la banda The Police, el guitarrista Andy Summers y el baterista Stewart Copeland, quienes aseguran no haber recibido su parte justa de los derechos de autor generados por el streaming musical.

La acción judicial fue presentada a finales de 2024 ante el Tribunal Superior de Londres, que celebra esta semana una audiencia preliminar, prevista para el miércoles y el jueves. En esta instancia no se trata aún del juicio propiamente dicho y ninguno de los tres músicos está presente en la sala.

Según la demanda, Summers y Copeland calculan que han dejado de percibir “más de dos millones de dólares” por los ingresos obtenidos a través de plataformas digitales como Spotify, Deezer o Apple Music. El núcleo del litigio radica en la interpretación de un acuerdo interno del grupo sobre el reparto de los derechos de autor.

Los demandantes se apoyan en un pacto alcanzado hace casi medio siglo, que establece que cada miembro de The Police percibe un 15% de los derechos de autor de las composiciones de los otros dos en su calidad de arreglista. Sting, bajista y vocalista del trío, es el autor de todos los grandes éxitos del grupo, entre ellos “Roxanne”, “Message in a Bottle” y “Every Breath You Take”.


Gracias a esa autoría, Sting percibe con amplia diferencia la mayor parte de los derechos de autor generados por la banda, que publicó cinco álbumes de estudio entre 1978 y 1983. No obstante, el acuerdo reconoce la contribución creativa de Summers y Copeland, como las partes de guitarra que caracterizan algunas de las canciones más emblemáticas del grupo.

El pacto fue alcanzado inicialmente de forma oral en 1977 y formalizado por escrito en 1981, en una época en la que el streaming musical no existía. El acuerdo fue reafirmado en 2016, cuando los tres músicos firmaron un nuevo documento destinado a cerrar todos los litigios financieros pendientes, aunque sin mencionar de manera explícita los ingresos procedentes de las plataformas digitales.

La demanda sostiene que esos ingresos deben incluirse en el reparto previsto en el acuerdo original. Por el contrario, los representantes de Sting consideran que se trata de un “intento ilegítimo” de reinterpretar el pacto y afirman incluso que algunas de las cantidades abonadas a Summers y Copeland podrían constituir un “pago en exceso”.

Sting vendió su catálogo musical a Universal en 2022 por una suma estimada por la prensa estadounidense en unos 250 millones de dólares. La Justicia británica deberá ahora determinar cómo deben calificarse los ingresos del streaming a efectos del reparto de los derechos de autor entre los antiguos miembros de The Police.

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El dominio público de 2026 liberó a Pluto, Betty Boop y clásicos del arte moderno

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Las obras creadas en 1930 por figuras centrales del arte moderno, la literatura y el cine ingresaron al dominio público en 2026, lo que habilitó su uso libre y marcó un hito para el acceso y la circulación del patrimonio cultural del siglo XX. Entre los nombres destacados figuran Salvador Dalí, Piet Mondrian y Paul Klee, cuyas producciones pasaron a poder reproducirse, reinterpretarse y difundirse sin necesidad de autorización de los titulares de derechos, con las salvedades que impone la legislación vigente. Pero también alcanzó a personajes animados como Betty Boop y Pluto.

El ingreso al dominio público es un proceso anual que transforma el mapa de la cultura disponible. En Estados Unidos, la ley establece que los derechos de autor expiran, en términos generales, a los 95 años desde la publicación, salvo que hayan sido renovados. Así, en 2026 quedaron liberadas las obras publicadas en 1930 cuya protección no fue prorrogada, un fenómeno que cada año sigue de cerca el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Universidad de Duke.

Según explicó el crítico Alex Greenberger en un análisis para ARTnews, la medida abre posibilidades inéditas para museos, investigadores, artistas y editores, aunque también presenta complejidades legales. En la mayoría de los casos, la entrada al dominio público alcanza a la obra original, pero no necesariamente a las reproducciones fotográficas en alta resolución, que suelen estar protegidas y gestionadas por museos, archivos o patrimonios de los artistas.

Entre las piezas más relevantes que quedaron libres figura “La edad de oro”, la película surrealista realizada por Salvador Dalí junto a Luis Buñuel, considerada una obra clave del cine sonoro por su narrativa fragmentada y su potencia visual. En el campo de la pintura, se destaca “Composición con rojo, azul y amarillo” de Piet Mondrian, emblema de la abstracción geométrica y del uso de colores primarios, vinculada a colecciones museísticas europeas y al mercado internacional del arte.

También ingresó al dominio público el mural “Prometeo” de José Clemente Orozco, realizado para el Pomona College de California, donde el artista mexicano plasmó una visión crítica y humanista del mito clásico. A su vez, la modernista Sophie Taeuber-Arp amplió su visibilidad con la liberación de obras como “Composición”, hoy parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

En fotografía, las imágenes de moda realizadas por Edward Steichen para la revista Vogue en 1930 quedaron disponibles para su reutilización, lo que revaloriza su influencia en la construcción de la fotografía editorial contemporánea. El listado se completa con Paul Klee y su obra “Tier Freund Schaft” (Amistad animal), conservada en el Museo Reina Sofía, ejemplo de su imaginario simbólico y poético.

El dominio público de 2026 también alcanzó a la literatura, el pensamiento y el entretenimiento: la novela “Mientras agonizo” de William Faulkner, el ensayo “El malestar en la cultura” de Sigmund Freud y la película “Animal Crackers” de los Hermanos Marx.

Aunque persisten zonas grises sobre fechas de publicación, renovaciones y usos de reproducciones, la liberación de estas obras representó un avance significativo para la difusión cultural y permitió que creaciones emblemáticas del siglo XX sean redescubiertas por nuevas generaciones.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)

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