Magdalena Fleitas y el arte de hacer música inspirada en la vida cotidiana

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Un eco lejano, como un sonido primario, se estira en las líneas del tiempo; las voces resuenan, una sobre la otra, fusionadas en un lenguaje nuevo para formar una red que las contiene y las abarca. Hay música en el paisaje, cantan el viento y el agua, ruedan las letras de una canción que asoma en tierra, como una semilla, el latido que permanece y suelta la magia de los territorios habitados.

Magdalena Fleitas es docente y musicoterapeuta, cantautora e ilustradora, el arte atraviesa su vida y lleva adelante un proyecto en el que la música es protagonista.

En diálogo con ContArte Cultura compartió sus vivencias y creaciones.

—Para romper el silencio de este comienzo, pongamos un sonido. ¿Cuál es el instrumento musical con el que te sentís identificada, ya sea por sus materiales, por su estructura o por la música que lo habita?
—El primer instrumento con el que me siento identificada es la flauta. Porque aprendí a tocarla desde pequeña y cuando íbamos por el río, paseando con mi familia en bote, me sentaba al lado del timonel y tocaba la flauta para mi mamá y mi papá. Luego fui aprendiendo y perfeccionándome, y es un instrumento que siento fácil, accesible, que resuena con lo escolar, es fácil de aprender. Me parece un gran instrumento desde lo pequeño y sencillo hasta lo bello de su sonido y todo lo que se puede expresar.

—¿Qué situaciones, lugares u objetos pueden despertar en vos la letra de una canción?
—Muchas de mis canciones nacen en el río, en el Delta, en sus orillas, mirando la luna o descansando al sol. Están cerca de la naturaleza. Me inspiran los temas de la vida cotidiana y para eso fue muy interesante el proceso que viví junto a Paka-Paka al componer las canciones de Taller de Historias y de Minimalitos. En ambos casos tuve que ponerle letra y música a situaciones de la vida cotidiana, como dejar el chupete, encontrar una nueva amiga, hacer una huerta, cantar una leyenda, y situaciones que espontáneamente no hubiera asociado a una canción y que finalmente me dieron la posibilidad de ampliar mi mundo temático a la hora de componer y también de investigar otros ritmos y melodías nuevas, precisamente por la cantidad de canciones que tuve que componer. Fue una experiencia muy rica y muy variada, por lo que siempre recomiendo a la gente que se inspire en lo cotidiano como tema para crear canciones.

—Destacás especialmente los ciclos “Minimalitos” y “Taller de Historias” de la señal Paka-Paka…
Paka-Paka es un canal maravilloso que acerca contenidos a todo el país y que se nutre de las cosas que pasan en toda la Argentina. Realmente es un canal federal y para mí fue un privilegio ser parte de su programación al componer más de 200 canciones, tanto para el ciclo de leyendas latinoamericanas, que resultó muy inspirador y es fuente de mis canciones más queridas, como también el ciclo Minimalitos para los más pequeñitos del jardín, donde compuse más de 80 canciones vinculadas a la vida cotidiana de ese espacio. Ambos proyectos me dan muchísima alegría y orgullo, y me siento feliz de ser parte del canal. 

—Contanos acerca de tu proyecto “Risas de la tierra”, el espacio cultural y formativo que coordinás.
Risas de la tierra es un jardín musical que funciona en el barrio de Palermo. Lo fundé en el año 2005 y desde ese mismo momento se enriquece permanentemente en una construcción colectiva con todos los docentes y las docentes que allí trabajan. Por la mañana y por la tarde funciona el jardín musical, y en el tercer turno el Centro Cultural con talleres para todas las edades.

—La risa es un hilo conductor en tus creaciones, de hecho da nombre a algunos de tus discos, ¿qué cosas son las que te llevan a reír?
—Encontrar mi ritmo alternando la actividad con el descanso, el trabajo en la ciudad con el contacto con la naturaleza, y la contemplación en espacios al aire libre, me da alegría y nutre la risa, que viene desde lo más profundo de mí ser. Sentir que estoy cerca del pulso, de mi pulso más íntimo en tanto no me acelero ni me pongo ansiosa por todas las cosas que implica el día a día en la ciudad. Si logro permanecer en ese eje estoy cerca de la risa y de la alegría.

—Y hablando de risas, tu último disco “Risas del rock” fue galardonado como mejor álbum infantil en los Premios Gardel 2020, ¿cómo fue su proceso creativo?
Risas del Rock se fue gestando en mis comienzos en la docencia, cuando animaba fiestas de cumpleaños y también fogones y rondas colectivas. Entonces el folklore y el rock nacional se transformaron en mi repertorio para compartir la música con la gente que participaba. Luego, cuando mis hijos crecieron, me di cuenta de que era el momento de que todo ese hermoso repertorio que forma parte del rock nacional se plasmara en un disco para chicos, no tan chicos, con una estética no infantilizada sino más bien juvenil y divertida, donde los niños y las niñas fueran los protagonistas.

—¿Cómo definirías el contenido de tu libro “Crianza y arte. La magia de aprender”?
—Lo primero que tengo para decir de Crianza y arte… es que lo escribí en pleno puerperio de mi hijo Vicente, dando la teta, durmiendo la siesta, grabando audios en largas caminatas por el parque con mi niño durmiendo en el cochecito, o a upa mío en el fular. Así es que Crianza y arte… está lleno de mi propia historia y de las historias de la gente querida que me acompaña desde mis inicios. Por ese motivo, es un libro que se nutre de la vida cotidiana, que no es ni un manual ni una guía, sino que apela precisamente a los conocimientos de esa vida cotidiana de las familias en el momento de la crianza. Pude hacerlo dedicándole muchísimo tiempo a mi bebé pequeñito y fue la prueba de la fuerza de las mujeres. Fuerza que encontré en mí misma para poder cuidar amorosamente a mi hijo y a la vez transitar la escritura de un libro siguiendo mi ritmo natural.

—¿En qué proyectos estás enfocada por estos días?
—Estoy con muchos proyectos. Uno de ellos es visibilizar mi página web (www.magdalenafleitas.com.ar) y generar un portal de intercambio para que realmente podamos resonar en la voz colectiva y compartir nuestros conocimientos al servicio de las infancias, con la misión de integrar educación, arte y salud. Por otro lado, estoy en proceso de finalizar un libro artístico-pedagógico para la editorial Siglo XXI, y también me encuentro haciendo otro para Penguin Random House Mondadori con las letras de mis canciones ilustradas. Además, estoy grabando un cancionero, que se va a llamar Mi cancionero del jardín, que subiré a todas las redes precisamente para responder a todos los pedidos de los docentes y las docentes del país, quienes me piden canciones y me consultan cómo tacarlas, en qué momento cantarlas. Así que estoy muy dedicada a todo esto, un poquito a cada cosa, tratando de integrarlo en el mayor proyecto de mi vida que es ser feliz y poder hacer esta gran multiplicidad de cosas que hago sintonizadas con mi propio ritmo y el de mis hijos y de la gente querida que me rodea.

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