Historias Reflejadas
“Mil vidas”

Mil vidas
Entre las pestañas, la eternidad se expande en imágenes guardadas en el mutismo de unos ojos cerrados.
En ese espacio infinito convergen la fascinación y el asombro, el descontento y la duda, todo en su justa medida.
Detrás de las pupilas, adherido al silencio, se desenrolla un instante quieto, deseoso de retornar para convocar al pasado que todavía sigue allí, delimitado por sombras que mutan.
Las historias que alguien contó alguna vez, ruedan verdades a medias para abarcar las capas de la memoria atravesadas por el olvido.
Así, la inmortalidad despliega sus brazos en los que la vida se multiplica en mil vidas y da lugar a lo eterno, encerrado entre los ojos, donde es posible descubrir lo que falta para avanzar sobre las garras de la muerte y refugiarnos en la claridad de los sueños.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Con un esqueleto bajo el brazo”, del libro “La lenta velocidad del coraje” de Andrés Rivera; “Ser otro”, del libro “Mármara” de Inés Fernández Moreno; “A ojos cerrados”, del libro “El mundo iluminado” de Ángeles Mastretta; y “Vidas”, del libro “Del cielo a casa” de Hebe Uhart.
Historias Reflejadas
“Monstruos, los miedos”

Monstruos, los miedos
Dan miedo los miedos,
se juntan en el cuerpo,
crecen.
Y tejen,
no salen las palabras,
son monstruos escondidos.
Van y vienen.
Tejen luces y sombras,
llueven ojos,
más ojos,
más ojos, un mar.
Miran donde no se ve
un salto inconcluso,
(¿La pulga?)
Sí.
Una boca que no muerde
(¿El lobo?)
También.
¿Por qué?
Cada uno es como es,
sin monstruos a la vista,
libres, se destejen.Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “El agua y el monstruo”, de María Rosa Pfeiffer con ilustraciones de Myriam Bahntje; “Érase una vez un lobo llamado Cereal”, de Alessandra Pontes Roscoe y Juan Chavetta; “El monstruo tejedor”, de Andrea Bravwrman con ilustraciones de Rodrigo Folgueira; y “La pulga despistada”, de Liliana Cinetto con ilustraciones de Damián Zain.
Historias Reflejadas
“Dudas”

Dudas
Hace silencio el silencio. Es un vacío, un hueco sin palabras. No entran más. Se rompen las fotos en la foto, la culpa resbala, se quiebra el miedo; después, como si su naturaleza mutara, de cuerpo en cuerpo, capas arriba de capas, mentiras estratificadas, en otras playas, arena sobre la arena, un tiempo inacabado, reflejos proyectados en el orden de las cosas. Un desorden en foco. Experimenta el abandono. Mudo. Experimenta. Se cubre de pieles ajenas. La verdad anida en la mirada. No se ven, los rostros no se reconocen en los huecos. Son sensaciones dentro del espacio vacío, debajo del agua, donde crecen las voces y se hunden. Precipitan en las profundidades de la duda.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Los abandonados”, de Luis Mey; “Olimpia”, de Betina González; “La otra playa”, de Gustavo Nielsen; y “Que nadie te salve la vida”, de Flavia Company.
Historias Reflejadas
“Alas”

Alas
Despiertan alas,
se mueven,
apenas,
en el mar de los deseos,
en el mapa
cruzan aguas
diversas,
profundas
se mojan las palabras,
los ojos
Es una buena idea,
las máscaras caen,
se ve lo que se ve,
hay rampas que acercan,
no existen diferencias,
todos cruzan,
todos vuelan
en el reino de los pájaros
donde nacen las alas.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Una buena idea”, de Beatriz Doumerc y Gabriel Barnes con ilustraciones de Cristian Bernardini; “Los mares de Valentín”, de Ana Méndez y O’Kif; “Milo y los pájaros”, de Liza Porcelli Piussi ilustrado por Ana Sanfelippo; y “Timidón, el rey de las máscaras”, de Pablo Médici.
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