ECuNHi: “Nuestro espacio fue fortaleciéndose con el amor como motor fundamental de esta construcción”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La cultura forma parte de nuestra esencia, en ella se entrelazan las voces que nos representan. Los sonidos y las palabras que nos habitan emergen desde la tierra, justo allí donde las huellas del pasado rescatan la historia y la guardan en su memoria.

Es posible atravesar esa huella, desandar el camino para transformarlo, dejar que el lenguaje del arte se desparrame, crezca, hasta hacer visible lo invisible.

El Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi) es un lugar en el que la cultura está en movimiento, avanza, se siente, rueda y se manifiesta, es un lugar de puertas abiertas donde existe un intercambio de voces, donde la vida se entrelaza con la muerte y la transforma.

En diálogo con ContArte Cultura, su directora educativa Verónica Parodi cuenta acerca de la historia y la situación actual de un espacio que sigue vivo con la memoria y el amor como estandartes.

—Contanos en qué momento y de qué manera nace este espacio abierto a la cultura.
—Cuando las Madres de Plaza de Mayo “desembarcaron” tomadas de la mano en el predio de la ex Esma en 2008, tuvieron muy claro lo que querían para ese lugar donde habitó todo el horror. Sabían que no iban a llorar, sabían que junto a los miles que las acompañamos transformaríamos esos muros helados. Pintando soles y flores que nacían de la mano de niños y adulos. Soles y flores para la transformación que es sin dudas siempre colectiva.

Verónica Parodi, directora educativa del ECuNHi

—¿Cuáles son los principales objetivos que movilizan a quienes se encargan de la organización de las actividades del ECuNHi?
—“Aquí hay que plantar vida”, nos dijeron las Madres, y en ese desafío nos encontramos durante todo este tiempo, construyendo esta casa que sigue esperanzada porque es sin dudas una trinchera que funciona desde el arte transformador y luminoso.

—¿Quiénes forman parte de este centro cultural y qué tareas desempeñan para mantenerlo vivo?
—Las Madres fueron las primeras en llegar para transformar lo que fuera el principal centro de detención, tortura y muerte de la última dictadura cívico militar, en un Espacio de Memoria, que hoy es defendido por la sociedad argentina y es sin dudas un símbolo con una identidad única en el mundo. En esta casa de la cultura se realizan ciclos, festivales que ya son un clásico con nombre propio, talleres desde todas las áreas artísticas, propuestas educativas y culturales que siguieron con la misma fortaleza, con la misma calidad artística durante estos cuatro últimos años en los que el ECuNHi estuvo desfinanciado. Nuestro espacio fue creciendo y fortaleciéndose con el amor como motor fundamental de esta construcción. Durante estos años celebramos la esperanza de la mano de los dieciocho trabajadores que siguen resistiendo y gracias al apoyo de los grandes artistas que nos acompañaron, de autores, de docentes, de músicos, de alumnos, de amigos/compañeros y familias enteras que creyeron que era posible seguir a través del arte la transformación colectiva.

—¿De qué manera se vinculan con la comunidad en general para acercarles las propuestas culturales que ofrecen?
—El trabajo cotidiano que realizamos en el ECuNHi está convertido en un espacio de educación, arte y creación. Aquí creemos que es necesario abordar, compartir y debatir desde el arte y la educación, como una forma privilegiada de interpelarnos. Todo cobra otro significado desde este lugar de dolor, de profundo dolor, que fue el principal centro de exterminio durante la última dictadura. El arte y la educación son  los caminos a la verdad, la memoria y la justicia. Habitar estos muros nos atraviesa profundamente y nos deja la esperanza como una posibilidad, siempre. Sabemos que hay que sostener este espacio de memoria y de historia para las nuevas generaciones que construirán un país justo, solidario, de todos y para todos. Por ese amor inmenso que le tenemos a nuestras Madres de Plaza de Mayo, a su lucha revolucionaria, porque nos sentimos sus hijos estamos aquí con un pañuelo blanco como bandera.

—Concretamente, ¿cuáles son las actividades permanentes que se llevan adelante en este espacio?
—El ECuNHi desarrolla una serie de actividades educativas, artísticas y culturales, a través de diferentes propuestas, que procuran estimular y desarrollar un encuentro colectivo con el arte, en el marco de la reflexión acerca de la memoria y la identidad desde un enfoque creativo, que permite un acceso novedoso a la historia más reciente del pasado argentino. El acento en los Derechos Humanos pretende ayudar a formar conciencia crítica respecto de los hechos políticos y sociales sucedidos durante la última dictadura cívico-militar en nuestro país. En ese mismo sentido, el Espacio Cultural “Nuestros Hijos” amplía su oferta y desarrolla una serie de actividades para difundir el trabajo de transformación que realiza junto a las Madres de Plaza de Mayo, con el fin de que un lugar tan relacionado con el horror se convierta en un ámbito de vida, arte y resistencia ideológica y cultural.


ECuNHi posee talleres de música, teatro, artes visuales,
letras, taller de radio, cine debate, ciclos, se realizan festivales para
toda la familia y tiene lugar la Peña de los Abrazos,
todo puede encontrarse en www.ecunhi.com.ar
o en las redes del espacio cultural:

www.facebook.com/ecunhifb/ Instagram.com/ecunhi/


—Hace unos años se realizó un concurso de cuentos escritos por alumnos y alumnas, que por estos días cierra el ciclo con la edición de los libros de los textos ganadores, ¿qué nos podés contar de esa y otras experiencias en las que se encuentran con un sueño cumplido entre las manos?
—El concurso literario nacional “¿Quién apaga las estrellas?” fue pensado desde este espacio dedicado al arte y la memoria, como otra manera de convocar a la construcción, a la transformación y a la vida. Tomó su nombre de un cuento de Gustavo Roldán, y tuvo siete ediciones consecutivas y consignas disparadoras alrededor de la memoria y la identidad, de libre interpretación. En sus dos primeras ediciones, el ECuNHi trabajó este proyecto junto al Ministerio de Educación de la Nación, a través de su programa “Educación, Arte y Cultura” y del “Plan Nacional de Lectura”. Esto posibilitó la llegada a las escuelas de todo el país, un premio consistente en la publicación del libro y un viaje educativo para los ganadores. En una segunda etapa, con este espacio ya desfinanciado por el Estado Nacional, la edición del libro fue posible gracias a alianzas estratégicas con Ediciones Desde la Gente, del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu). Más de 200 cuentos escritos por chicas y chicos de todo el país llegaron en cada una de las siete ediciones. Llegaron cargados de ilusiones multiplicadas en las familias de los jóvenes autores, en sus maestros y amigos, en sus pueblos, en sus ciudades, en sus escuelas. Llegaron para confirmar que la literatura nos atraviesa profundamente y nos abre la esperanza como una posibilidad cierta.   


Fueron jurados del concurso “¿Quién apaga las estrellas?”, en sus diferentes ediciones, escritores e ilustradores como Laura Devetach, Ema Wolf, Ricardo Mariño, Liliana Bodoc, Paula Bombara, Istvansch, María Teresa Andruetto, Silvia Schujer, María Fernanda Maquieira, Laura Roldán, Juan Lima, María Wernicke, Margarita Mainé, Silvina Rocha, Adela Basch, Pablo Bernasconi, Diego Bianky, Esteban Valentino Sergio Aguirre y Ema Wolf.


—¿Cuáles son los medios de sustento del ECuNHi por estos días?
—A diferencia de otros espacios de la ex Esma, el ECuNHi no depende en forma directa de ningún organismo oficial. Desde 2016 no tiene financiamiento alguno del Estado, dado que se gestionaba a través de convenios que no fueron renovados. Sin embargo, con el apoyo de autores, ilustradores, artistas, docentes, alumnos y público en general, seguimos trabajando desde la literatura y desde el arte, imaginando nuevos modos de llegar a aquellos que, por exclusión social, no acceden de otro modo a la posibilidad del arte. Y en estos tiempos en donde los Derechos Humanos vuelven a ser una política de Estado, estamos convencidos que todo lo que llevamos adelante en esta casa faro de la cultura será apoyado y acompañado como se merecen. Por estos días y desde siempre, contamos con el bono voluntario a modo de contribución, con las manos y las ganas de muchos para ayudar, por ejemplo con la difusión. Contamos con el apoyo incondicional de periodistas, autores, músicos, amigos queridos, artistas de todas las disciplinas que donaron su arte a esta casa, para que siga de pie y resistiendo.

—Si pudieras dejar rodar un deseo para nuestra cultura sobre las páginas aún no escritas del 2020, ¿cuál sería?
—El arte nos ayuda a entender la vida, a transitarla. Nos atraviesa profundamente y nos abre la esperanza como una posibilidad cierta. Así debemos continuar trabajando intensamente, todos nuestros esfuerzos deben ir para construir puentes que nos ayuden a mantener abiertas las puertas donde podemos encontrar los espejos en los que queremos mirarnos.

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