Literatura
Arturo Pérez Reverte presenta “Sabotaje”, su última obra
Con “Sabotaje”, Arturo Pérez Reverte vuelve a poner en el centro de escena a Lorenzo Falcó, el espía “amoral” con el que cierra una trilogía que transcurre en plena Guerra Civil Española y que ahora tendrá como misión sabotear el Guernica, de Pablo Picasso, ícono de la lucha de los Republicanos para salvar España.
La historia transcurre en el París de los años 30 que para el autor representa un tiempo “mítico” al que siente que rescata en esta historia, dedicada a su tío Lorenzo Pérez Reverte, quien fue voluntario en la Guerra Civil como soldado de la República.
Autor de treinta novelas, miembro de la Real Academia Española y cronista de guerra durante 21 años, Pérez Reverte presentará “Sabotaje” este domingo a las 16 en la sala José Hernández de la Feria del Libro de Buenos Aires.
En diálogo con la agencia de noticias Télam, el autor habló de cómo concibió esta historia y de su oficio de escritor que le representa “un acto de felicidad permanente”.
—¿Qué tiene el villano que lo atrajo particularmente para crear esta trilogía?
—El malo se pasea por lugares de la vida que el bueno no, entonces cuando como novelista tienes que profundizar en los ángulos oscuros del mal la experiencia transmitida por los malvados es más interesante. Sobre todo porque mis personajes se mueven en la zona oscura de la vida. Ejercen la tortura, la violencia, matan. No hago novelas para denunciar el mal, ni novelas moralistas, hago novelas contando cómo es la vida real que viví.
— ¿En qué medida su experiencia como corresponsal de guerra lo llevó a escribir esta trilogía y gran parte de su obra?
—Nadie pone en su obra lo que no tiene, en mi caso estuve en contacto con la violencia y con el lado oscuro de la vida durante mucho tiempo y por eso a la hora de contar este tipo de historias extremas de violencia, muerte y tortura recurro a mi experiencia personal.

—¿En qué circunstancias como corresponsal de guerra vio escenas de tortura?
—He visto apalear a mucha gente en Angola y en 1978 cuando acompañaba a la guerrilla UNITA antigubernamental (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) había un mercenario portugués con el que habían tomado un lugar, que comenzó a torturar a un jefe opositor al que le querían sacar información. Yo con otros más estábamos en un bar tomando una cerveza, caliente por cierto, y oíamos los gritos del hombre al que torturaban en el interrogatorio. De tanto en tanto, el portugués volvía a donde estábamos, tomaba una cerveza, me contaba lo que ocurría y regresaba a la tortura. Yo aprendí más del ser humano en esa media hora de conversación con él que en muchos años de vida, por eso creo que lo bueno que tiene estar con los verdugos es que se aprenden muchas cosas. De los malos a menudo se aprende más que de los buenos.
—¿Cómo fue construir un personaje como Falcó?
—Me apetecía la historia de un personaje que no tiene moral, que puede matar, torturar, que puede hacer cosas oscuras sin remordimientos y no necesita psicoanalistas. En la vida aprendí que el remordimiento es muy raro: si una persona drogada atropella a un niño en su cochecito en un paso de peatones en el momento dirá que horror pero a la semana habrá buscado un montón de coartadas mentales: estaba deprimido, estaba drogado porque mi mujer me dejó, el semáforo tenía mala luz y no pude ver al niño. He visto a un montón de gente hacer atrocidades y encontrar justificaciones. Pero Falcó es un hijo de puta y actúa como tal y duerme tranquilamente. Me apetecía mucho hacer esto y por eso le dediqué tres novelas.
—¿Por qué eligió para este libro un sabotaje al Guernica?
—Yo soy un escritor feliz, para mí escribir es un acto de felicidad permanente por eso lo hago. Una novela significa uno o dos años de felicidad: leer sobre el tema que te propones, viajar a los sitios, imaginar escenas. En ese contexto me hubiera gustado hacer una jugarreta, una putada a Picasso, no al Guernica porque me gusta mucho, pero conservo una parte lúdica de cuando era pequeño y siento que he multiplicado mi vida escribiendo sobre esto: yo he sido Falcó y eso me ha dado un año de diversión, de pasármelo bien.
—¿Qué le inspiraba el París de los años 30 para esta historia?
—Fue una travesura. Para mí el París de los años 30 es mítico a través de figuras como Malraux, Man Ray, Picasso, Hemingway, ese mundo mítico me apetecía pero eso está contado mil veces, lo hace Woody Allen en “Medianoche en París”. Entonces mi desafío fue meter ahí un tipo que le importara un carajo la literatura, que ve el Guernica y es como si viera una zanahoria porque no le gusta el arte ni le importa. Va allí porque tiene que joder el Guernica, no respeta nada de la gente con la que va a tratar y ve en Hemingway a un fanfarrón borracho y le pega una paliza en un bar y se queda muy tranquilo. Es una travesura personal y quería mover a mi lobo por ese mundo mítico. Ese fue el objetivo por el cual elegí París.
(Fuente: Agencia de noticias Telam)
Literatura
Leila Guerriero ganó el Premio Strega Europeo 2026
La escritora y periodista argentina Leila Guerriero obtuvo el Premio Strega Europeo 2026 por “La chiamata. Storia di una donna argentina”, versión italiana de “La llamada”, la investigación periodística centrada en la vida de Silvia Labayru durante y después de la última dictadura militar argentina.
El galardón distingue cada año a la mejor obra traducida al italiano y publicada en Italia. La traducción estuvo a cargo de María Nicola y la edición fue publicada por la editorial SUR. Según informó el comité organizador del Premio Strega, el jurado valoró el libro como un “testimonio excepcional” sobre la memoria, la violencia política y la identidad.
En la votación final, la obra de Guerriero recibió 16 de los 30 votos emitidos por un jurado integrado por escritores italianos ganadores y finalistas del Strega. El premio, creado en 2014 durante la presidencia italiana del Consejo de la Unión Europea, busca fortalecer los vínculos culturales entre Italia y la literatura europea contemporánea.
“La llamada” reconstruye la historia de Labayru, militante de Montoneros secuestrada en 1976 durante la dictadura encabezada por Jorge Rafael Videla. Durante su cautiverio fue sometida a torturas, violencia sexual y esclavitud en un centro clandestino de detención, donde además dio a luz a su hija. Tras recuperar la libertad en 1978 y exiliarse en Madrid, enfrentó sospechas y rumores de supuesta colaboración con los represores, situación que profundizó su aislamiento.
La investigación de Guerriero demandó más de dos años de trabajo e incluyó entrevistas con Labayru y con personas vinculadas a su historia. El libro también reconstruye el episodio de una llamada telefónica realizada en marzo de 1977 que, según el relato, terminó salvándole la vida.
La obra ya había recibido el Premio Zenda 2023-2024 y superó los 50 mil ejemplares vendidos. Además, fue elegida como el mejor libro de 2024 por la crítica cultural del diario El País.
Nacida en Junín en 1967, Guerriero es colaboradora habitual de medios como El País, La Nación y Rolling Stone. En 2010 recibió el Premio de la Fundación Gabriel García Márquez al Nuevo Periodismo Iberoamericano y sus libros fueron traducidos a varios idiomas. Entre los anteriores ganadores del Premio Strega Europeo figuran Emmanuel Carrère, Amélie Nothomb, Fernando Aramburu y Annie Ernaux.
Historias Reflejadas
“Mundos de letras”

Mundos de letras
Me colgué de una letra. Mientras hacía equilibrio en la barra de la H, mis piernas buscaron el suelo. Fue entonces cuando las escuché. Venían en fila, una detrás de la otra, arrastrando hojas y palabras. Sí. Las hormigas arrastraban palabras.
Como si tiraran de un hilo, llevaban en sus cuerpos los nombres de los bichos que habitaban en la tierra y debajo de ella. Tanto tiraron del hilo, que del suelo brotó agua. Primero una gota, después otra. Y otra más. Una laguna.
Me sumergí en esas aguas, de cuento. Nadé entre letras líquidas, fui rana. Y sapo. Y flamenco en el borde de una F. Fui pato y fui pez, patas y aletas. Alas en la barra de la A, alas que vuelan y me llevan lejos.
Respiro el olor de las alturas, me vuelvo ave, mariposa, luz en la L de una luciérnaga. Me dejo llevar por el viento. Sigo el aleteo de un cóndor, me aferro a la C, cuelgo, pataleo en el aire, me balanceo en la barra de la H, que, como siempre, hace silencio y me obliga a regresar de las rutas del abecedario que descansa sobre mi escritorio.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Más bichos que no sé qué”, de Silvia Schujer y Liza Porcelli Piussi; las series “Aguamundos” y “Airemundos”, de María Cristina Ramos con ilustraciones de Virginia Piñón y Ana Josefina Mansilla; “Hormigas a montones, ¿en todas las estaciones?”, de Teresa Prost y Myriam Bahntje; y “Bichos de cuento”, de María Inés Falconi con ilustraciones de Mirian Luchetto.
Textos para escuchar
La Memoria – León Gieco
León Gieco canta su tema La Memoria
Los viejos amores que no están
La ilusión de los que perdieron
Todas las promesas que se van
Y los que en cualquier guerra se cayeron
Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia
El engaño y la complicidad
De los genocidas que están sueltos
El indulto y el Punto Final
A las bestias de aquel infierno
Todo está guardado en la memoria
Sueño de la vida y de la historia
La memoria despierta para herir
A los pueblos dormidos
Que no la dejan vivir
Libre como el viento
Los desaparecidos que se buscan
Con el color de sus nacimientos
El hambre y la abundancia que se juntan
El maltrato con su mal recuerdo
Todo está clavado en la memoria
Espina de la vida y de la historia
Dos mil comerían por un año
Con lo que cuenta un minuto militar
Cuántos dejarían de ser esclavos
Por el precio de una bomba al mar
Todo está clavado en la memoria
Espina de la vida y de la historia
La memoria pincha hasta sangrar
A los pueblos que la amarran
Y no la dejan andar
Libre como el viento
Todos los muertos de la AMIA
Y los de la Embajada de Israel
El poder secreto de las armas
La justicia que mira y no ve
Todo está escondido en la memoria
Refugio de la vida y de la historia
Fue cuando se callaron las iglesias
Fue cuando el fútbol se lo comió todo
Que los padres palotinos y Angelelli
Dejaron su sangre en el lodo
Todo está escondido en la memoria
Refugio de la vida y de la historia
La memoria estalla hasta vencer
A los pueblos que la aplastan
Y no la dejan ser
Libre como el viento
La bala a Chico Mendez en Brasil
150 mil guatemaltecos
Los mineros que enfrentan al fusil
Represión estudiantil en México
Todo está cargado en la memoria
Arma de la vida y de la historia
América con almas destruidas
Los chicos que mata el escuadrón
Suplicio de Mugica por las villas
Dignidad de Rodolfo Walsh
Todo está cargado en la memoria
Arma de la vida y de la historia
La memoria apunta hasta matar
A los pueblos que la callan
Y no la dejan volar
Libre como el viento
Luisa
03/05/2019 a 02:36
Me gustaria recibir el libro Sabotaje dedicado por Arturo, gracias