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Tras ocho siglos en silencio, vuelve a sonar en Jerusalén un órgano milenario
Un órgano de más de mil años de antigüedad volvió a emitir sonidos tras permanecer enterrado durante ocho siglos en Belén, gracias a un proyecto internacional dirigido por el musicólogo español David Catalunya. El investigador definió el acontecimiento como un “milagro” y destacó que se trata del instrumento más antiguo de la cristiandad y, probablemente, del mundo que todavía conserva su sonoridad.
Construido en Francia en el siglo XI y trasladado a Tierra Santa para acompañar la liturgia cruzada en el siglo XII, el órgano fue enterrado por los clérigos latinos junto a campanas y otros objetos antes de ser expulsados de la región. Los restos fueron localizados en 1906 por arqueólogos del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén, pero durante más de un siglo permanecieron prácticamente olvidados en colecciones patrimoniales.
En 2019, cuando era investigador de la Universidad de Oxford, Catalunya encontró una referencia sobre el instrumento y decidió iniciar un ambicioso trabajo de recuperación. Hoy lo continúa desde Madrid en el marco del proyecto “Resound”, financiado por el European Research Council (ERC) y coordinado por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU).
El 20 de mayo pasado, el equipo descubrió que ocho de los tubos originales conservaban su sonoridad intacta. “Fue extraordinario. Sonaban como si se hubieran fabricado ayer”, relató Catalunya, que también es organista.
Según explicó, el hallazgo fue casi accidental: durante las pruebas con réplicas fabricadas en los Países Bajos por el organero Winold van der Puten, decidieron insertar algunos de los tubos medievales en la caja de órgano portátil utilizada para las comparaciones. “De repente, el instrumento revivió. Nos sentimos como abriendo la tumba de un faraón. Estuvimos varios días flotando dentro de un sueño”, recordó.
El sonido, asegura el especialista, es muy distinto al de un órgano moderno o renacentista: “Sorprendente, con carácter, rico y variado entre registros graves, medios y agudos”. Catalunya será quien lo haga sonar públicamente por primera vez el próximo 9 de septiembre en Jerusalén, en un evento para la prensa internacional en el que los asistentes podrán escuchar la vibración medieval que resonaba en la iglesia de la Natividad hace casi nueve siglos.
El investigador subrayó que los resultados no son definitivos y que el trabajo continúa. Una de las líneas abiertas es la relación acústica entre el órgano y las campanas halladas junto a él, que podrían haber formado parte del mismo conjunto litúrgico.
“El descubrimiento de que los tubos originales aún suenan es un hito en la historia de la música”, sostuvo Catalunya. Para él, el proyecto no solo recupera un objeto arqueológico, sino una experiencia sensorial de hace mil años. “Lo que escucharemos será exactamente lo que escucharon los cruzados”, concluyó.
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Ex integrantes de The Police demandan a Sting por derechos de autor del streaming
La Justicia británica comenzó el miércoles a examinar una demanda presentada contra Sting por los otros dos miembros de la banda The Police, el guitarrista Andy Summers y el baterista Stewart Copeland, quienes aseguran no haber recibido su parte justa de los derechos de autor generados por el streaming musical.
La acción judicial fue presentada a finales de 2024 ante el Tribunal Superior de Londres, que celebra esta semana una audiencia preliminar, prevista para el miércoles y el jueves. En esta instancia no se trata aún del juicio propiamente dicho y ninguno de los tres músicos está presente en la sala.
Según la demanda, Summers y Copeland calculan que han dejado de percibir “más de dos millones de dólares” por los ingresos obtenidos a través de plataformas digitales como Spotify, Deezer o Apple Music. El núcleo del litigio radica en la interpretación de un acuerdo interno del grupo sobre el reparto de los derechos de autor.
Los demandantes se apoyan en un pacto alcanzado hace casi medio siglo, que establece que cada miembro de The Police percibe un 15% de los derechos de autor de las composiciones de los otros dos en su calidad de arreglista. Sting, bajista y vocalista del trío, es el autor de todos los grandes éxitos del grupo, entre ellos “Roxanne”, “Message in a Bottle” y “Every Breath You Take”.
Gracias a esa autoría, Sting percibe con amplia diferencia la mayor parte de los derechos de autor generados por la banda, que publicó cinco álbumes de estudio entre 1978 y 1983. No obstante, el acuerdo reconoce la contribución creativa de Summers y Copeland, como las partes de guitarra que caracterizan algunas de las canciones más emblemáticas del grupo.
El pacto fue alcanzado inicialmente de forma oral en 1977 y formalizado por escrito en 1981, en una época en la que el streaming musical no existía. El acuerdo fue reafirmado en 2016, cuando los tres músicos firmaron un nuevo documento destinado a cerrar todos los litigios financieros pendientes, aunque sin mencionar de manera explícita los ingresos procedentes de las plataformas digitales.
La demanda sostiene que esos ingresos deben incluirse en el reparto previsto en el acuerdo original. Por el contrario, los representantes de Sting consideran que se trata de un “intento ilegítimo” de reinterpretar el pacto y afirman incluso que algunas de las cantidades abonadas a Summers y Copeland podrían constituir un “pago en exceso”.
Sting vendió su catálogo musical a Universal en 2022 por una suma estimada por la prensa estadounidense en unos 250 millones de dólares. La Justicia británica deberá ahora determinar cómo deben calificarse los ingresos del streaming a efectos del reparto de los derechos de autor entre los antiguos miembros de The Police.
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El dominio público de 2026 liberó a Pluto, Betty Boop y clásicos del arte moderno
Las obras creadas en 1930 por figuras centrales del arte moderno, la literatura y el cine ingresaron al dominio público en 2026, lo que habilitó su uso libre y marcó un hito para el acceso y la circulación del patrimonio cultural del siglo XX. Entre los nombres destacados figuran Salvador Dalí, Piet Mondrian y Paul Klee, cuyas producciones pasaron a poder reproducirse, reinterpretarse y difundirse sin necesidad de autorización de los titulares de derechos, con las salvedades que impone la legislación vigente. Pero también alcanzó a personajes animados como Betty Boop y Pluto.
El ingreso al dominio público es un proceso anual que transforma el mapa de la cultura disponible. En Estados Unidos, la ley establece que los derechos de autor expiran, en términos generales, a los 95 años desde la publicación, salvo que hayan sido renovados. Así, en 2026 quedaron liberadas las obras publicadas en 1930 cuya protección no fue prorrogada, un fenómeno que cada año sigue de cerca el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Universidad de Duke.
Según explicó el crítico Alex Greenberger en un análisis para ARTnews, la medida abre posibilidades inéditas para museos, investigadores, artistas y editores, aunque también presenta complejidades legales. En la mayoría de los casos, la entrada al dominio público alcanza a la obra original, pero no necesariamente a las reproducciones fotográficas en alta resolución, que suelen estar protegidas y gestionadas por museos, archivos o patrimonios de los artistas.
Entre las piezas más relevantes que quedaron libres figura “La edad de oro”, la película surrealista realizada por Salvador Dalí junto a Luis Buñuel, considerada una obra clave del cine sonoro por su narrativa fragmentada y su potencia visual. En el campo de la pintura, se destaca “Composición con rojo, azul y amarillo” de Piet Mondrian, emblema de la abstracción geométrica y del uso de colores primarios, vinculada a colecciones museísticas europeas y al mercado internacional del arte.
También ingresó al dominio público el mural “Prometeo” de José Clemente Orozco, realizado para el Pomona College de California, donde el artista mexicano plasmó una visión crítica y humanista del mito clásico. A su vez, la modernista Sophie Taeuber-Arp amplió su visibilidad con la liberación de obras como “Composición”, hoy parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En fotografía, las imágenes de moda realizadas por Edward Steichen para la revista Vogue en 1930 quedaron disponibles para su reutilización, lo que revaloriza su influencia en la construcción de la fotografía editorial contemporánea. El listado se completa con Paul Klee y su obra “Tier Freund Schaft” (Amistad animal), conservada en el Museo Reina Sofía, ejemplo de su imaginario simbólico y poético.
El dominio público de 2026 también alcanzó a la literatura, el pensamiento y el entretenimiento: la novela “Mientras agonizo” de William Faulkner, el ensayo “El malestar en la cultura” de Sigmund Freud y la película “Animal Crackers” de los Hermanos Marx.
Aunque persisten zonas grises sobre fechas de publicación, renovaciones y usos de reproducciones, la liberación de estas obras representó un avance significativo para la difusión cultural y permitió que creaciones emblemáticas del siglo XX sean redescubiertas por nuevas generaciones.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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El legado de Gaudí impulsa a Barcelona como capital mundial de la arquitectura
Barcelona será este 2026 escenario de una doble conmemoración de alcance internacional: el centenario de la muerte de Antoni Gaudí y su reconocimiento como capital mundial de la arquitectura. La coincidencia refuerza el peso simbólico del arquitecto catalán en la identidad urbana de la ciudad y sitúa su legado en el centro de las discusiones contemporáneas sobre el futuro de las metrópolis.
El denominado “Año Gaudí” rendirá homenaje a uno de los creadores más influyentes del siglo XX, cuya obra fusionó arquitectura, ciencia, espiritualidad y observación de la naturaleza. Catorce de sus edificaciones, entre ellas la Basílica de la Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Casa Milà y el Park Güell, conforman un patrimonio que ha definido el perfil visual de Barcelona y la ha convertido en un referente arquitectónico mundial.
La programación oficial prevé una agenda de exposiciones, congresos y actividades culturales. El Museu d’Història de Catalunya organizará una muestra dedicada a la vida y obra del arquitecto, mientras que el “Gaudí International Congress 2026” reunirá a especialistas para presentar investigaciones inéditas sobre su pensamiento y su método de trabajo. En el plano artístico, el Palau de la Música Catalana será sede del estreno sinfónico “Set Somnis de Gaudí”, con más de 200 músicos de la London Philharmonia Orchestra y los coros del Orfeó Català.
El centenario fue declarado Acontecimiento de Excepcional Interés Público (AEIP) por el gobierno español, con el objetivo de promover y difundir la relevancia urbanística y cultural del legado gaudiniano. A ello se suma la celebración, entre febrero y diciembre de 2026, del congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, que prevé la participación de unos 10.000 profesionales y actividades en más de 75 espacios de la ciudad.

Antoni Gaudí nació en 1852 en Reus y su infancia, marcada por problemas de salud, lo llevó a desarrollar una intensa observación de la naturaleza, rasgo que luego se reflejaría en su arquitectura. Tras colaborar con distintos arquitectos, alcanzó reconocimiento propio con la Casa Vicens y, en 1883, asumió la dirección de la Sagrada Familia, proyecto al que dedicó el resto de su vida hasta su muerte en 1926, tras ser atropellado por un tranvía.
Cien años después, la Sagrada Familia continúa siendo símbolo del modernismo catalán y de una forma de concebir la arquitectura como diálogo entre técnica, arte y entorno. En el marco del centenario, Barcelona refuerza así su vínculo con ese legado mientras se proyecta como laboratorio de ideas para pensar la ciudad del futuro.
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