Literatura
Otorgan el Premio O. Henry de ficción a los argentinos Samanta Schweblin y Michel Nieva
Los relatos “Un hombre sin suerte”, de Samanta Schweblin, y “El niño dengue”, de Michel Nieva, ambos argentinos, resultaron ganadores del Premio O. Henry de ficción corta 2022, un galardón estadounidense que reconoce cuentos cortos y que en esta edición también seleccionó a Alejandro Zambra, Chimamanda Ngozi Adichie, Lorrie Moore y la Nobel de Literatura, Olga Tokarczuk.
El texto de Schweblin (1978) ya había sido galardonado en 2012 con el Premio de Cuento Juan Rulfo y en ese entonces la autora, que todavía no había cosechado la seguidilla de premios que tuvieron sus libros en la última década, dijo a la agencia de noticias Télam: “Este cuento tiene algo especial con respecto a todos mis anteriores, pues hasta la mitad es prácticamente autobiográfico y súper realista, mientras los anteriores se centraban más en lo anormal o lo absurdo”.
En su cuenta de Twitter, la autora de “Distancia de rescate” y “Kentukis” celebró la selección de su cuento en este clásico galardón de Estados Unidos que debe su nombre al cuentista O. Henry: “‘Un hombre sin suerte’ incluido en el gran premio norteamericano de cuento, el O’Henry Prize. ¡Y junto a autores que admiro tanto! Inmenso alegrón”, tuiteó.
Reconocido por la revista Granta en 2021 como uno de los mejores narradores menor de 35 años que escriben en castellano, Nieva (1988) es el otro argentino distinguido en esta lista que integran autores y autoras muy reconocidos del panorama actual de la literatura contemporánea, incluida una Nobel de Literatura. El texto ganador de Nieva lleva el título de “El niño dengue” y se publicó en la revista Granta con traducción de Natasha Wimmer.
La selección de ganadores del Premio O. Henry de ficción corta 2022 la completan el chileno Alejandro Zambra con un texto titulado “Screen time”; la estadounidense Lorrie Moore por “Face time”, que se publicó en la revista The New Yorker; la polaca y Premio Nobel de Literatura, Olga Tokarczuk; la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie; el estadounidense Daniel Mason; la puertorriqueña Tere Dávila; el irlandés Joseph O’Neill; el bengalí Amar Mitra; el ruso Vladimir Sorokin, además de Shanteka Sigers; Yohanca Delgado; Eshkol Nevo; Pemi Aguda; el griego Christos Ikonomou; Janika Oza; Francisco González, Gunnhild Oyehaug y David Ryan.
En el mes de septiembre, la filial estadounidense de Penguin Random House va a publicar un antología anual editada por Valeria Luiselli que incluye los veinte relatos premiados, acompañados por reflexiones y observaciones de la editora invitada, para mostrar el mosaico de voces que reconoce el O’Henry Prize en esta edición, una “atractiva combinación de nombres célebres y voces emergentes e incluyendo historias traducidas del bengalí, griego, hebreo, noruego, polaco, ruso y español”, como señalan desde el sello.
Literatura
“Cabrón”, la nueva novela de Reynaldo Sietecase
El escritor y periodista rosarino Reynaldo Sietecase publicó “Cabrón” (Alfaguara), una novela de tono autobiográfico en la que emprende la reconstrucción afectiva y crítica de la figura de su padre, muchos años después de su muerte. El libro se presenta como una indagación íntima que, a partir de recuerdos y objetos heredados, explora los pliegues de una relación compleja y las marcas que esa historia dejó en el autor.
“Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde solo existe una herida”, afirma el narrador en uno de los pasajes que condensan el espíritu de la obra. A partir de esa premisa, la novela avanza como una arqueología familiar en la que conviven la evocación amorosa y la revisión crítica.
Heredero de un nombre, de ciertos gestos y de objetos cargados de simbolismo —unos anteojos, un reloj de ajedrez, libros y discos compartidos—, el hijo intenta responder una pregunta central: quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y autoritario. En ese recorrido, la narración desentraña no solo la identidad del padre sino también la propia, al interrogar cuánto de aquello que se rechaza permanece, de algún modo, en uno mismo.
La obra también se inscribe en una dimensión colectiva. Según el autor, se trata de un libro “sobre una época, sobre una familia, sobre el país”, en el que la memoria individual dialoga con el contexto histórico y social. Así, la reconstrucción íntima se proyecta hacia una reflexión más amplia sobre las herencias simbólicas y emocionales.
Nacido en Rosario en 1961, Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó novelas como “Un crimen argentino”, “A cuántos hay que matar”, “No pidas nada” y “La Rey”, además de libros de cuentos, poesía y crónicas. Con “Cabrón”, suma a su trayectoria una obra que, según sus propias palabras, es “quizás la más íntima y entrañable” de su producción literaria.
Textos para escuchar
Pasar por el espejo – Luis Carranza Torres
El escritor cordobés Luis Carranza Torres lee su cuento Pasar por el espejo
Mi reflejo en el espejo no era yo sino aquella que había sido antes. De alguna forma, sabía eso. Parada frente al espejo, fogonazos de esa vida que no alcanzaba a comprender, me azotaban la mente y me sacudían en lo profundo del espíritu. Otra yo en otra vida, espejo de por medio. Mi imagen se reflejaba distinta sobre el vidrio pulido, provocándome una gran confusión. No entendía muchas cosas pero sabía que esa, al otro lado del espejo, era yo. Aun cuando tuviera un palmo más de altura, o el color de su cabello no fuera castaño sino negrísimo. Lo confirmaba al verla a los ojos, a pesar del distinto color alrededor de las pupilas. A mi tono ámbar el espejo lo devolvía como un gris apagado. Pero podía ver la misma mirada de estupor que estaba sintiendo. Una mezcla de temor y ansiedad, pero también de creciente excitación.
Observaba, maravillada, como no se parecía en nada a mi actual aspecto. Claro que, también pensé, tampoco yo lucía del mismo modo que al nacer, o cuando niña.
No me cabía duda alguna, me reconocía por lo que mostraban esas facciones: angustia, orfandad. Siempre me había visto así, más acá o más allá del espejo. Castaña o morocha, más alta o más baja.
—No luches—me dijo la figura al otro lado del espejo. Movía sus labios aunque yo tuviera paralizado los míos—. Es inútil. No depende de ti ni de mí. Sólo tiene que suceder. Volver a ser una. La felicidad pasa por estar completas.
El espejo, o ella en el espejo, me atrajo hacia el otro lado. Se trataba de una sensación extraña, que principió con un cosquilleo y luego prosiguió en tremendos espasmos. Una corriente inmaterial que me arrastraba hacia lo que tenía en frente, espejo de por medio. La imagen de la que era en otra parte o había sido en otro tiempo. Un otro yo que me buscaba, para unirse a mí. Nuestras palmas de las manos se tocaron a uno y otro lado. Experimenté entonces una especie de una corriente eléctrica, intensa. Una sacudida dolorosa pero liberadora que, por alguna razón, contenía una promesa de paz. Asustada, estremecida, no pude dejar de mirarla, ni de ir hacia ella. Me resultaba imposible dejar de observarla o resistirme a ser arrastrada. Ella me atraía, como un imán espiritual poderoso, a lo profundo del espejo, a fundirme con esa que era yo. Tras todas dudas y algo de pelea, me dejé ir. Mi rostro se agrandó hasta ser tragado por el espejo en un estallido de estrépito.
Todo se volvió blanco. De un blanco brillante que deslumbraba. Dolor. Me sentí flotar. El resplandor se transformó en luz. Parpadeé para acostumbrarme, desde la oscuridad dolorosa en la que había caída, a la nueva claridad donde me hallaba.
Un hombre de blanco y lentes me observó. Muy serio.
—¿Que me pasó?—pregunté.
El hombre de blanco me respondió con voz cansada:
—Otra vez olvidaste tomar tus pastillas.
Literatura
Distinguen al escritor portugués Gonçalo M. Tavares con el Premio Formentor de las Letras 2026
El escritor portugués Gonçalo M. Tavares fue distinguido por unanimidad con el Premio Formentor de las Letras 2026, según se anunció el martes. El jurado destacó que su obra “enriquece la escuela de la gran literatura”, sigue “la huella del desorden narrativo de la existencia” y evoca “la parabólica alegoría del enigma universal”.
El galardón, que desde 1961 reconoce la trayectoria de autores cuya obra ensancha las fronteras de la literatura contemporánea, valoró en esta edición la capacidad del autor para “desvelar las inesperadas implicaciones de una humanidad asustada de sí misma” y narrar “la paradójica epopeya del extravío contemporáneo”, según el acta.
El jurado —integrado por Elide Pittarello, Gerald Martin, Sonia Hernández, Pilar del Río y Basilio Baltasar— subrayó la osadía de Tavares al construir una narrativa ajena “a las tentaciones de la obviedad” y su permanente dilución de los límites entre géneros literarios. En sus ficciones, añadieron, confluyen el misterio del dolor y el fulgor del deseo, en escenarios que evocan tanto la penumbra del alma humana como la búsqueda de redención en una historia agotada.
Criado en el norte de Portugal, Tavares es escritor, dramaturgo y poeta, y está considerado una de las voces más originales de la narrativa europea actual. De formación multidisciplinar —estudió Física, Deportes y Arte—, es profesor de Teoría de la Ciencia y Epistemología en la Universidad de Lisboa, una impronta intelectual que atraviesa su obra con precisión conceptual y una constante exploración de los límites de la lógica y la razón.
Desde su debut en 2001 con “Livro da dança”, ha construido un universo literario vasto y coherente, traducido a más de cincuenta idiomas y publicado en cerca de setenta países. Es el tercer autor portugués más traducido, después de Fernando Pessoa y Eça de Queiroz, con más de doscientas ediciones internacionales.
Entre sus proyectos más reconocidos figura el ciclo novelístico “El Reino”, que reúne títulos como “Un hombre: Klaus Klump”, “La máquina de Joseph Walser”, “Jerusalén” y “Aprender a rezar en la era de la técnica”; también la serie de ficciones breves “El barrio” y la epopeya “Un viaje a la India”. Su libro más reciente es la sátira distópica “O Fim dos Estados Unidos da América” (Relógio D’Água, 2025).
A lo largo de su trayectoria recibió, entre otros reconocimientos, el Premio José Saramago (2005), el Premio Camilo Castelo Branco (2006), el Premio al Mejor Libro Extranjero en Francia (2010), el Premio Literario Europeo (2011), el Grande Prémio de Romance e Novela (2011), el Premio Vergílio Ferreira (2017) y el Prix Laure-Bataillon (2021).
Dotado con 50.000 euros y con el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas, el Premio Formentor fue fundado en 1961 por un grupo de editores europeos, entre ellos Carlos Barral, Claude Gallimard y Giulio Einaudi. Tras su recuperación en 2011, distinguió a autores como Carlos Fuentes, Javier Marías, Annie Ernaux y César Aira.
El premio y las Conversaciones Literarias están organizados por la Fundación Formentor, con sede en Mallorca, enclave que en los años 60 fue punto de encuentro de la vanguardia editorial europea.
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