
Literatura
Se pone en marcha el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires
De miércoles a domingo próximos, el Festival Internacional de Literatura Filba celebra una nueva edición en modalidad híbrida con la participación de 30 autores internacionales, entre ellos Paul Auster, Ida Vitale y Elena Poniatowska, otros 60 invitados nacionales y una programación que ofrecerá más de 50 actividades, como diálogos, entrevistas y talleres.
La inauguración estará a cargo de Ida Vitale, la poeta uruguaya de 97 años ganadora de numerosos premios como el Cervantes y quien acaba de lanzar un nuevo poemario. De manera virtual, a través de las cuentas de Filba y Malba -histórica sede de apertura del festival- se transmitirán sus palabras de inauguración que versarán sobre las posibilidades y límites de la poesía, el miércoles a las 21. La poeta también compartirá sus versos en voz alta el sábado, también, a las 21.
Mientras que el cierre, el domingo a las 21, reunirá a una pareja emblemática de escritores-intelectuales: Siri Hustvedt y Paul Auster. Se trata de la primera conversación que hacen juntos para un encuentro en español. ¿Los temas? Ambiente político y social de Estados Unidos, sus procesos de escritura, la pandemia y su amor y desamor por Nueva York, la ciudad que los inspira.
Otra dupla explosiva de esta edición es la que conforman Elena Poniatowska y Margo Glantz, dos referentes de la crónica y la literatura mexicana. Bajo el nombre “dos damas muy serias”, el jueves a las 21 las dos escritoras abordarán sus perspectivas literarias y trayectorias personales. Y también, el sábado a las 20 Tatiana Tibuleac y Milena Busquet compartirán una charla sobre el tópico literario que las dos han trabajado en sus obras, la muerte de la madre.
El tópico de esta edición es la ansiedad, por eso el jueves a las 19 Fernanda García Lao, Daniel Link y Juan José Becerra compartirán un diálogo sobre ese “esfuerzo mental agotador que busca el imposible de traer aquí y ahora todos los futuros” y reflexionarán sobre las ansiedades, que se hicieron más fuertes con la pandemia. Como contracara de la ansiedad, está el insomnio y la dificultad de conciliar el sueño. Convocados por Filba, la escritora argentina Virginia Cosin y el autor brasileño Tiago Ferro compartirán -viernes a las 22.30- el cruce epistolar que tuvieron días previos al festival sobre estos temas.
Otra de las actividades más esperadas es la entrevista a la canadiense Rachel Cusk, prevista para el jueves a las 21. En la medida que la conversación permite expandir los alcances de la lectura, como piensan desde Filba, esta sección nodal del evento con reportajes en primera persona incluye también a la estadounidense Lydia Davis (viernes a las 10); la japonesa Minae Mizumura (viernes a las 19); y a la francomarroquí Leila Slimani (domingo a las 20).
De forma presencial, frente al museo ubicado en el Rosedal de Palermo se podrá ver la actividad Obras en construcción, esa ventanita que abre el Filba para que autores y autoras cuenten, adelanten, compartan algo de lo que están escribiendo, el domingo desde las 16 a las 19. En tanto, también cara a cara, en el Museo Nacional Bellas Artes, el viernes desde las 16 a 18 y con previa reserva, estará la performance Coleccionable que propone una voz literaria en diálogo con las obras de la sala Hirsch.
También la terraza de la librería Eterna Cadencia será espacio para el encuentro en la Noche de Poesía, que reunirá a Eleonora González Capria, Guillermo Saavedra, Rosario Aquebeque, Nahuel Lardies, Liliana García Carril y Alejandro Crotto, el viernes a las 21.
La programación incluye propuestas como “Voy con audio” con relatos narrados por WhatsApp -hay tiempo hasta el 18 para inscribirse a través de la werb- y vivos de Instagram que se realizarán desde la cuenta de Filba con lecturas a modo de “buenas noches” del que participarán Camila Sosa Villada o Emilio García Wehbi. La grilla completa se puede consultar en filba.org.ar y todas las actividades son gratuitas.

Literatura
Gioconda Belli, Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2026

La escritora nicaragüense Gioconda Belli, de 77 años, ganó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2026, uno de los principales reconocimientos literarios de América Latina, por una obra que el jurado destacó por su capacidad para unir la dimensión sensorial y la conciencia política con lo íntimo y lo colectivo.
La decisión fue anunciada en Guadalajara por Carmen Alemany, portavoz del jurado, que señaló que Belli es “una de las voces más poderosas entre los autores latinoamericanos contemporáneos”. La elección fue unánime y destacó una escritura de expresión directa y cotidiana que, según el acta, revitalizó la representación poética del cuerpo, el deseo y el goce femenino.
El jurado también resaltó que esas preocupaciones atraviesan sus novelas, memorias y ensayos, en una producción marcada por las grandes convulsiones políticas de Nicaragua y la región y que ha ejercido influencia sobre varias generaciones de escritores y lectores.
Autora de libros como “La mujer habitada” (1988), “El país de las mujeres” (2010) y “Las fiebres de la memoria” (2018), Belli recibió a lo largo de su carrera, entre otros reconocimientos, el Premio Casa de las Américas en 1978, el Hermann Kesten del PEN Alemán en 2018 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2023.
El galardón está dotado con 150.000 dólares y será entregado el próximo 28 de noviembre durante la inauguración de la 40ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que este año tendrá a Italia como país invitado de honor.
Tras conocer el fallo, Belli reivindicó el papel de la literatura frente al avance de la inteligencia artificial. Desde México, sostuvo que la escritura debe defender una manera diferente de mirar el mundo en una época marcada por las distracciones y la reducción de los tiempos de atención.
La autora, que vive exiliada en Madrid desde 2020, también vinculó su obra con la reivindicación del cuerpo femenino como una forma de resistencia frente al poder y la discriminación. Recordó que comenzó a escribir poesía como una celebración de su propio cuerpo y que descubrió luego el carácter subversivo de esa decisión.
Desde su creación, en 1991, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances distinguió a escritores como Nicanor Parra, Fernando del Paso, Margo Glantz, Claudio Magris, Vila-Matas y Amin Maalouf.
Historias Reflejadas
“Los recuerdos de la muerte”

Los recuerdos de la muerte
Las manos de la muerte se abren paso entre los túneles de la vida, hilos enredados en la tierra ovillan una historia de contornos difusos.
Una sombra se alarga por encima de una tumba y pone fin a las palabras. Sin embargo, habla.
En la sequedad del pasado yacen los pedazos de aquello que fuimos, espectros que avanzan en la noche de los tiempos para hacerse visibles en otros cuerpos.
La oscura boca de un espejo exhala imágenes fantasmales, sentadas en una esquina de la existencia, que revelan secretos para reflejarlos.
Sólo la memoria extiende sus brazos y abarca la continuidad de los hechos, proyectados más allá, sobre los rincones en los que alguien se ha quedado descifrando su destino.
Una sensación extraña, como un recuerdo olvidado, se hace presente y se desvanece sobre una realidad que contiene la eternidad compartida.
No hay respuestas, las sombras avanzan y dominan el espacio para perpetuar en silencio una luz de lo que hemos sido.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Alguien desordena estas rosas”, del libro “Ojos de perro azul” de Gabriel García Márquez; “En memoria de Paulina”, del libro “Historias fantásticas” de Adolfo Bioy Casares; “Déjà vu, o los reinos de la posición horizontal”, del libro “Una felicidad repulsiva” de Guillermo Martínez; y “El advenimiento”, del libro “El oro de los tigres” de Jorge Luis Borges.
Textos para escuchar
La Botella – Gabriela Romero

Gabriela Romero lee su cuento La Botella.
Créame que todavía hoy, ni estando en este lugar, puedo definir si lo que pasó aquella noche fue una maldición o si estaba predeterminado. Lo cierto es que mi cuñado Alfonso hizo una pregunta y el universo se las ingenió para responderle. Todo comenzó el 20 de noviembre de 1991 durante el festejo de los treinta y un años de mi hermana Sonia. Solo estábamos la familia. Los cinco hermanos: cuatro mujeres y un varón. Y nuestras respectivas parejas. Más nuestra madre, que quedó viuda joven. Más los tres hijos de Sonia, la que está allá; los dos de Mercedes, y la única nena que al momento tenía Silvana, la que recién se acercó; más los cuatro hijos de nuestro hermano José Arturo y los dos míos. Además de los padres de Alfonso, el marido de Sonia, estaban sus tres hermanos con las esposas y los seis hijos, resultantes de las tres parejas. En total éramos: 37. Muchísimos. Ya habíamos cenado y los chicos corrían por el jardín mientras los adultos conversábamos, algunos dentro del quincho y otros en la galería, o junto al bar que Sonia había armado a un costado de la pileta. Minutos antes de las doce de la noche Alfonso nos llamó para el brindis y nos dijo algo así:
— ¡Gente, vengan a brindar por mi esposa!
Él había ubicado las copas en la barra del bar y nos esperaba con una botella envuelta en una servilleta de tela blanca. Era evidente que alguna broma se traía entre manos porque intentaba ocultar la risa en su mueca ladeada. Lo amenazamos con tirarlo a la pileta si nos bañaba con el champán.
—No soy tan infantil —nos dijo Alfonso y agregó con una voz cavernosa —: ¿¡A ver a quién le toca!?
Entonces hizo presión y el corcho se elevó como un cohete, pero en vez de perderse entre las plantas del jardín o estrellarse lejos en el pasto cayó sobre tres de nosotras. En Sonia, en nuestra cuñada y en mí. Recuerdo nuestro griterío cuando nos golpeó el corcho y la pelea de los nenes por quién se quedaba con ese corcho maldito y también las risas de los otros a causa de nuestros gritos, y de la cara de Alfonso.
— ¿Qué pasó, cuñado? ¿Te salió el tiro por la culata? —le dijo mi hermano José Arturo riéndose.
Todos miramos a Alfonso. No se reía. Mantenía la botella en alto, inmóvil. Sonia caminó hasta él y le quitó la botella de las manos.
— ¡Las Viudas! —gritó—. ¡El champán se llama Las Viudas! —y antes de beber directamente del pico le dijo a su marido—: ¡A tu salud!
— ¡Alfonso, serás el primero en morir! —grité—.
Sí, eso le dije yo. Mi marido se indignó, para él no le es fácil vivir en una familia que tiene humor negro. A Alfonso le bajó la presión. Era de esos tipos que no se aguantan una broma, pero que viven cargando a los demás.
Murió a la semana. El 27 de noviembre de 1991.
Su muerte nos desgarró. Tan imprevista. Y él tan joven. Y tan joven mi hermana y tan chiquitos sus tres hijos. ¿Quién podría creer que se haría realidad lo que sucedió en el cumpleaños de Sonia? Cuando me avisaron creí que era una broma de mal gusto. Decile a Alfonso que se deje de joder, le dije al amigo que me llamó. Y le colgué. El teléfono sonó al instante. Se murió, Malena. Alfonso se murió. Entonces, se me vino a la mente mi sentencia. Serás el primero en morir. ¿Cómo miraría a sus padres?, me pregunté. Aunque después preferí culparlo, al final de cuentas el que había comenzado todo esto había sido él. En su velatorio recordamos lo ocurrido en el cumpleaños de Sonia. Ahora sigo yo, me dijo José Arturo al oído.
Él murió veinte años después, el 15 de julio de 2011.
Qué dolor. Pobre mi madre y mi cuñada y mis cuatro sobrinos. Y hoy estamos acá velando al marido de Mercedes. ¿Usted de dónde conocía a mi cuñado? Sabe, aquella noche mi hermana se encontraba a mi lado, pero a ella el corcho no la tocó. En eso el oráculo falló. Las Viudas. Me pregunto si tal vez aquello que decía mi esposo cuando era un niño, y que mis suegros contaban con tanta gracia, no fue una suerte de amuleto. ¿Un amuleto que lo protege de lo que está escrito o de lo que sucedió a partir de aquella noche? ¿Qué vas a ser cuando seas grande?, le preguntaban mis suegros divertidos con la respuesta que siempre les daba su hijo. Viudo, les respondía él.
Los recuerdos de la muerte






Debes iniciar sesión para publicar un comentario. Acceso