
Literatura
“Las venas abiertas de América Latina”, medio siglo después
Para celebrar los cincuenta años de la aparición de “Las venas abiertas de América Latina”, la editorial que publica toda la obra de Eduardo Galeano lanzará una edición especial que tendrá un formato más grande, márgenes para anotaciones y en su interior viñetas del ilustrador Tute, quien las diseñó a lo largo de 2020 especialmente para este aniversario.
El 13 de abril de 2021 se cumplirán seis años de la muerte del escritor uruguayo y para acompañar el lanzamiento del mítico libro la editorial Siglo XXI compartirá durante todo el mes videos de distintos referentes de la cultura leyendo fragmentos de la obra. El primero de estos famosos lectores es el cantautor catalán Joan Manuel Serrat.
Eduardo Germán María Hughes Galeano nació en Montevideo. Usó para firmar sus obras literarias el primer nombre y el apellido materno. En su irónica “Autobiografía completísima” -tres breves párrafos- escribió: “Nací el 3 de setiembre de 1940, mientras Hitler devoraba media Europa y el mundo no esperaba nada bueno”.
El editor Carlos E. Díaz de Siglo XXI cuenta que un año antes de que Galeano muriera “en el verano de 2014 habíamos cerrado hasta el último detalle de ‘El cazador de historias'”. En este libro póstumo publicado en 2016, el narrador confiesa: “En 1970, presenté “Las venas abiertas de América Latina” al concurso de Casa de las Américas, en Cuba. Y perdí. Según el jurado, ese libro no era serio. En el 70, la izquierda identificaba todavía la seriedad con el aburrimiento”, escribía Galeano sobre su mayor éxito editorial.
“Las venas abiertas de América Latina” se publicó poco después del certamen “y tuvo la fortuna de ser muy elogiado por las dictaduras militares, que lo prohibieron”, escribe Galeano y agrega: “La verdad es que de ahí le viene el prestigio, porque hasta entonces no había vendido ejemplares, ni la familia lo compraba”, se sincera en “El cazador de historias”.

Para la escritora argentina Ana María Shua “Las venas abiertas de América Latina” fue el libro que la conquistó “ese recuento exaltado, conmovedor, de la piratería que arrasó nuestro continente. Fue para mi generación una certificación, una esperanza y un himno. Desde entonces, todos fuimos o quisimos ser Galeano“.
“‘Las venas abiertas de América latina’: Galeano es eso, sobre todo. Es, además, muchas cosas, en sus escritos y en su actuación pública, pero sobre todo, e ineludiblemente, es ese libro descomunal, que le marcó la vida a una generación en esta parte del mundo”, reflexionaba el poeta y crítico Daniel Freidemberg a propósito de una nota que publicó Télam en septiembre pasado por los 80 años del nacimiento del escritor.
Freidemberg destacó en esa oportunidad que este libro icónico “fue como un despertar, cuyos ecos resuenan todavía”. Y precisó: “Sorprende advertir, salvo algunas afirmaciones coyunturales, hasta qué punto lo que dice está vigente medio siglo después, pese a que tanta agua y tanta sangre corrieron desde entonces. Hasta qué punto, frente a la siempre urgente realidad que nos toca, vuelve a abrirnos los ojos, a plantarnos en lo que, fuera de toda sanata, es nuestro ahora y nuestro acá”.
“Las venas abiertas de América Latina” se leyó fervorosamente en las cárceles durante los primeros seis meses de la dictadura uruguaya: “Los censores uruguayos -se burló alguna vez Galeano– al ver el título, creyeron que estaban frente a un tratado de anatomía, y los libros de medicina no estaban prohibidos. Poco duró el error”.
En 1976, luego del último y más sanguinario golpe de estado en Argentina, el nombre del escritor fue agregado a la “lista negra” de artistas e intelectuales prohibidos por el “Proceso de Reorganización Nacional”. El escritor se debió exiliar de nuevo, esta vez en España, donde empezó a escribir “la acusación literaria más poderosa del colonialismo en las Américas”, su famosa trilogía “Memoria del fuego”, compuesta por los libros: “Los nacimientos” (1982), “Las caras y las máscaras” (1984) y “El siglo del viento” (1986).
En el transcurso del año 2021 la editorial también hará promociones en librerías de todo el país, obsequiaran anotadores, bolsas, posters especialmente elaboradas para el aniversario y generarán varias instancias para celebrar, recordar y pasar buenos momentos junto a las lectoras y lectores.

Literatura
Mario Montalbetti, Premio Iberoamericano de Letras José Donoso

El escritor peruano Mario Montalbetti fue elegido ganador del Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2026, uno de los reconocimientos de mayor relevancia de la literatura latinoamericana, que entrega anualmente la Universidad de Talca, en Chile. El jurado internacional resolvió por unanimidad distinguir al poeta, lingüista y ensayista en la vigésimo quinta edición del galardón.
El acta del fallo fundamentó la elección en “la calidad, originalidad y consistencia” de la obra de Montalbetti, además de destacar “la relevancia e influencia de su producción intelectual en el ámbito de la literatura y cultura iberoamericanas”. El jurado también valoró su contribución al desarrollo de la literatura contemporánea, su reconocimiento nacional e internacional y el aporte de su producción al patrimonio cultural de la región.
El jurado estuvo encabezado por la escritora chilena Diamela Eltit, Premio Nacional de Literatura de Chile en 2018, e integrado por Christopher Domínguez Michael (México), Andrés Ferrada Aguilar (Chile), Eva Valero (España) y Florencia Garramuño (Argentina). Eltit señaló que, al momento de evaluar una obra, “lo más importante siempre es la obra, cómo está estructurada, dónde apunta y el reconocimiento que adquiere a nivel internacional”.
Acerca del escritor
Montalbetti, nacido en Lima en 1953, es una de las voces destacadas de la poesía peruana contemporánea. Su trayectoria combina la creación literaria con la investigación académica sobre el lenguaje y un diálogo permanente con la filosofía. Es profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú y obtuvo un doctorado en Lingüística en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Su primer libro, “Perro negro, 31 poemas”, apareció en 1978. Desde entonces publicó, entre otros títulos, “Fin desierto”, “Llantos elíseos”, “Cinco segundos de horizonte”, “Ocho cuartetas contra el caballo de paso peruano”, “Notas para un seminario sobre Foucault” y “Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva)”. También desarrolló una importante producción ensayística vinculada con la poesía y el lenguaje.
La exploración de los límites del lenguaje ocupa un lugar central en su obra. “La poesía tiene que ver con encontrarle sinsentido al sentido”, sostuvo Montalbetti en una entrevista con la agencia EFE, al explicar su concepción de una escritura que no busca solamente transmitir contenidos sino poner en cuestión las posibilidades y los bordes del lenguaje.
Al conocer el fallo, el escritor expresó su satisfacción por incorporarse a la lista de autores distinguidos y agradeció a la Universidad de Talca, al jurado y a los escritores e intelectuales chilenos con quienes mantiene un vínculo desde hace años.
Sobre el Premio
Creado en 2001 como homenaje al escritor chileno José Donoso, el premio reconoce trayectorias destacadas en poesía, narrativa, teatro y ensayo de autores de América Latina, España y Portugal. Montalbetti recibirá una medalla y una dotación de 50.000 dólares. Entre los ganadores de los últimos años figuran la peruana Carmen Ollé, Mariana Enriquez, Lina Meruane, Samanta Schweblin y Cristina Rivera Garza.
Textos para escuchar
La grasita – Mercedes Pérez Sabbi

La escritora Mercedes Pérez Sabbi lee un fragmento de La grasita, su nueva novela (Editorial Comunicarte).
“Llegamos al Café Tortoni para buscar a Dora, pero no podíamos entrar por la puerta principal porque los empleados y los familiares entran por la puerta de atrás. Vi que era hermosísimo el café. Con una puerta de madera con cortinitas blancas y adornos de bronce para abrirla. Pero no, no la abrimos, porque dimos la vuelta por la calle Rivadavia, y entramos por un pasillo con cajones de botellas y bolsas con mercadería, parecido al depósito del almacén de mi papá. Ahí preguntamos por Dora Rodríguez. Un muchacho de delantal, gorrita blanca y camisa desteñida nos dijo que enseguida la llamaba. Al ratito apareció Dora, arregladita como para salir de paseo. Alta estaba, por los zapatos con plataforma.
—Las hice esperar para cambiarme. ¿Les gustaría pispear el bar?
—Sí, me gustaría —dije.
—Bueno, las hago mirar por acá, porque por el frente solo entran los clientes.Pasamos por otro pasillo y Dora nos corrió unos cortinados de terciopelo azul. Hermoso lo que vimos: las paredes de madera y papel con flores, el techo con cuadraditos de vidrios de arabescos de colores, unas columnas gigantes de mármol marrón, las sillas tapizadas de negro, las mesas redondas con señoras de sombreros elegantes y señores de trajes muy distinguidos… Parecía un palacio de película.
—¿Puedo ir al baño que me hago pis…? —le pregunté a Dora.
—Bueno, andá al baño principal porque el del personal está medio cochino —y me señaló el lugar—. Ves allá que hay una mesa grande redonda, seguís a la izquierda y ahí está el tualet de damas. Te esperamos acá.
—¿El tualet?
—Sí, es baño en francés. Acá es así.
—Dejame el tapado así vas más cómoda —me dijo mi mamá.Y me quedé con mi pollera escocesa y mi saquito azul. Bonitos.
Tualet, tualet, tualet…
Toalette, decía en la puerta, con una figurita de mujer.
Adentro había una señora de sombrero azul con su hija de bucles rubios. Saludé y me quedé mirando adónde ir, porque había varias puertas y lavatorios y espejos con lámparas como copas. La señora se dio cuenta de algo y me preguntó:
—¿De dónde sos?
—De Maizoro.
—¡Ah! ¿dónde queda eso? —me preguntó mientras se pintaba los labios y la nena me miraba.
—Lejos. Hay que tomar un tren en Constitución y después otro.
—Podés pasar ahí —me cortó señalándome uno de los baños.
—Gracias —y entré.Desde el inodoro escucho que la nena le pregunta:
—¿Quién es mami?
—Una grasita —le respondió, mientras se cerraba la puerta.
Historias Reflejadas
“Una respuesta entre letras”


Una respuesta entre letras
Todo estaba hilado con palabras, sostenido por las letras que, inquietas, saltaban a uno y otro lado de la vida.
Algunas eran muy antiguas y sobre ellas podía escucharse el latido del tiempo, pero pocos podían oírlo.
Otras, recién nacidas, estaban provistas de alas y eran capaces de transportar los sueños más allá de lo visible, en oscuras cuevas donde lo imposible se hacía realidad.
Entre puntos y comas, muchas letras habían perdido el rumbo y andaban buscando el lugar que les pertenecía. Sin embargo, atraídas por la curiosidad, prefirieron adherirse a la rugosa textura de una pregunta.
Los muros de las certezas cayeron abatidos ante la impertinencia de las preguntas que dieron lugar a las dudas, enredadas en otras letras capaces de tejer nuevas palabras.
Entre las páginas de un libro las letras hacían un largo viaje para sostener una historia encerrada. Afuera, otras letras daban forma a lo cotidiano y se mezclaban dentro de otras palabras que abrían las puertas a un mundo de respuestas, en el que todavía faltaban muchas preguntas.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Son muchas preguntas y todas juntas”, de Adela Basch; “Hechizos y descubrimientos”, de Márgara Averbach; “Cuentos y Chinventos”, de Silvia Schujer; y “El viaje más largo del mundo”, de Gustavo Roldán.







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