
Música
Wos fue la sensación en el cierre del Cosquín Rock
Por Hernani Natale (*)
En una jornada que contó con nombres fuertes como Ciro y Los Persas, Babasónicos, Las Pelotas y Los Ratones Paranoicos, el rapero Wos se convirtió el domingo en la gran sensación al brindar un contundente show en el principal escenario del Cosquín Rock, en el cierre de la 20° edición del festival iniciado el sábado en el aeródromo Santa María de Punilla, en Córdoba.
El joven artista ofreció una electrizante actuación en la que desgranó sus inteligentes y comprometidas rimas, junto a una excelente banda que se paseó con maestría y soltura entre el rock potente, el funk y hasta el free jazz.
Wos logró cautivar a un público de perfil rockero, que minutos antes se había concentrado frente al escenario Norte para disfrutar de Los Gardelitos y otro tanto que aguardaba la llegada de los uruguayos de La Vela Puerca.
Por ese mismo espacio desfilarían en las horas sucesivas Ciro y Los Persas, Los Caballeros de la Quema, Las Pelotas y Los Ratones Paranoicos, por lo que la presencia del joven rapero rompió con cierta rigidez estilística, que destinaba ese lugar para un tipo de rock más tradicional.
No obstante, Los Gardelitos también tendieron un puente al invitar en su set Cazzu, una de las máximas exponentes femeninas del trap local; mientras que Ciro hizo lo propio con el mismo Wos.
En tanto, el escenario Sur, ubicado en el otro extremo del predio, reunió a representantes de los nuevos ritmos urbanos como la mencionada Cazzu, Duki, Emanero, Neo Pistea y La Joaqui, entre otros.
En ese contexto, la presencia de Babasónicos pareció una excepción a la regla por tratarse de una banda con un largo recorrido en lo más alto de la escena local, aunque también ofició de gran padrino tácito de estos nuevos sonidos.
Por cierto, el show del grupo que tiene a Adrián Dárgelos como cara visible puso a bailar a una multitud con un ajustado set plagado de éxitos y una imponente puesta de luces.
En ese mismo momento, en la otra punta -tanto a nivel físico como de propuesta artística-, Ciro hacía lo propio con su habitual carisma y una combinación de clásicos de Los Piojos y hits de su etapa como solista.
También hubo un nuevo regreso para ocasiones especiales de Los Caballeros de la Quema y un monótono show de Las Pelotas, la banda con asistencia perfecta en los 20 años del festival.
En el cierre, Los Ratones Paranoicos demostró una vez más que es un grupo único en su estilo, a pesar de la larga lista de imitadores con los que contó a lo largo de los años.
Entre los shows destacados en otros escenarios menos populares, cabe mencionar el que ofreció un renovado Riff, con el particular recuerdo de haber sido ese festival el último encuentro del grupo con Pappo al frente de la formación.
Al igual que Los Ratones Paranoicos, la banda emblema del rock pesado dejó en claro que rompió el molde al ser creada, salvo por el obvio caso de Viticus, casi su única continuación oficial por tratarse del grupo liderado por Vitico,
En la Casita del Blues, Celeste Carballo logró colmar el reducido espacio dedicado al género y brindó un muy buen concierto, basado en su excelente voz y su notable carisma.
Los mexicanos de Molotov también desbordaron su espacio en el escenario acústico, en las dos jornadas en las que mostró su show “El desconecte”
Por su parte, el escenario Pop Art XXI contó con Flavio Cianciarullo, Vanthra, Zero Kill, Conociendo Rusia, Indios, Barco y María Ezquiaga, entre otros.
La última jornada del festival tuvo una asistencia estimada de 60.000 personas, una cifra que los organizadores también calcularon en el día de apertura.
Justamente, en su primer día, el show de Divididos, Skay y Los Fakires y el homenaje a Charly García, encabezado por su banda junto a figuras invitadas, fueron los números destacados.
Con más 150 artistas, distribuidos en cinco escenarios y una fiesta electrónica, el Cosquín Rock celebró sus 20 años ininterrumpidos en dos jornadas en las que ratificó su alto nivel de convocatoria, tanto de figuras como de público.
En los alrededores del predio, desde días antes, se podían ver distintos acampes en espacios públicos y jardines de casas de familias, que encontraron una particular manera de generar un ingreso extra.
El extenso predio destinado al encuentro tuvo a toda hora una variada concurrencia que abarcaba a gente de distintas edades, tanto que se podía ver a familias enteras disfrutando de los shows.
De lo que nadie duda a esta altura es que se trata del festival local más importante, de carácter más federal y con mayor historia.
(Agencia de noticias Telam)

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Nito Mestre y Joaco Burgos en una nueva edición de “Portal Sessions”

Nito Mestre y Joaco Burgos son los protagonistas de la nueva edición de “Portal Sessions”. La leyenda del rock argentino, miembro fundador de Sui Generis junto a Charly García, y la joven promesa del género, pasaron tres días en un estudio rodeado de árboles y naturaleza en Portal Bosque, Punta del Este, para grabar la “Portal Session #08” en vivo con la producción musical de Ale Kurz, co creador de las sesiones.
Los artistas grabaron una nueva versión de “No te enamores nunca de aquel marinero bengalí”, clásico de Los Abuelos de la Nada, que cobra una nueva vida, con más groove y funk, y un flamante arreglo de vientos. Además, hicieron “Amor de guitarra”, del primer disco de Burgos (en donde se menciona a Serú Girán, otro guiño al rock argentino), “Botas locas” de Sui Géneris y “La hija del fletero”, en la primera vez que Mestre hace su propia interpretación de Los Redondos, con Burgos y la participación especial de Ale Kurz en guitarra, productor musical de la Session, que siempre logra aportar nuevos matices, incluso a las reversiones de los clásicos más escuchados.
Además, otro detalle que hace la diferencia en este nuevo encuentro musical es la batería de Fernando Samalea -ex baterista de Charly, Cerati, Calamaro-, encargado de ponerle ritmo a los cuatro tracks. Un encuentro intergeneracional que busca hacer un puente entre la historia y el presente de nuestro rock.
(Fuente: Portal Sessions)))
Música
Marki lanza “Karaoke Club”, su segundo álbum de estudio

Tras el éxito de su álbum debut “YASS”, el cantante y productor argentino Marki regresa con una propuesta vanguardista y nostálgica que expande las fronteras de la escena urbana actual. El artista lanza oficialmente su esperado segundo álbum de estudio, “Karaoke Club”.
Este nuevo material discográfico llega tras la gran repercusión de su primer disco con el que demostró su libertad total para transitar entre el trap, R&B, soul y gospel. Fiel a su naturaleza experimental, “Karaoke Club” promete sumergir a los oyentes en una experiencia fresca y colectiva, construida desde una impronta muy personal del artista.
“Karaoke Club” representa un paso firme y evolutivo en la carrera de Marki, consolidando una profunda búsqueda artística dentro del indie pop argentino. Dejando atrás las fronteras más rígidas de sus primeros trabajos, este segundo álbum de estudio se edifica como una obra versátil que entrelaza con naturalidad texturas de lo-fi, rap, R&B y pop alternativo.
“El día después de primavera” es el eje central y el verdadero corazón emocional de Karaoke Club. En ese sentido, el propio Marki definió el espíritu de esta canción bajo una premisa muy transparente: “cuanto más duele, mejor”.
(Fuente: Nadya Cabrera – Prensa)
Música
Oktubre: 40 años del disco que transformó a Los Redondos en un mito del rock argentino

Cuatro décadas después de su lanzamiento, “Oktubre” conserva un lugar privilegiado en la historia del rock argentino. Publicado en octubre de 1986, el segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota condensó en nueve canciones el clima de una época atravesada por las heridas de la dictadura, las tensiones políticas y las amenazas de la Guerra Fría. También marcó un punto de inflexión en la trayectoria de la banda liderada por Carlos “el Indio” Solari y Eduardo “Skay” Beilinson, que comenzaba a construir una identidad musical y estética propia.
El disco llegó dos años después de “Gulp!”, el debut discográfico del grupo platense, que todavía se movía dentro del circuito independiente y convocaba a poco más de mil personas por presentación. Su propuesta había evolucionado desde aquellos primeros espectáculos que combinaban música, teatro y los monólogos de Enrique Symns hacia un formato centrado en las canciones.
“Oktube” fue grabado en los estudios Panda, ubicados en la calle Segurola de Buenos Aires, con Osvel Costa como técnico de sonido. A la formación habitual se sumaron Héctor “Tito Fargo” D’ Aviero en segunda guitarra, Daniel Melero en teclados y Claudio Cornelio en percusión. El resultado fue un álbum de atmósfera oscura, guitarras filosas y una sonoridad cercana al postpunk, con elementos del rock clásico y una marcada impronta experimental.
El repertorio incluyó composiciones que se convertirían en clásicos de la banda, como “Preso en mi ciudad”, “Música para pastillas”, “Motor Psico”, “Semen-Up”, “Divina TV Führer” y “Jijiji”, esta última destinada a convertirse en uno de los grandes himnos del rock nacional y protagonista del célebre pogo multitudinario de sus recitales.
Las letras de Solari construyeron un universo de imágenes inquietantes, referencias políticas, paranoia y personajes marginales. La amenaza nuclear, la manipulación de los medios de comunicación, el consumo de drogas y el desencanto social atravesaron un disco que capturó algunas de las principales preocupaciones de mediados de los años ochenta.
La identidad visual también resultó decisiva. Ricardo Cohen, conocido como Rocambole, diseñó una portada dominada por una multitud de figuras con banderas, bajo una estética inspirada en la iconografía revolucionaria soviética. El rojo, el negro y el gris definieron una imagen que terminaría reproducida en miles de remeras y banderas. En la contratapa, la Catedral de La Plata en llamas completó una propuesta gráfica cargada de simbolismo.
El propio Rocambole explicó años después que las ideas surgieron de conversaciones con el Indio, quien imaginaba multitudes y banderas. La referencia a la Revolución Rusa de octubre de 1917 convivía con resonancias de la historia política argentina.
La grabación también dejó algunas controversias internas. El saxofonista Willy Crook cuestionó posteriormente el uso excesivo de reverberación, una característica que contribuyó a definir el sonido distante y opresivo del álbum.
Con el paso del tiempo, “Oktubre” se consolidó como una de las obras fundamentales de la música argentina. La revista Rolling Stone lo ubicó en el cuarto puesto de su selección de los 100 mejores discos del rock nacional, detrás de “Artaud”, de Pescado Rabioso; “Clics modernos”, de Charly García; y el álbum debut de Manal.
A 40 años de su aparición, aquellas nueve canciones mantienen su potencia y permiten reconstruir el momento en que Los Redondos comenzaron a forjar una de las mitologías más perdurables de la cultura popular argentina.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)








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