
Música
A 90 años del nacimiento de María Elena Walsh
Por Milena Heinrich (*)
Poeta, juglaresa, folclorista, intelectual, feminista, María Elena Walsh (1930-2011), que cumpliría 90 años este sábado, es un nombre mitológico en la cultura argentina: su cancionero popular transformó la canción infantil, sus años en dupla con Leda Valladares aportaron mucho a la puesta en valor del folclore,y su poesía, tanto para niños como adultos, fundó un lenguaje audaz y sensible cuyas lecturas no pierden vigencia generación tras generación.
A María Elena Walsh las etiquetas no le encajan, su mundo artístico va del folclore tradicional, a la nueva canción, pasando por la literatura infantil con títulos como “Dailan Kifki” traducido a diez idiomas; obras de teatro, libretos para televisión, conciertos para adultos y chicos; novela, artículos periodísticos. Aunque prolífica y variada, hay en ella una marca que las atraviesa: la poesía.

“María Elena nació poeta. Nunca tuvo un horizonte específico o un proyecto cerrado, eso sería muy grandilocuente para ella. María Elena se ponía a crear cuando las cosas necesitaban una vía de escape, era una artista trabajando”, dice a Télam Gabriela Massuh, escritora, editora, gestora y autora de “Nací para ser breve”, un libro autobiográfico de reportajes que realizó con la cantautora en 1981 y que Massuh se animó a publicar 30 años después.
Hija de un padre de ascendencia inglesa e irlandesa y una madre, criolla y andaluza, la poeta nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires, y creció bajo la presión del rigor escolar en plena década infame pero, puertas hacia dentro, en un hogar que creía en valores de libertad.
A los 14 años empezó a publicar poemas en La Nación, Anales de Buenos Aires o en Sur bajo la dirección de Victoria Ocampo, con quien entabló una amistad, tal como repone el libro “En la casa de Doña Disparate” que reúne correspondencia y artículos que publicó en Sur, acentuando sus diferencias con la casta política de escritores que también escribían allí.


Su primer libro de poesía, “Otoño imperdonable” (1947), obtuvo el segundo premio municipal de poesía y fue celebrado por figuras como Pablo Neruda y Juan Ramón Jiménez, quien la invitó a pasar una temporada en Maryland, Estados Unidos. Tres años después, de regreso en Buenos Aires, lanzó “Baladas con Ángel”.
“María Elena es esencialmente poeta; la poesía era algo que se le imponía más allá de su voluntad, toda su formación fue escaparle a la presión de la poesía porque le termina resultando solemne, muy encerrada en sí misma, muy atada a las formas clásicas”, cuenta Massuh.
Así como la poesía nacía, las tablas, ese escenario que empezó a transitar en los clubes nocturnos de París cuando se fusionó con Leda Valladares en un dúo pionero que las hizo recorrer Europa rescatando música tradicional del norte argentino, “la fascinaba y la hacía infinitamente feliz. Ella decía que uno de los momentos mas felices de su vida fue cuando se subió al Maipo con vedettes”, recuerda Massuh.
Para el historiador Sergio Pujol, autor de la biografía “Como la cigarra”, Walsh fue una “artista ilimitada” porque se propuso “tocar diferentes cuerdas de la vida cultural argentina de su tiempo: la poesía ‘culta’ de adscripción neorromántica; el canto folclórico en sociedad con Leda Valladares; la juglería ‘infantil’ en su celebrado ciclo de canciones para chicos; la performance de cantautora entre 1968 y 1978; la escritura de poesía y narrativa para niños; la intervención como intelectual en medios gráficos y audiovisuales”.
“Quizá un elemento común en toda esa obra haya sido la poesía. Personalmente considero que fue una excelente cantante y una inspirada compositora de canciones, pero el precioso trabajo con las palabras, ya sea en sus formas literarias como orales, es notable”, sostiene el historiador especializado en música popular.
De sus canciones, que Pujol recomienda volver a escuchar en “sus versiones originales”, están las imborrables “Serenata para la tierra de uno” y “Como la cigarra”, emocionantes por sus letras, líricas y temas que explora, como la libertad, la democracia y la igualdad. En sus composiciones nunca falta la denuncia a la injusticia, como en su vida: durante la dictadura cívico militar sus letras fueron signo de resistencia y María Elena dejó de componer y cantar en público.
“Obviamente es la fundadora de la canción infantil de autor, pero también sienta las bases de lo que a fines de los años 60 se llamó ‘Nueva Canción Argentina’. Diría incluso que fue una de las primeras cantautoras nacionales en el pleno sentido del término: autoría, composición e interpretación en una sola persona”.
En la década del 60, aparecieron muchos de sus libros para niños, como “Tutú Marambá” que este año celebra seis décadas de su publicación, “Zoo Loco”, “El Reino del Revés” o “Dailan Kifki”, que con motivo del aniversario (el próximo año se cumplen 10 de su muerte un 10 de enero de 2011) serán reeditados por el sello Penguin Random House, cuya planificación incluye para 2020 y 2021 el relanzamiento de gran parte de su producción literaria.
“Su obra cambió el modo de pensar la infancia y de producir literatura para niñas y niños. Marcó un hito incuestionable y produjo un renacimiento del gusto por la poesía y la canción popular. Su vigencia y actualidad es indiscutida. Logró atraer a lectores de todas las edades, borró esas barreras con todo su despliegue artístico y literario”, asegura la editora Maria Amelia Macedo de Penguin Random House.
Para la editora, la autora de las canciones infantiles “La vaca estudiosa”, “Canción del pescador” y “El brujito de gulubú” “encantó con el uso de la rima, el disparate y el nonsense; incorporó el limerick, dejó de lado lo estrictamente pedagógico y revolucionó el mundo de la literatura, el espectáculo, el folclore y la música infantil”.
“Indudablemente -dice Pujol- se la sigue leyendo porque su literatura ‘infantil’ es de alta calidad. Se nutre tanto de los limericks y las nursery rhymes como de las ficciones de Lewis Caroll, el viejo romancero español y un sinfín de influencias. Le escribe a los niños con inteligencia y sencillez, sin bajar línea ni buscar afanosamente la moraleja ejemplar, sin la menor solemnidad y con un elemento clave en toda su obra: el humor”.
Plazas, institutos, escuelas, placas, el nombre de María Elena Walsh es fundacional y mitológico para la cultura; mientras reediciones y homenajes la celebrarán durante el año, su nombre resuena para ilustrar billetes argentinos: su amiga Massuh celebra la postulación pero advierte: que “ella no pensaba en términos de trascendencia y tenía un verso fantástico que decía: ‘Me humilla la sagrada permanencia'”.
(*) Agencia de noticias Telam
Homenaje en Ostende
Para celebrar elos 90 años de María Elena Walsh, la editorial Penguin Random House junto al Viejo Hotel Ostende realizará una narración con entrada libre y gratuita en el balneario del hotel.
Penguin anunció que el homenaje se extenderá a lo largo del año con el relanzamiento de su obra mediante la colección Alfawalsh, que incluirá los clásicos Dailan Kifki, Reino del revés, Tutú Marambá y Zoo loco, entre otros.

Música
Campedrinos y Euge Quevedo presentaron “La flor amarilla”

Luego del éxito de “El arte de querer”, que fue tendencia durante semanas en YouTube, el dúo consagración de Cosquín y la voz femenina del cuarteto vuelven a unirse con una zamba carpera festiva y esperanzadora.
La canción crea un puente natural entre la peña y el baile popular, reafirmando el momento histórico que atraviesa el folklore: un género que vuelve a conectar con las nuevas generaciones sin perder su raíz.
“La Flor Amarilla” forma parte del proyecto Zambas con el que Campedrinos viene reversionando clásicos y sumando nuevas canciones de su autoría al cancionero popular, luego de un año arrasador que incluyó la Consagración en el Festival de Cosquín y su destacada participación representando a la Argentina en el Festival de Viña del Mar.
Si “El arte de querer” fue el encuentro íntimo y romántico, “La Flor Amarilla” lleva esa unión al terreno más festivo. Es una zamba carpera que transforma una despedida en un canto de esperanza, con un sonido festivalero y arrollador.
(Fuente: Lorena Martínez – Prensa)
Música
Bilordo presenta “Yo te acompaño en tu dolor”, su nuevo álbum

El cantautor indie folk punk de La Plata Bilordo lanza su nuevo disco de estudio:
“Yo te acompaño en tu dolor”. Será el viernes 4 de septiembre en Strummer (Godoy Cruz 1631, CABA) donde el cantante celebrará además sus 50 años. La noche tendrá como apertura a Checha de Superuva y Matt Buzz de Katarro Vandáliko.
“El nuevo álbum es un reflejo de los tiempos que corren”, sostiene Billordo, quien invita a disfrutar de un trabajo en el que se plasman 26 años de carrera en el under, condensados en 7 flamantes canciones que ya se encuentran disponibles en todas las plataformas musicales. En tanto, el videoclip del primer corte homónimo saldrá en pocos días.
“Yo te acompaño en tu dolor” está integrado por 7 canciones: 1- “Yo te acompaño en tu dolor”, 2- “Sos el amor que llegó”, 3- “Mundo de horror”, 4- “La escena del rock es una farsa”, 5- “Una punk de verdad”, 6- “Ganas” y 7- “Si necesitás ayuda solo tenés que avisar”.
Grabado en Romaphonic (ex Circo Beat) con Eric Kamatsu en los controles, ingeniero que trabajó con Andrés Calamaro, La Vela Puerca, Bersuit, Tan Biónica, Ramón Ayala y Tito Fargo entre otros. La mezcla y producción en estudio pertenece a Luis Baumann.
El trabajo fue masterizado en Chicago, Estados Unidos, por Carl Saff, ingeniero entre otros de Sonic Youth, Dinosaur Jr, Thurston Moore, Bill Callahan, Guided By Voices, Weezer, Fumanchu, Bonnie Prince Billy, Silver Jews, Coco Rosie, The Residents, Lee Hazlewood & Nancy Sinatra y más.
El arte de tapa corresponde a Pablo Rueda.
La presentación del álbum será el viernes 4 de septiembre en Strummer, donde BILLORDO celebrará además sus 50 años. La noche tendrá como apertura a Checha de Superuva y Matt Buzz de Katarro Vandáliko.
(Fuente: Diego Perri – Prensa)
Música
Murió el músico Rubén Rada, tenía 83 años

Rubén Rada, una de las figuras fundamentales de la música popular uruguaya, murió este miércoles 26 de agosto a los 83 años, luego de permanecer internado durante aproximadamente un mes por una neumonía bilateral y sus complicaciones. La noticia fue confirmada por su familia a través de las redes sociales del artista.
En el escrito, el círculo íntimo del aclamado artista confirmó: “Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15:30 se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra una neumonía y sus complicaciones. Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más”.
Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rada construyó una trayectoria de más de seis décadas y fue protagonista de la evolución del candombe, el rock y la música popular del Río de la Plata.
Integró grupos fundamentales como El Kinto, Tótem y Opa, además de desarrollar una extensa carrera como solista, con canciones como “Las manzanas”, “Mi país”, “Cha-cha muchacha”, “Dedos”, “Blumana” y “Muriendo de plena”.







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