Geraldine Palavecino: “Al sentarme a escribir, estimulo los sentidos como si ingresara a un juego de realidad virtual”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Edición: Walter Omar Buffarini //

Hay un ritmo sostenido en cada respiración. Inspirar y espirar, una y otra vez. Los sonidos del aire rozan los sentidos y estos se despiertan, las voces se abren paso entre las páginas, en las que los aromas se enredan con las palabras y las letras saborean el deseo.

La escritora salteña Geraldine Palavecino respira la vida y logra atrapar en su primera novela “Quiero verte una vez más” a personajes que están dispuestos a contar una historia en la que muchos podrán verse reflejados.

El amor en la madurez, la búsqueda, el encuentro, las dudas y el egoísmo, se funden en un libro en el que no falta el suspenso, el humor y la ironía, como en la vida misma.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora cuenta cómo vivió el proceso creativo de su obra y comenta los proyectos que tiene por delante.

—Para comenzar y a modo de presentación, ¿cuáles crees que son los sentidos que más se despiertan en vos durante el proceso de escritura?
—En mi proceso de escritura, tanto para la poesía como para la novela, los sentidos son imprescindibles y están presentes de un modo inevitable. Soy particularmente afecta a las imágenes, pero también al tacto y al olfato, en ese orden. Podría decirte que mi escritura es muy sensitiva, especialmente en la novela. Tal vez los sentidos, mientras escribo, no se despiertan en mí únicamente de un modo espontáneo. Al sentarme a escribir, los estimulo como si ingresara a un juego de realidad virtual.

—¿Recordás cuál fue el punto de partida en tu camino de escritora?
—Creo que el estímulo es un gran punto. La responsabilidad de eso, dicho con humor, es ajena. Las primeras producciones obtenían algún reconocimiento, por decir un premio estudiantil, de ahí que repetí el proceso supongo. Recuerdo escribir desde muy chica, sobre animales. Luego, con la lectura más afianzada, me involucraba con los libros de medicina forense de mis padres y a cada ilustración podía encontrarle una historia. Creo que ser muy perceptiva al contexto, con lo que me rodea, y mirarlo a la vez con cierta distancia, me despertó una sensibilidad útil para escribir.

—¿De qué manera sentís el burbujeo de una poesía en tu interior y cómo la ponés en palabras?
—Ocurre de forma arbitraria, a veces es una idea sobre un tema muy específico y luego viene la forma poética. Otras, el camino es inverso: tengo una imagen, una metáfora, algún verso y pronto encauza en la idea que lo sostiene. En general, se trata de un proceso inmediato con la segunda situación, pero siempre es algo que toma madurez en la corrección.

—¿Cuál fue la primera imagen que dio lugar a tu novela “Quiero verte una vez más”?
—Alguien, una mujer, emprendiendo un viaje esperanzador. Saliendo de su casa, atravesando un jardín repleto de flores e insectos, que llevaba tacos aun en la incomodidad del terreno por el que se movía. Un paisaje luminoso, un optimismo arrasador. No conocía su devenir pero esa misma imagen ya anticipaba el tono irónico de la novela.

—¿Cómo llevaste adelante su proceso creativo?
—Durante un año tuve una intensa actividad de escritura y todavía más de investigación. Fui disciplinada, escribía todos los días, aunque en general no hacía grandes avances en cuanto a calidad. Escribí escenas sueltas que ya sabía luego dónde las incluiría, sobre todo las eróticas. Muchas veces escribí en cafés, tengo hijos de edades diversas así que sus necesidades se contraponen al proceso solitario de la escritura. Luego, necesité otro año de corrección. Gran parte de él fue de autocorrección y más tarde una corrección revisada por una profesional que, si bien no modificó la estructura de la novela, fue una experiencia absolutamente enriquecedora. Trabajamos muy bien con el equipo de arte de Tinta Libre de Córdoba. Tenía mucho material para ofrecerles, por todo lo que había reunido en el proceso de investigación, y ellas supieron interpretar muy bien lo que necesitaba. Así que en total fueron 2 años.

—¿Por qué ese título?
—El título, que no se modificó desde el primer manuscrito ya con forma, es el nombre de un tango de Canaro y Contursi. Quiero verte una vez más expresa casi de un modo imperativo la obsesión de la protagonista por Damián Lender, una imposición que sostiene toda la trama basada en la evocación. El tango dice en uno de sus versos “Sangre que derramó el corazón al evocarte”, y es el epígrafe de la novela. Si bien en la novela no hay una gota de sangre, las consecuencias de la evocación modifican la vida de los protagonistas sustancialmente. Luego, otro verso, “Tanto en mi amargura te busqué”, se relaciona con el carácter de desesperación con el que son configurados los personajes.

—¿Quiénes son los protagonistas y qué rasgos físicos o psicológicos de ellos te gustaría destacar?
—María Arson y Damián Lender son los protagonistas de la novela. Son personas que tienen entre 45 y 55 años, con modos de vida muy diferentes y que viven experiencias diversas cada uno en su ciudad: la historia transcurre entre Salta, de donde es María, y Buenos Aires, donde vive Lender. Su vínculo se establece a través de las redes, ella quiere profundizarlo y él, no. María se destaca por su poder de decisión y en ningún momento ocupa el lugar de una víctima. Su autodeterminación, incluso, modifica la vida de los dos hombres con quienes comparte el tiempo que dura la historia. Ella ha vivido sola por un buen período, pero ya no está cómoda con su soledad. Decide una serie de acciones para conquistar el amor de Lender, que provocan un desequilibrio absoluto en el mundo ordenado y rutinario de Damián. El amor de María es egoísta, ambos personajes se caracterizan por eso. Es una lucha permanente de intereses que los lleva desde actos que escapan a la razón, como la magia negra, a crímenes que jamás creyeron poder cometer. Toda esta performance que los sume en una atmósfera sórdida. Está contado con humor, desde los ojos de María, y con ironía, de modo que la exposición de sus verdaderos movimientos pone en evidencia al lector de quiénes se trata, mientras las máscaras se caen y la voz seductora de la narradora no deja de despertar la sospecha del lector. El amor entre ellos es inadmisible, la existencia del otro lo es, no acontece el retiro de los deseos egoístas y narcisistas de cada y por eso resulta imposible, más bien la existencia del otro es una amenaza.

—¿Cuáles son los escenarios que recorren tus personajes y de qué manera lograste construirlos con tus palabras?
—Como comenté, la novela se desarrolla entre Salta y Buenos Aires. En Salta, en una villa veraniega llamada San Lorenzo, de una belleza particular y muy misteriosa. También transcurre por el interior de Salta, un poco Cachi y algo importante sucede en la laguna de Brealito, que es mágica, de un color esmeralda de origen volcánico con una historia de leyendas y misterios muy estimulante, en un lugar bastante alto y entre cerros. Luego, en Buenos Aires, hay escenas que transcurren en el cementerio de La Recoleta y su barrio. Los personajes inicialmente se mueven entre estas dos provincias, hasta quedar encerrados en la casa de la protagonista en San Lorenzo. Me encantan los ambientes de apariencia benevolente, amable y con una naturaleza impactante, rica. Construirlos me resultó fácil, sólo llevó tiempo precisar lo que tomaba de ellos para las descripciones y, como soy muy sensorial, ese recorte me lo obliga la voz de María, quien narra en primera persona. Además, suelo tener muy buena memoria para los detalles, aunque en el caso de Brealito, no había conocido esa laguna hasta hoy.

—¿En qué tiempo histórico se desarrolla la trama?
—Es bastante actual. Se desarrolla entre 2017 y 2018, y tiene una duración de unos 7 meses, aproximadamente.

—¿Hay nuevos proyectos en los que estés trabajando por estos días?
—Sí, durante el proceso de corrección y edición de Quiero verte una vez más comencé otra novela. Un tono diferente, mucho más negra, también con un humor particular, y vuelvo sobre el tema de los deseos, pero esta vez son personas que desean morir y para ellas se encuentra montado un mecanismo marginal que satisface esa necesidad de un consumidor a quien el sistema no contempla. A veces la muerte es una necesidad, un final que se advierte para todas las cosas de nuestra vida. Otras, es un deseo. Podemos, además, desear proteger a quienes amamos más allá de nuestra desaparición. Como para alcanzar un deseo se planifica y se sueña con ella con reiteración. A veces, la muerte es un buen negocio, y este es el centro de la nueva novela: otro intercambio de intereses y una protagonista que hace cosas que empiezan a parecerle naturales pero que jamás pensó hacer. También el tema de las apariencias se repite: las apariencias que engañan, porque nuestros prejuicios establecen verdades a priori y luego los hechos las desarticulan. Otra vez está atravesada por la música y nuevamente, por ahora, el título es una canción: Solo tú (Only you).

—Para finalizar te invitamos a soltar un deseo, ¿en qué lugar te gustaría que cayera y por qué?
—Me gustaría que cayera en nuestro país, en la Argentina. Deseo que sea más estable, que las cosas que deben ser previsibles lo sean, que alcancemos una calidad de vida digna y aprendamos más sobre la libertad. ¡Es tan importante ser libres sabiendo todo lo que la libertad involucra! Y como deseo personal: seguir escribiendo, divertirme –me divierto mucho haciéndolo- y que me lean.

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